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La revolera

El toreo está en peligro, acudir a salvarlo

Algún político de esos de pitiminí que padecemos ha tenido la ocurrencia de someter a votación el “toros si o toros no”. Se trata de los que preconizan un “nuevo orden “para España, semejante a los que caracterizaron a los fascismos de derechas y de izquierdas que significaron los liderados por Hitler en Alemania y Stalin en Rusia. Algo así como si la revolución soviética y el nazismo hubieran decidido borrar mediante el voto popular las señas de identidad de las naciones mencionadas. Se les hubiera tomado por locos, aunque ya demostraron su esquizofrenia con una guerra mundial durante la cual, en ambos países se trató de exterminar a los judíos y a otras minorías étnicas por el solo delito de serlo.

Pero no nos pueden extrañar semejantes desatinos, cuando aquí se trata de destruir una Constitución que nos devolvió a los españoles la categoría de ciudadanos libres y democráticos, así como negociar los Presupuestos Generales del Estado con los cabecillas del intento de golpe de Estado -que significó decidir unilateralmente la independencia de Cataluña-, en las cárceles donde están cumpliendo prisión provisional a la espera de ser juzgados por los órganos de Justicia competentes.

Basta que el señor Torra nos haya llamado por escrito “bestias” y otras lindezas por el estilo a los españoles en general, para que el Gobierno español se negara a cambiar cromos con los que, aunque no lo digan, piensan lo mismo. ¿Y en una España que ocurren esas cosas, nos puede extrañar que ese negociador plenipotenciario, llamado Pablo Iglesias, haya tratado de convencer entre rejas al señor Junqueras (ERC) de que vote los citados presupuestos que mantendrían a Sánchez en La Moncloa como jefe de Gobierno, pese al escueto bagaje de sus 85 diputados?

La Fiesta de los toros es un arte español por antonomasia, que ha traspasado fronteras y que en países como la culta Francia goza de gran predicamento. Quizás por eso, los brujos del “nuevo orden” tratan de derribar al santo por la peana. Solo sobre las cenizas de una manera de ser y de sentir se puede cimentar y edificar ese “nuevo orden” que proclaman. Por eso, desde aquí y como hizo el alcalde de Móstoles, unámonos en el grito: “Españoles el toreo está en peligro, acudir a salvarlo”.