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HISTORIA

Reverte, torero de leyenda
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Reverte, torero de leyenda

Este año se ha cumplido el 150º aniversario del nacimiento del mítico torero de Alcalá del Río

domingo 30 de diciembre de 2018, 23:39h

Este año se ha cumplido el sesquicentenario del nacimiento de Antonio Reverte, de quien el pasado 13 de septiembre se cumplieron 115 años de su fallecimiento. Fue un torero irrepetible, único, adelantado a su tiempo y, probablemente, el alcalareño más universal que ha dado la bendita y antigua Ilipa Magna.

Fue el 28 de abril de 1868 cuando vino al mundo, en una pequeña casa de la calle Real de Castilla, de Alcalá del Río (Sevilla), Antonio Prudencio de la Santísima Trinidad Reverte Jiménez.

Serían muchos e innumerables los adjetivos para definir a Reverte, como persona y como torero: valiente, galante, generoso, arrojado, gallardo… Inmensa y eternamente querido en su pueblo, tenía una personalidad arrolladora que cautivaba a todos los que le conocían. Llegó a ser Hermano Mayor de su Hermandad de la Vera-Cruz en 1899, regalando a “su” Virgen de las Angustias, a la que profesaba una ferviente devoción, su actual palio, de una calidad y valor inmensos.

Devoto de la Virgen de las Angustias, Hermano Mayor de la Hermandad de la Vera-Cruz, fue un torero irrepetible, único, adelantado a su tiempo y, probablemente, el alcalareño más universal

Su vida personal y sentimental estuvo compartida por varios nombres propios, Josefa Olmedo (su primera novia), la actriz Paola di Monte y la que fue su gran amor, y esposa, Encarnación Osuna.

Reverte destacó muy pronto como novillero, alcanzando numerosos éxitos en innumerables plazas andaluzas, logrando una grandísima popularidad entre público y aficionados. Su presentación en Sevilla fue en julio de 1890 con Jarana y Gorete, ante novillos de Benjumea; y en Madrid, en julio del año siguiente, con Lesaca y Litri y reses de seis hierros distintos.

La alternativa tuvo lugar en el mismo Madrid el 16 de septiembre de 1891, de manos de Rafael Guerra “Guerrita”, que le cedió la muerte del toro Toledano, de Saltillo.

LA CORNADA DE BAYONA.- El 3 de septiembre de 1899, toreando en Bayona, el toro Grillito, de Ibarra, le hirió de mucha gravedad en la ingle izquierda. Aquel percance le tuvo mucho tiempo alejado de los ruedos y marcó el declive de su carrera. En la imagen, su sobrino Revertito y su banderillero Moyano se apresuran en llevarle hasta las manos de los médicos.

Según la revista La Lidia -la más importante del siglo XIX- sus condiciones toreras, a comienzos de su carrera, pasaban por “una serenidad grande, un desprecio completo del peligro con que se roza a cada momento, y un estoicismo y aplomo, impropios de sus años. Reverte salta al anillo y parece que lleva un quintal de peso en cada pie; no toma la barrera y apenas corre; es decir, que para hasta lo inverosímil. Encuentra dificultad en el juego del capote; lo abre para recoger al toro, y enseguida lo cuelga al brazo y, en esta forma, sus recortes o quiebros de vaquero, son asombrosos por lo frecuentes y ceñidos, hasta el punto de juntarse el cuerno de la fiera con la chaquetilla del torero. Con las banderillas, espera al bicho, quiebra en la misma cuna y clava con exactitud matemática. La muleta en sus manos no es abanico ni trapo inútil; pasa con arte y sin embarullarse, y entra a matar tan en corto y por derecho, que, por regla general, concluye de una sola estocada; pero sale pocas veces por su pie, siendo también lo más común que lo haga despedido o derribado. Completan sus cualidades taurinas una impasibilidad que por nada se altera, y una sangre fría que se asemeja, si no es que se confunde, con la temeridad”.

Compartió carteles con las figuras más señeras de la época: Guerrita, Mazzantini, El Espartero, Fabrilo, Fuentes… manteniendo con ellos una intensa rivalidad dentro y fuera de los ruedos.

Dejó huella más allá del ruedo: llevó a su pueblo la primera cámara fotográfica, el primer gramófono, teléfono, automóvil… adquirió hasta un globo aerostático

En lo referente a su aportación a la historia de la tauromaquia, Reverte inventó la “revertina” y “el teléfono”; fue causante, junto a Mazzantini, del sorteo de las reses tal y como lo conocemos hoy (debido, en parte, a la rivalidad que tuvo con Guerrita, al que llegó a triplicar en honorarios, siendo, así, el diestro que más cobraba en aquellos años, acumulando un capital inmenso) y, sobre todo, fue partícipe directo del indulto del toro Playero, de Joaquín Murube, en abril de 1897, en la Real Maestranza de Sevilla.

Toreó en casi todas las ferias y plazas de España (para el recuerdo queda, por ejemplo, la corrida en la que intervino para celebrar la jura de bandera y proclamación de la mayoría de edad de Alfonso XIII en Madrid) además de en muchas de Portugal, Méjico, Francia… Y decisiva en su carrera fue la tarde que toreó en Bayona (Francia) el 3 de septiembre de 1899, cuando una fatal cornada le marcaría para siempre.

A HORCAJADAS CON PLAYERO.- Reverte indultó en Sevilla a Playero, de Joaquín Murube, en 1897. Era tal su nobleza que se dejaba acariciar e incluso montar en el campo. Daniel Perea inmortalizó a Reverte a lomos del toro.

Hombre de inteligencia innata, supo aprovechar sus viajes y sus relaciones para alcanzar una cultura poco corriente en aquel tiempo. Asistió a la Exposición Universal de París de fin de siglo y fue amigo personal de los hermanos Lumière. Trajo a Alcalá del Río la primera cámara fotográfica (con la que fotografió a su familia y a los titulares de la Hermandad de la Vera-Cruz) y el primer gramófono; así como el primer teléfono, que se instaló y bendijo en su casa el 12 de febrero de 1900 ante todas las autoridades del pueblo. Pero nada de todas estas cosas que asombraban a los alcalareños resultó más impactante que el día en que Reverte entró al pueblo montado sobre un automóvil que, por cierto, fue el primero que llegó a Sevilla. Asimismo, adquirió incluso un globo para su uso particular.

APORTACIONES TORERAS.- A su famoso recorte capote al brazo -la revertina-, sumó la que, con el paso del tiempo, terminaría llamándose suerte del teléfono, en la que el torero apoya su codo en el testuz del toro y la mano sobre la cara. Décadas más tarde, Arruza o Paquirri recuperaron el llamativo desplante, si bien Reverte fue el único capaz de hacerlo en el primer tercio.

Reverte, el último torero de leyenda, murió de forma repentina en el sanatorio de Nuestra Señora del Rosario de Madrid, tras ser operado de un tumor en el higado. Dejó este mundo el 13 de septiembre de 1903. Tenía solo 35 años. Ese mismo día nació el mito de un hombre, de un torero, del alcalareño más universal, que marcó toda una época de la Tauromaquia y cuyo enorme legado sigue entre nosotros.

UN PROYECTO MALOGRADO

El 20 de marzo de 1899 se eligió una nueva junta de gobierno en la Hermandad de la Vera-Cruz. Esta nueva junta la encabezaría Reverte como Hermano Mayor. En este periodo se terminó el manto y el palio, cuyo terciopelo y bordado, respectivamente, fueron costeados por Reverte, tal y como reza el interior de la bambalina trasera. Pero no fue la riqueza material en bordados lo mejor que deparó la “era Reverte” en el pueblo, sino algo mucho más importante y que no puede pagarse con dinero: el sano orgullo de sentirse crucero y asumir con responsabilidad lo que ello significa.

Paso de la Virgen de las Angustias, con las tres Marías.

Conscientes de la fuerza de la Hermandad y llevados de un irrefrenable afán de dar a conocer a toda Sevilla su Virgen de las Angustias, aquella junta tuvo una idea tan insólita como ambiciosa: llevar en la Semana Santa de 1904 el paso de la Virgen de las Angustias a la mismísima Catedral de Sevilla en la tarde del Domingo de Ramos. El hecho, que sin duda hubiese quedado grabado en los anales de la Semana Santa sevillana, no llegó a producirse, pues Reverte falleció en Madrid el 13 de septiembre del año anterior, malográndose el proyecto.

"Que ningún alcalareño se quede sin pan"

Reverte puso a disposición de su pueblo su fama y su riqueza. Cuentan que cuando llegaban los invernales días de lluvia y no había trabajo en el campo, Antonio se colocaba en la ventana de su casa que más cercana estaba a la Ermita de San Gregorio -donde reposan sus restos mortales- con varias espuertas de pan y lo repartía a manos llenas, siendo famosa su expresión “que no me entere que un alcalareño quede sin pan”.

En la imagen, el primer automóvil que llegó a Sevilla, propiedad de Reverte.

COPLAS Y COPLILLAS

Reverte, como ídolo popular, fue objeto de múltiples coplas y composiciones musicales. Una de las coplillas más famosas dice:

“La novia de Reverte

tiene un pañuelo,

con cuatro picadores,

Reverte en medio”

En realidad, ni ese pañuelo existió ni luego llegó a casarse con aquella famosa novia…

Reverte -en el centro, sentado- y los miembros de su cuadrilla.

Otra copla, cantada por la crucera Conchita Bautista, con el nombre de “El Patio de Reverte”, acaparó cientos de horas de difusión en todas las emisoras de radio. El estribillo decía:

“Virgencita de las Angustias,

si me lo salvas de nuevo

voy a bordarte otro manto”.

Un año entero de actos

El actual Hermano Mayor, Francisco José Fernández Romero, junto a los creadores del logotipo y cartel conmemorativo del Año Reverte y los descendientes del torero. La Virgen de las Angustias, tan venerada por el homenajeado, preside la escena.

El 28 de abril de 2018, coincidiendo con el 150º aniversario del nacimiento de Reverte, la Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río, de la que el torero fue Hermano Mayor, arrancó los actos del Año Reverte. Lo hizo con un emotivo homenaje en forma de ofrenda floral a los pies del monumento que el torero tiene en el pueblo. En mayo de este año se dio a conocer el logotipo de la efeméride y el cartel conmemorativo, obra de los paisanos y cruceros Daniel Domínguez y Manuel Ramón Pino, y en ese mismo acto se celebró una misa en recuerdo de Reverte a la que asistieron descendientes del torero. El pasado mes de noviembre, entre los días 16 y 18, pudo visitarse en la Casa Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río la exposición “Reverte y su legado, 1868-2018”, con numerosos documentos, enseres donados por el propio Reverte a la Hermandad, fotografías inéditas, carteles, cabezas de toro, prendas de torear -chaquetilla, zapatillas, medias-… Asimismo, próximamente tendrán lugar un concierto conmemorativo y un ciclo de conferencias en su recuerdo, tanto en Sevilla como en Alcalá del Río. Como cierre del programa de actos se presentará, en abril de 2019, la biografía más completa de Reverte, obra del crítico taurino Rafael Sánchez González.

Fotos: ARCHIVO