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FERIA DE LA PEREGRINA

El Juli y Roca Rey, importantes en Pontevedra

El peruano corta una oreja del que cerró plaza y cuaja la faena de la tarde en el tercero, malograda con la espada; el madrileño pasea un trofeo tras una importante actuación ante el cuarto

domingo 05 de agosto de 2018, 18:35h

Fotos: VERÓNICA DOMÍNGUEZ

El primero de la tarde fue un toro flojo ante el cual El Juli poco pudo hacer con el capote. Cuidaron al animal a lo largo de la lidia, lo que permitió que llegara al último tercio mostrando escasez de fuerzas pero con una clase y nobleza que sirvió para que, en manos del madrileño, se pudiese ver una faena completa, con muletazos largos y suaves. Buena actuación de Juli, malograda con los aceros.

Más armónico de hechuras resultó el segundo, que tomó bien los vuelos del capote de Manzanares, que meció el toreo a compás, templado y con elegancia. Gusto y distinción del alicantino, que llegó al público, entregado a las primeras de cambio. La buena condición del toro cambió en el segundo tercio a peor, lo que hizo que Manzanares tuviese que firmar un trasteo con altibajos, muy pulcro y con momentos de buen toreo sobre ambas manos pero al que le faltó transmisión por parte del astado.

Bonito fue el colorado tercero al que Roca Rey toreó con expresión y temple a la verónica. Crecido y pletórico el peruano, en estado de gracia, firmó un variado quite por ajustadas chicuelinas y gaoneras. Con la afición ya entregada a la causa, Roca Rey brindó a la afición comenzando el último acto de la lidia en el centro del ruedo con ajustadísimos pases cambiados en la boca de riego. Boca abajo puso la plaza y a más su actuación. Se rompió toreando en tres series templadas de mano baja y trazo largo. Al natural estuvo sensacional. El toro también puso de su parte, pues su transmisión y emoción fue el complemento para la obra de Roca Rey. El peruano le dio tiempos entre tanda y tanda para soportar la intensidad de su toreo. Final por molinetes improvisando con circulares de espalda y luquecinas. Gran faena, merecedora de los máximos trofeos pero que lamentablemente malogró con el uso de los aceros, quedando todo en una fuerte y cerrada ovación.

El castaño lucero que hizo cuarto no se desplazó de salida, lo que impidió el lucimiento de El Juli con el capote. Donde sí brilló fue en el quite por chicuelinas. Encastado el de Alcurrucén, sirvió para que El Juli le cuajase una importante faena sobre ambas manos donde el mando, el dominio y el temple fueron los pilares fundamentales de su actuación. Estocada caída y oreja.

Con el quinto, un toro más basto de presentación que sirvió para el torero pero al que le faltó una mayor transmisión, José María Manzanares logró firmar una labor muy plástica y templada sobre ambos pitones pero a la que le faltó mayor acople. Estocada un tanto tendida, tardando el toro en doblar, y ovación para el de Alicante.

Salió dispuesto a triunfar nuevamente Roca Rey ante el que cerró plaza, tal y como así lo demostró con su recibo de capote toreando a la verónica y por chicuelinas a pies juntos que conectaron nuevamente con el público. Difícil el toro en el segundo tercio, no se entregó en la muleta, saliendo suelto de los pases, sin temple y a la defensiva. No se amilanó Roca Rey, que tiró de valor y exposición para cuajar una actuación en la que cada serie tuvo el mérito de salvar la incertidumbre hasta el punto de sufrir un apuro sin consecuencias. Poderoso Roca Rey, se impuso en una demostración de suficiencia y plenitud. Oreja que premió no solo el esfuerzo sino su tarde en Pontevedra.

Pontevedra, domingo 5 de agosto de 2018. Feria de la Peregrina. Toros de Alcurrucén, bien presentados y de juego desigual, destacando el tercero, encastado, con transmisión y emoción. El Juli, silencio tras aviso y oreja; José María Manzanares, ovación con saludos tras petición y ovación con saludos; Roca Rey, ovación con saludos y oreja. Entrada: Más de tres cuartos de plaza.