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REPORTAJE CAMPERO

La escalada continua de Hermanos Domínguez Camacho
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(Foto: Gilberto)

La escalada continua de Hermanos Domínguez Camacho

En tierras onubenses continúa asentándose un proyecto ganadero emprendido hace dos décadas. Se consolida sin prisas pero sin pausas, con paso firme y seguro. La decidida apuesta por simiente tan brava como la del Marqués de Domecq lleva tiempo dando frutos. Los cosechados a lo largo del último lustro han permitido a la ganadería de Hermanos Domínguez Camacho ir saliendo poco a poco del anonimato e ir labrándose, tarde a tarde, éxito a éxito, un buen cartel entre aficionados y profesionales.

El triunfo más reciente llegó en la Pinzoniana de Palos de la Frontera, donde Antonio Ferrera indultó a Dominante, toro que, a juicio del ganadero, reúne todas las virtudes que llevaba buscando desde que iniciara a finales de los años noventa la romántica aventura de criar bravo.

Hablamos con David Domínguez Chacón, hijo de Francisco Domínguez Camacho y sobrino de su hermano Antonio, los dos hermanos que dan nombre a la ganadería. Sin embargo, David es quien figura al frente de la vacada desde hace veinte años, cuando se viró el rumbo y la sangre Domecq, vía Martelilla-Marqués de Domecq, reemplazó a la murubeña con la que su padre y su tío lograron hacerse un hueco en los festejos de rejones. David tiene 44 años y, además de economista, es un enamorado del campo y del toro. El proyecto ganadero actual es cien por cien obra suya y los resultados que está obteniendo con las últimas camadas son especialmente alentadores. El indulto del pasado 13 de octubre supone la constatación de que el camino trazado es el correcto.



Dominante se recupera en los cercados onubenses de Los Llanos: “El toro está fenomenal -comenta David-. Le hicimos la primera cura conforme llegó al campo; y luego le hemos ido metiendo en el cajón día sí, día no. Tiene las heridas muy limpias, no hay infección, apenas tuvo algo de fiebre el primer día y ya podemos asegurar que está fuera de peligro”.

Los daños que más han preocupado a los veterinarios son los derivados de los dos puyazos con los que fue ahormado: “Entró sólo una vez al caballo, pero el picador rectificó y el problema de las heridas, más que su profundidad, es su ubicación: los puyazos cayeron traseros y caídos”, detalla el ganadero, que enumera orgulloso las numerosas virtudes que desarrolló Dominante durante la lidia: “Tuvo prontitud, entrega, codicia, profundidad, humillación, colocó la cara maravillosamente… Lo tuvo todo, fue muy completo, y cuanto más le apretó Ferrera mejor respondió y más bravamente embistió. No se cansó de acometer, tuvo una duración brutal”.

“¡Estoy a favor del indulto hasta en los festivales! En la plaza es donde está la verdad. No hay prueba más exigente que esa. Es incomparable a la del campo. Además, nunca podrá ser lo mismo un juez en la tienta que varios miles en los tendidos de un coso”

David se percató pronto de las cualidades del toro: “Fue bueno desde el principio. De salida ya me encantó cómo metió la cara en el capote y luego, cuando Antonio empezó la faena de muleta, en la segunda tanda me di cuenta de que no iba a querer matarlo. Yo sabía que el toro era de vuelta al ruedo como mínimo, pero no me puse en la situación del indulto hasta que avanzó el trasteo. Para que acabe asomando el pañuelo naranja debe producirse esa magia y esa conexión especial entre toro, torero y público; y para que llegue ese clímax se necesita que el animal tenga mucha duración. Hoy un toro sin finales no dice nada, los finales de faena son los que calientan más al público. Aquello no dejó de ir a más y en la quinta o sexta tanda la gente ya empezó a levantarse y a pedir el indulto. Ahí sí me lo creí”.

La reata de Dominante invitaba a ser optimistas. No debía fallar, y no falló. “Viene de una familia súper contrastada. Su padre, el 65-Rabón, ya nos ha dado otros cuatro sementales; y de las vacas que hay en los lotes de cubrición, en torno a cuarenta y cinco son suyas. Sin duda Rabón es el padre de la ganadería. Murió hace dos años, era “marqués” puro y fue el segundo gran toro que saqué en la ganadería”.

-¿Cuál fue el primero?
-El primer semental que me ligó fue el 41-Heladero, pero tuve la mala suerte de que sólo pude echarlo un año a las vacas porque me lo mataron de una cornada. Dejó catorce hembras y le aprobamos once, así que viendo aquellos resultados busqué como loco sacarle un macho. De los siete que dio, dos nos gustaban y le aprobamos uno: el 65-Rabón, del que a día de hoy proviene el 25% de la ganadería.

“Dominante lleva el 13, pero no siempre marco ese número. Me da mucho respeto. En veintiún años solo lo he marcado en tres animales y dos de ellos son sementales. No debería ser supersticioso, pero...”

El de Dominante es el primer indulto conseguido por esta casa en corrida de toros. David se muestra partidario de conceder tal honor a cualquier animal si su bravura así lo demanda: “¡Estoy a favor del indulto hasta en los festivales! -exclama- En la plaza es donde está la verdad. No hay prueba más exigente que esa. Es incomparable a la del campo. Reflexionemos si no: coges un toro, lo montas en un camión con el consiguiente estrés, el animal llega tras un largo viaje a unos corrales que no conoce, donde se le cambia hasta el agua… y si después de todo eso tiene un comportamiento extraordinario ¿qué más necesitamos? En el campo, al estar en su hábitat, no padece el mismo desgaste; y, además, nunca podrá ser lo mismo un juez en la plaza de tientas que tres mil jueces como había el otro día en la plaza de Palos. Si el torero, los ganaderos y el público estábamos de acuerdo ¿qué más verdad puede haber?”.

Dominante, de pelo negro, el clásico en la casa junto a los castaños, colorados y chorreados, está herrado con el número 13. ¡Fuera supersticiones!, bromeamos con el ganadero. “No es tan fácil… -ríe David- De hecho, no todos los años marco el 13”, confiesa. “Siempre me ha dado mucho respeto y desde 1997 hasta hoy, que han pasado veintiún años, solo lo he marcado tres veces. Cuando llega el trece me paro, analizo la reata, valoro las notas de la madre y si me gusta lo marco y si no, no lo marco”. Con Dominante lo tuvo claro: había que marcarlo. “No debería tener ninguna superstición al respecto, porque de los tres animales que he herrado con el trece en toda mi vida, dos son sementales”, subraya.

Al margen de la triunfal corrida en Palos, la ganadería también jugó con éxito este año sus toros en Cintruénigo, donde otro hijo del 65-Rabón, el 35-Canastillo, fue premiado con la vuelta al ruedo. “En Palos, además del indultado, me encantaron los dos toros de El Fandi. Su segundo especialmente, pero quedó eclipsado por Dominante. David cortó cuatro orejas y salió a hombros con Ferrera, mientras que en Cintruénigo, donde hubo cuatro toros que me gustaron mucho, Luis David y Javier Marín abrieron la puerta grande”.

-La de este año ha sido una camada especialmente corta.
-La más breve de nuestra historia, de hecho. Pero tiene su explicación: hace cinco años sólo echamos sementales a la mitad de las vacas. Estábamos en plena crisis, no se vendían los toros, sobraban por todos lados y, en consecuencia, no valían nada, así que antes que mandar vacas al matadero optamos por reducir el número de vientres a cubrir. Por eso hemos lidiado solo dos corridas cuando, normalmente, echamos cuatro o cinco.

CAMBIO DE RUMBO

Los hermanos Domínguez Camacho adquirieron en 1984 ganado a José Murube Escobar, padre del actual José Murube Ricart. En 1987 aumentaron aquella primera adquisición con un lote de vacas del propio Murube, pero a finales de los años 90 eliminaron todo y apostaron por Domecq, vía Marqués y Martelilla. “Estábamos muy encasillados en las corridas de rejones y esa no es la tauromaquia que perseguimos. Nos resultaba imposible salir de ahí, de modo que cambiamos de aires a pesar de que lo que teníamos lo vendíamos bien. De hecho, la última corrida que lidiamos de Murube la mató Pablo Hermoso de Mendoza en Logroño en el año 97. Fue entonces cuando se separaron los hermanos Domecq López de Carrizosa -dos se quedaron con lo del Marqués y otros dos crearon el hierro de Martelilla- y nos surgió la oportunidad de comprar. En el 97 nos trajimos cincuenta vacas y dos sementales con el hierro del Marqués, en el 98 devolvimos ese par de sementales y nos trajimos otros dos junto a otras cincuenta vacas, también todo con la D del Marqués, y en ese mismo año 98 compramos, por sorteo, la mitad de las añojas de la primera camada del hierro de Martelilla, la del guarismo 7 concretamente”.



-Las diferencias entre ambas procedencias son notables.
-No tienen nada que ver. Murube se caracteriza por su ritmo, su nobleza, su clase… y lo del Marqués tiene otras condiciones: codicia, humillación y la profundidad que le faltaba, al menos en nuestro caso, a lo de Murube. Son dos temperamentos totalmente distintos. Lo de Murube, aunque embista a media alturita normalmente, como saca tanta bondad y rtimo es ideal para los caballos. Los rejoneadores buscan un galope constante, sin arreones, y eso el encaste lo tiene muy bien fijado.

“El toro del Marqués, como pasa con el de El Torero, pertenece a la línea más encastada del encaste Domecq. Entre eso y que los toreros son generalmente reacios a todo aquello que no conocen... nos ha costado empezar a sonar entre las figuras”

-¿A dónde fue a parar aquel ganado vuestro de Murube?
-Una parte -todas las añojas, erales y dos sementales- se la vendimos a Pablo Hermoso de Mendoza. A Los Espartales fueron también otro par de sementales y para la ganadería de Arucci, que entonces tenía Murube, vía Campos Peña, fueron a parar sesenta vacas. El resto fue al matadero.

Concluida aquella etapa e iniciada la actual hace dos décadas, aún hoy algunas vacas lucen el hierro del Marqués o el de Martelilla en los predios de Los Llanos. “Ahora mismo hay dos con el hierro del Marqués y tres o cuatro con el de Martelilla”, detalla el ganadero, que para los menos avezados en la materia presenta así el fenotipo y el genotipo del toro “marquesón”: “Normalmente es muy serio por delante y un poco aleonado, es decir, más desarrollado de los cuartos anteriores que de los posteriores. Pero tiene cuello, está bien hecho, es bajo, pegado al suelo… Comparándolo con el de Murube no tiene nada que ver, es un toro más fino”.



Sin embargo, lo del Marqués siempre se ha caracterizado por dar un tipo de toro más bien basto
, inquirimos al ganadero: “Sí, es cierto, pero la del Marqués no es la única línea que dentro del tronco Domecq da un toro más bastito que el de Juan Pedro. Jandilla, por ejemplo, también da animales muy hondos, más bastitos en muchas ocasiones. Y lo digo con conocimiento de causa, pues eché tres toros de Jandilla en el año 2004 y me daban ese tipo de toro. En cualquier caso nosotros hemos ido buscando la línea más fina de lo del Marqués, que es la de Maribel Ibarra, la misma de ese 65-Rabón que comentaba antes, que da un tipo de animal más corto, más fino, más bajo…”.

-Dentro del frondosísimo árbol Domecq ¿la del Marqués quizá sea, en la actualidad, la rama menos del gusto de las figuras?
-Es que el toro del Marqués, como pasa con el de El Torero, ha pertenecido siempre a la línea más encastada del encaste Domecq. Además, nosotros hemos tenido la mala suerte de que tanto Martelilla como la ganadería del Marqués, que son nuestros buques insignias, han desaparecido o se han disuelto de una u otra manera. Los que somos discípulos nos hemos quedado sin nuestro patrón. De los casi veintiún años que llevamos con los toros del Marqués, cerca de dieciocho hemos permanecido prácticamente en el anonimato. Ahora es cuando estamos empezando a recoger los frutos. Nos está costando mucho, pero poco a poco vamos metiendo cabeza en el circuito. Y aunque no maten nuestras corridas todos los integrantes de aquel G5 famoso, sí hay figuras como el mismo Perera, Cayetano, López Simón, Ferrera o El Fandi que matan las corridas de casa sin ningún problema. También es cierto que los toreros son generalmente reacios a todo aquello que no conocen y a nosotros nos ha costado empezar a sonar. Es ahora cuando Domínguez Camacho está empezando a entrar en los carteles con total naturalidad, algo que hace apenas cinco o seis años era casi impensable.

Simbología del hierro


La antigüedad del hierro de Hermanos Domínguez Camacho data del 25 de octubre de 1970. Es el mismo que tenía José Murube y que, anteriormente, había pertenecido a Pilar Herráiz, la mujer de Carlos Urquijo. “El hierro no ha variado desde su creación. Urquijo tenía el suyo de toda la vida, pero cuando formó una segunda ganadería a nombre de su mujer creó un hierro con la U, de Urquijo, y la H que atraviesa, de Herráiz, que eran los apellidos de sus hijos, y ese es el hierro con el que marcamos nosotros”.

OBJETIVO: DISFRUTAR

La escalada está siendo firme, con pasos cortos, pero seguros. “El gran salto lo he notado a raíz de empezar a sacar mis propios sementales”, confiesa David. “Tenía del Marqués, de Jandilla, pero cuando he aprobado los míos he visto otros frutos. El año pasado me llevé el premio a la mejor corrida de Íscar, el trofeo de la Delegación del Gobierno andaluz en Huelva a la excelencia ganadera, el año anterior también gané varios premios… Llevo una racha de tres, cuatro o cinco años en que donde lidio, triunfo. Por donde vamos estamos dejando las puertas abiertas, pero claro, al ser una ganadería corta, cuesta más hacerse visible”.

La ganadería consta en este momento de nueve sementales -diez, contando a Dominante- y ciento setenta y ocho vacas de vientre. Sin embargo, a pesar de la cierta importancia de los números, el objetivo de David Domínguez Chacón pasa, únicamente, por divertirse. “De momento esa es mi única pretensión. No digo que no sea bonito lidiar en Sevilla o en Madrid, pero no es algo que me preocupe. No pienso forzar nada por ir a esos sitios. Si se dan las circunstancias, iré; pero si no se dan, tampoco pasa nada. Yo me divierto igual lidiando en Palos, Cintruénigo o Íscar. Lo otro, ni me obsesiona ni tengo necesidad”.

“El gran salto lo he notado a raíz de sacar mis propios sementales. Llevo una racha de tres, cuatro o cinco años en que donde lidio, triunfo. Estoy dejándome las puertas abiertas en muchos sitios”

Para el año que viene hay previstas cuatro corridas de toros: “Una vale para plaza de primera, otra es de segunda alta; otra, de segunda estándar; y hay otra de tercera”, avanza, y matiza: “Novilladas picadas no lidio. En los comienzos sí lo hacía, tanto por hacer pruebas y conocer a fondo la ganadería como por la imposibilidad de entrar en corridas de toros. Sin embargo, ahora que ya conozco perfectamente lo que tengo en casa y además puedo lidiar en corridas, prefiero permanecer en esta lucha. Además, en las novilladas no veo lo que quiero ver. Con el toro se ve mejor que con el novillo la verdad de hasta dónde puede llegar un animal”.

-También influirá lo suyo la escasa bonanza del mercado novilleril…
-No conozco a fondo cómo está actualmente ese mercado porque insisto en que a día de hoy no es mi guerra. En todo caso sí puedo echar alguna novillada de erales, como la de este año en un festival en Camarena (Toledo) que la saqué por ser defectuosa de pitones. De utreros, en cambio, hace cuatro o cinco años que no lidio nada.

Tres fincas bajo una misma linde

Los Llanos, Las Escaleruelas y Valle Escudero albergan el ganado de Hermanos Domínguez Camacho; tres fincas bajo una misma linde en el término de Cumbres Mayores, el último municipio de la provincia de Huelva, limítrofe con Badajoz. “En total son 650 hectáreas en las que no hay problemas de agua. Estamos a 750 metros sobre el nivel del mar y contamos con una zona de sierra, con encinar y alcornoque, que es donde dejamos los lotes de vacas en invierno, y otra zona más baja, que forma un valle, donde no hay arboleda y criamos los toros, los utreros, los erales y las eralas que vayamos a tentar”.

LA CALLE, BALÓN DE OXÍGENO

La calle se ha convertido en otro mercado importante para la divisa celeste, amarilla y encarnada. Un vistazo a los números corrobora la afirmación. “En 2017 lidiamos veintiún toros en la plaza y otros tantos en la calle. Este año han sido catorce o quince los que han ido a festejos populares, o sea, que más o menos los dos mercados van a la par para nosotros”, confiesa quien no duda en valorar positivamente la trascendencia que para el futuro de su ganadería ha tenido la tauromaquia popular: “Con la crisis, nuestra salvación fue la calle. Gracias a ella sobrevivimos. Le estaré siempre agradecido. Le tengo muchísimo respeto”.

-Sin embargo, ese respeto no siempre es correspondido por algunos de sus colegas, que, en demasiadas ocasiones, dan gato por liebre a las peñas...
-Habrá de todo, como de todo hay también entre la gente de la calle. Pero debo reconocer que la inmensa mayoría de los aficionados que vienen a casa a comprar toros es gente educada, seria y muy formal.

“No digo que no sea bonito lidiar en Sevilla o Madrid, pero no es algo que me preocupe. No pienso forzar nada por ir a esos sitios. Si se dan las circunstancias, iré; pero si no se dan, no pasa nada”

-Y saben cada vez mejor lo que quieren.
-¡Ya lo creo! Ya no aceptan el toro paletón y con las caras abiertas; ahora vienen buscando ese toro más armónico, con las puntas para adentro… pero, evidentemente, ahora que la demanda en la plaza ha subido, ese toro guapo y bonito no va a la calle. Pero ellos lo siguen buscando, ya lo creo… -ríe-.

-¿La recuperación del precio del toro es ya una realidad tras la crisis?
-Desde hace dos o tres años para acá, afortunadamente el precio de las corridas ha ido subiendo. Aguantar más de lo que hemos sufrido los ganaderos en todo este tiempo no creo que sea posible. El toro llegó a venderse muy por debajo de su coste de producción y eso era insostenible, de ahí que cayeran tantas ganaderías y se redujeran tantas cabezas. Ojalá termine de confirmarse la recuperación y, definitivamente, todo pase a la historia.

El jamón salva al toro

Los Domínguez Camacho son industriales jamoneros de notable peso. Los buenos resultados de la empresa familiar, conocida como La Valla, sustentan la cría del ganado bravo: “Gracias a La Valla el toro ha vivido muchos años entre nosotros. La empresa funciona muy bien y es la que ha sostenido la ganadería, sobre todo en los años más duros de la crisis”. Ahora, además, David Domínguez Chacón se ha adentrado en el no menos apasionante mundo de la ganadería caballar: “Un amigo ganadero de caballos españoles me mandó seis yeguas y, lógicamente, me ha envenenado. Es el dueño de la Yeguada El Ayozar, de Ciudad Real, y aquel regalo me ha servido para empezar otro proyecto realmente bonito: la cría de caballos”.


Textos: ÁNGEL BERLANGA / Fotos: GILBERTO