www.aplausos.es

SEVILLA

Un vestido de Morante para una saya de la Virgen del Baratillo
Ampliar

Un vestido de Morante para una saya de la Virgen del Baratillo

El torero de La Puebla del Río se lo ha regalado a la Virgen de su cofradía, en la que lleva casi 20 años inscrito como hermano

Un vestido de torear de feliz y especial recuerdo para Morante de la Puebla será transformado en saya para la Virgen de la Caridad en su Soledad de la Hermandad del Baratillo. El torero de La Puebla del Río se lo ha regalado a la Virgen de su cofradía, en la que lleva casi 20 años inscrito como hermano y en la que cada Miércoles Santo sale de nazareno junto a su hijo. El taller de bordados Sucesores de Elena Caro ha realizado el proyecto de transformación del vestido en saya para la Dolorosa. Un hermano se hará cargo del coste de este trabajo, según informa Diario de Sevilla en su edición del martes 6 de noviembre.

Morante de la Puebla ha estrechado mucho sus vínculos con la hermandad del Arenal desde hace varios años. Tras un tiempo sin anunciarse en Sevilla, en 2016 regresó al abono abrileño. Ese año acudió a la Capilla de la Piedad a rezar antes de cada corrida, como hacían los toreros en otros tiempos. Además, el torero recuperó el rito de caminar desde el hotel hasta la capilla, para después pasar por la calle Iris antes de entrar en la plaza. En la capilla se quedaron cada tarde las oraciones del diestro al San José del XVIII que donó el matador Pepe Hillo.

Aquel año tardó en llegar el triunfo. Nada menos que hasta la cuarta tarde, cuando cortó dos orejas a un toro de Núñez del Cuvillo, lo que le valió los premios oficiales al mejor toreo de capa y a la mejor faena de la Feria de Abril. Ese mismo año también, el diestro de La Puebla del Río acudió acompañado por su abogado, Joaquín Moeckel, y por Ramón Valencia, máximo responsable de la empresa Pagés que regenta la plaza de toros de la Real Maestranza, a un acto entrañable en hermandad: una charla con las cuadrillas de costaleros. Aquella noche dejó el vestido de torear que lució la tarde del triunfo a los pies de la Virgen de la Caridad. Regaló hasta la silla de enea donde estaba colocado el terno.