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MURCIA

Rafaelillo: "Podría empezar en Fallas con la corrida de Victorino"

“El toreo está así. Los toreros sufrimos a veces más en los despachos que delante del toro y lo que duele es que no depende de ti", afirmó en el transcurso de un coloquio celebrado en el Real Club Taurino de Murcia

El Real Club Taurino de Murcia acogió esta semana el último de sus "Martes taurinos", en el que Rafaelillo fue el protagonista. En la tertulia, el murciano habló sobre la temporada 2018, una de las más duras de su carrera. “Ha sido muy complicada profesional y moralmente, pero si sabes encajar las cosas que han sucedido, es de las que más te hacen madurar y crecer”, afirmó.

Para la temporada que se avecina, continuará la relación de apoderamiento con Simón Casas y Lionel Buisson: “Hemos hablado y hemos hecho un planteamiento de temporada para que no se repitan ciertas cosas de este año. Me gusta tener una estabilidad”, aseguró el torero, quien, además, manifestó su sentir al quedarse fuera de ciertas ferias en las que sus apoderados son los empresarios: “El toreo está así. Los toreros sufrimos a veces más en los despachos que delante del toro y lo que duele es que no depende de ti. Hay que aceptarlo porque si le das demasiadas vueltas te desgastas y te haces daño. Tienes que aislarte porque eso, al final, se nota en la plaza y a mí este año me ha hecho daño”.

En vistas a la próxima temporada, Rafaelillo transmitió su ilusión y su propósito de empezar en Valencia, una de sus plazas talismán: “Está hablado comenzar en Fallas con la corrida de Victorino y creo que hay motivos para estar. Me hace muchísima ilusión porque he hecho cosas muy importantes en esa plaza y por los vínculos sentimentales que me unen a ella por Adrián”, explicó.

A causa de la cornada que sufrió en la Feria de Julio, Rafaelillo se vio obligado a ausentarse en Dax, donde había sido triunfador la temporada anterior: “Me probé en casa de Nazario Ibáñez y, con quince muletazos a una becerra, me di cuenta de que no estaba para ir. Fue muy duro, pero hice lo más sensato y lo más honrado. Si hubiese pensado en lo económico hubiese ido a hacer caja”.

Sin embargo, en una temporada especialmente dura, su vuelta a la feria de Murcia tras tres años de ausencia fue, asegura, la mayor alegría: “Aunque la temporada se hubiese desarrollado de otra manera, igualmente hubiese sido la alegría del año. Murcia y Madrid son las plazas que más me conmueven y más emociones me hacen sentir", afirmó. "Volver después de tres años a mi plaza y con mi gente hizo que la tarde fuera muy especial y muy bonita. De hecho, el vestido que estrené esa tarde, lo tenía previsto estrenar en San Isidro pero, una vez puesto en la silla, pensé que no lo estrenaría en la plaza más importante del mundo sino que lo estrenaría en la plaza más especial del mundo. La tarde de Murcia me dio mucha moral y sirvió para cerrar una etapa que debía cerrar yo personalmente con Ángel Bernal”.

Rafaelillo no quiso olvidarse de Paco Ureña, al que deseó una pronta recuperación y la mejor de las suertes.