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La página de Manolo Molés

Otra vez sonó La Quinta sinfonía de Santa Coloma

Santander es uno de esos lugares fácilmente recomendables. Y si eres aficionado a los toros, más todavía. Es verdad que esta es una plaza de segunda con buen nivel, así que no esperes el toro de Madrid porque no tendría sentido que saliera aquí. Pero en líneas generales sale un toro digno para plaza de segunda y, además, hay variedad de ganaderías y toda la gama de posibles espectáculos. O sea, es una feria con una novillada, con un festejo de rejones y con cinco corridas de toros. Y lleva así muchos años y en lugar de apolillarse con el paso de los tiempos y de los políticos, aquí es todo lo contrario. Y para que otros tomen nota, que no la tomarán porque, como dirían en mi tierra, “son cabuts”. O sea, cabezotas y siempre con la marcha atrás puesta en su cerebro.

Por eso, y por muchas cosas más, esta feria del coso, bello y torero, de Cuatro Caminos no malvive zarandeada por los tiempos, sino todo lo contrario. Aquí no hay problemas. Y la autoridad municipal, o sea, la alcaldesa, ha dicho allí donde le preguntan, lo que sigue: “La feria taurina es un gran aliciente para los de aquí y para los muchos turistas que vienen a Santander a pasar el verano y, sobre todo, a los toros. Al ayuntamiento no le cuesta ni un euro la feria. Al contrario. La plaza es municipal, es rentable, y la ciudad y el comercio notan ese beneficio”. Se llama Gema Igual. Y el apellido le va de perlas. Le pregunte quien le pregunte por la feria de toros, repite que es algo muy respetable y positivo para Santander. Los resultados los tenéis en otra página de APLAUSOS.

LOS NOVILLEROS: PRIMERO VAN A MADRID Y LUEGO A LOS PUEBLOS

Hay algo que merece ser destacado y, al tiempo, razonado. Es el mérito de los novilleros de ahora. Van a Madrid primero que a los pueblos, que sería como ir por la carretera en dirección contraria. Pero es que no tienen otra. Por Santander han pasado con enorme dignidad y visos de futuro Pablo Mora, torero con gusto, Francisco de Manuel, ojo a este pájaro, y Antonio Grande, un salmantino que tiene los sabores de la tierra de El Viti, Robles, Capea y tantos bautizados en las orillas del Tormes y el campo charro.

Me alegra mucho que lo de Santa Coloma vuelva por sus fueros de gran personalidad e historia. Fue un encaste clave durante muchos años y para todas las figuras de Ponce hacia atrás. Los ganaderos de La Quinta han vuelto a enseñar que este encaste debe estar en las ferias

Los tres estuvieron bien y llegaban a Cuatro Caminos con tres novilladas cada uno. Y ya han toreado y triunfado en Madrid, a donde van y vienen como si fuera fácil. Antes los novilleros estaban un año, dos o los que hicieran falta para macerarse, cuajarse e ir con garantías a Madrid. Era lo lógico. Pues ahora es al revés. Primero van a Las Ventas y luego a los pueblos. Un contrasentido que, sin embargo, endurece y hace más fuerte al que es capaz de hacer su carrera a la contra. Los tres que he nombrado son ejemplo de este nuevo sistema. Y lo evidente es que el que no se achicharra en Las Ventas ya tiene medio camino recorrido, aunque también es verdad que el oficio es el oficio y cuanto más conocimiento, mejor funcionan las cosas. Normalmente porque en todo caben las excepciones.

Albacete es uno de los pocos ejemplos que demuestran que si las cosas se hacen bien, en serio, a favor de la legalidad, la Fiesta, el toro y la afición, hay premio por parte del público. Ahí está Albacete con el conocimiento de los Lozano, no cayendo en la claudicación del medio toro. Toro serio el de Albacete, desde hace muchos años. Los Lozano saben cómo la Fiesta no caduca, cómo la Fiesta se muscula. Taurinos en el sentido de conocimiento y seriedad cuando toca serlo. Ahí están los carteles y algo que beneficia este ciclo: es la feria de toda la provincia. Y el trapío no es negociable. Al menos hasta el día de hoy. Allí estaremos.

EL DESIERTO DE JAVIER CORTÉS Y LA SENTENCIA DE CHENEL

Y otra vez, hacía falta y me alegra mucho, suena en el toreo, ahora en Santander, “La Quinta sinfonía de Santa Coloma”. Menos uno muy cabrón, que fue el segundo de la tarde, el primero de Fortes, el resto tuvo la personalidad de los Santa Coloma y la posibilidad del triunfo. Javier Cortés cortó la única oreja, pero la tarde no se calibraba a peso de trofeos, al menos únicamente. Javier viene del desierto de tantos años sin que el taurineo cuente con él. Agarrándose a una calidad que poco podía mostrar y a la “sentencia” del maestro Chenel, palabra de sabio, que cuando lo vio de novillero le bastaron tres palabras para definirlo: “Ese sabe torear”. Lucha larga la de Javier; y quedó claro en Santander que ahí hay torero y bueno. Madrid, Las Ventas, también lo sabe. Francia lo descubrió antes que nadie; y ahora a esperar que la remontada sea la definitiva para este torero que tiene vetas de Chenel y un corte vazqueño.

Cómo se ha centrado y cómo ha mejorado Román. Un tipo de una personalidad tan peculiar como abierta. Román es transparente en todo y ha crecido y mucho en ese duro oficio. Y de aquel proyecto novilleril se ha convertido en un torero de valor y sinceridad delante del toro. Y cae bien. A mí personalmente me alegra mucho que lo de Santa Coloma vuelva por sus fueros de gran personalidad e historia. Fue un encaste clave durante muchos años y para todas las figuras de Ponce hacia atrás. Cuando don Livinio le dice en una Feria de Otoño de Madrid a Antoñete: “Si hoy estás bien, te pongo en el próximo San Isidro dos tardes: una buena y otra corriente”. Y Chenel se ganó el envite. La corriente era la de Osborne (ahí estaba el toro blanco) con Victoriano Valencia y Fermín Murillo. La buena era con Manuel Benítez “El Cordobés” y los toros de Felipe Bartolomé, o sea, Buendía, o sea, Santa Coloma. Los ganaderos de La Quinta han vuelto a enseñar que este encaste debe estar en las ferias. Otra vez sonó “La Quinta sinfonía de Santa Coloma” junto al Mar Cantábrico.