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La revolera

¡Háganle justicia al Fino!

¡Háganle justicia al Fino!

Conozco bien a Benlloch y al Fino de Córdoba, y leyendo el reportaje firmado por el director del semanario Aplausos, entorno los ojos y sueño el toreo fetén, que es el que se hace con la cabeza y el corazón sincronizados de manera perfecta. Sin concesiones a la técnica, como ventaja, ni al corazón desbocado, sino perfectamente contenido en su sístole y diástole. Si a eso unimos que las vacas de Los Romerales son fuertes y embisten como verdaderos toros bravos, lo del torero de Arrecife de La Carlota debió ser un recital impagable.

Y he sentido auténtica envidia –dejemos lo de sana porque eso es una tontería- de los que tuvieron la suerte de contemplar tanta belleza. A uno de ellos, además de José Luis, estoy seguro de que se le alegraron las pajaritas del alma. Me refiero al doctor Comino Delgado. Uno de los fieles que le quedan al de Córdoba, si no el que más. Bueno... contando también con quien esto firma, al que nadie le va a convencer nunca de que con Juan Serrano “Finito de Córdoba” no se está cometiendo una de las injusticias más grandes que se han perpetrado en la historia del toreo.

Un torero como ese Califa “in pectore”, no se puede vestir de luces cinco o seis tardes en una temporada que comienza en febrero y termina con los finales de octubre. Si no fuera porque me consta que la postergación de Juan Serrano forma parte de lo que llamamos “las cosas del toreo”, tendría que creer que se trata de una ignominiosa confabulación. Debe ser muy duro para un torerazo como Finito permanecer sentado mientras tantos pegapases y desgarracolchas se visten de luces una y otra tarde. Simón Casas, Toño Matilla y algunos más de los empresarios que cuentan de verdad en el panorama taurino, y conocen bien al torero de referencia, deberían intentar darle un poco del sitio que merece. Los aficionados de calidad lo agradecerían. Y la Fiesta en su esencia, también...