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La revolera

Hace 71 años que murió Manolete

Hoy 28 de agosto de 2018, hace 71 años que un toro de Miura de nombre Islero mato a Manolete en Linares. El cartel de aquella luctuosa efeméride lo componían Luis Miguel Dominguín, Gitanillo de Triana y Manuel Rodríguez “Manolete”. El Monstruo -así lo bautizó el cronista K-Hito- ha sido sin duda el torero más famoso a nivel mundial desde el final de la incivil guerra del 36. Fue un auténtico ídolo de multitudes y su personalidad arrolladora, se impuso en los ruedos del otro lado del Atlántico con tanta o más fuerza que en los españoles.

Mucho se ha escrito sobre aquella trágica cornada que se llevó por delante la vida del hijo de la albaceteña doña Angustias Sánchez, pero lo que seguramente más se acerca a la realidad me lo contó su sobrino Rafaelito Lagartijo una noche en un hotel de la Ciudad de los Califas. A Manolete se lo llevó por delante una transfusión ordenada por el doctor Giménez Guinea, que había llegado al Hospital de Linares trasladado desde Madrid por Luis Miguel y Gitanillo. El torero herido había sido transportado desde la enfermería de la plaza de toros al complejo hospitalario en una camilla, a hombros de sus dos sobrinos; Rafael y Juan.

Quien esto escribe contaba catorce años y estudiaba cuarto de Bachillerato en la Academia CEDES de Albacete. Recuerdo con claridad y nitidez aquel día, como si fuera ayer. Nos dio la noticia el subdirector de la citada academia don Jesús Tercero, con voz entrecortada por la emoción. De pronto a todos nos pareció que el atardecer se había convertido en negra noche y las clases se dieron por terminadas. ¡Un toro de Miura había matado el rey de los toreros! ¡Dios mío, qué pena más grande! Parecía increíble. Aquel monumento no se podía derrumbar en unos instantes. La noticia se extendió por todo el mundo como un reguero de pólvora y hasta el más incrédulo se hizo la señal de la cruz, demudado y con algo roto por dentro.

Al modelo de gafas de sol que usaba Manolete se les llamaba en todo el mundo “manoletinas”, y aquellos zapatos planos de textura suave y flexible que llevaban las mozas de uno al otro confín de los países civilizados, eran conocidos también por el mismo nombre. Y entones no había televisión, no existía Internet, ni en consecuencia portales informativos. No se habían inventado aún los teléfonos móviles, y para comunicarse telefónicamente había que hacerlo “con aviso de conferencia” y eso esperando horas y horas. Sin embargo, nadie, hasta en el último confín del Universo, ignoraba quien era Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”. Su muerte fue un mazazo a nivel mundial. Si a Manolete lo ha matado un toro, ¿qué torero puede sentirse seguro de no caer un día u otro sitiado por los pitones? Habrá habido tan buenos toreros, y quizás mejores, pero Manolete ha sido el torero más famoso, para quienes hemos vivido de los años treinta del siglo XX a la primera parte del XXI.