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ENTREVISTA CON PABLO HERMOSO DE MENDOZA

'No se me pasa por la cabeza decir adiós'
(Foto: Javier Arroyo)

"No se me pasa por la cabeza decir adiós"

“Ha sido un gustazo torear con Guillermo, pero a partir de ahora quiero que las carreras vayan separadas, que cada uno siga su camino. Por respeto a la profesión y a los compañeros, creo que debemos abrirnos en los carteles”, afirma

miércoles 09 de enero de 2019, 10:00h

Tres décadas en la cumbre como figura indiscutible es un hito hasta ahora inalcanzado por ningún otro torero a caballo. Pablo Hermoso de Mendoza lo ha conseguido y todavía sigue sin otear un final ni encontrar techo para su toreo, que continúa siendo un referente necesario, un maestro guardián del toreo más clásico y puro que mantiene viva la llama de la ortodoxia y toda su liturgia. Esta temporada ha querido darse el gustazo de presentar en las ferias a quien puede ser su relevo, su hijo Guillermo. Más allá de las estadísticas y los números, su maestría y un toreo cada vez más majestuoso han sido pura delicia para el paladar del aficionado.

En Zarapuz sigue agotando los últimos días del año Pablo Hermoso de Mendoza antes de partir ahora en enero hasta su segunda tierra: México. Son fechas en las que hay mucho movimiento en la finca de Estella. Es época de preparación de nuevos caballos, de pulir los que están en camino de consolidarse y de seguir manteniendo en forma las grandes estrellas, que no son pocas. La factoría ecuestre Hermoso de Mendoza, en plena producción. La actividad de Pablo a sus 53 años resulta sorprendente, pero sobre todo, ejemplar para los rejoneadores que se inician y que ven en el torero navarro los frutos y la recompensa al esfuerzo y a toda una vida dedicada al toro y al caballo. Porque los milagros no existen.

-Este 2019 va a cumplir 30 años de alternativa. Después de tanto tiempo, de haberlo conseguido todo en el toreo a caballo, de haber marcado una época… ¿qué le sigue motivando para continuar tirando del carro?

-Uno nunca lo consigue todo, si lo creyese, estaría muerto profesionalmente. Siempre busco más, me ilusiona evolucionar en la vida, vivir el momento y saborearlo.

-Asombra que diga que sigue evolucionando cuando sus faenas rozan la perfección, cada una de ellas es una lección magistral.

-Esa es una sensación que se percibe desde fuera pero tus sensaciones y tu vivencias del día a día montando a caballo te dicen todo lo contrario, te vuelves muy perfeccionista y muy sutil en lo que haces y te das cuenta enseguida que en determinados momentos un caballo te ha pesado más en una mano que en otra, que en una rienda hay más tensión que en la otra, que quizás un caballo se anticipó a tu movimiento y a lo mejor no te acoplaste… son muchos matices que hace que tengas la sensación como jinete y como torero, que no todo está controlado, y como artista, crees que todo el mundo ha notado esos fallos que tú sientes, por eso nunca hay una tarde redonda, siempre buscas algo más. La perfección nunca llega.

-Podía aplicar aquella frase de “solo sé que no sé nada”.

-Así es, cuanto más sabes, más infeliz te vuelves. Nada te satisface, sabes todo lo que no está redondo e incompleto y eso te frustra, luchas para que no sea así, quieres que todo sea perfecto. Al principio, cuando empiezas, todo te hace feliz, cualquier sensación nueva o momento que se acerca a lo que habías soñado, te da una satisfacción inmensa, pero cuando llevas tiempo y te vas depurando en todo lo que haces, te vuelves un insatisfecho.

-La temporada 2018 se ha visto marcada por la irrupción de su hijo, con quien ha compartido la gran mayoría de tardes. Un gustazo para un padre, imagino.

-A ratos lo he sufrido también, pero me quedo con las sensaciones buenas, con haber podido vivir, compartir y saborear con tu hijo una profesión a la que amas, todas esas sensaciones frente al toro, de verte reflejado en tu hijo todo lo que viviste en tus comienzos... es una mezcla de muchas sensaciones que me han hecho muy feliz.

-Se le ha acusado de eludir la competencia al haber toreado tanto con su hijo.

-Bueno… a estas alturas siempre hay quien le busca tres pies al gato. Le digo una cosa, la competencia es buenísima y hace falta, y, además, existe cada tarde porque con todos compites, creo que mi carrera está marcada por eso más que por otra cosa. Considero que lo de mi hijo no tiene nada que ver con la competencia, sino que es una página más de mi carrera y una experencia única que te da la vida, el poder compartir con tu hijo muchas tardes como lo he hecho con cualquier otro rejoneador joven en mis 30 años de carrera. Es algo muy bonito que va a quedar por siempre en el recuerdo.

“Cuanto más sabes, más infeliz te vuelves. Nada te satisface, sabes todo lo que no está redondo e incompleto y eso te frustra, luchas para que no sea así, quieres que todo sea perfecto”

-Es el relevo natural… la continuidad de un apellido ilustre en el toreo a caballo.

-Eso parece, aunque hay que ser prudente, sigo diciendo que apunta y que todavía está muy verde, que debe pasar mucho tiempo hasta que todo esto se convierta en una realidad. Por lo menos, cuando miro al futuro lo veo diferente. Siempre me aterrorizaba pensar que todo lo que había creado alrededor de mi vida y mi profesión, la yeguada, los caballos… se quedara ahí como muerto, entonces de esta manera me veo representado, sé que puedo seguir viviendo la Fiesta desde otra perspectiva, pero disfrutándola igual con mi hijo toreando. Sé que mi proyecto va a continuar con él y eso me tranquiliza más.

-Su irrupción en las ferias de una manera tan repentina, ¿le ha hecho cambiar algunos de sus planes con respecto a su futuro?

-No. Creo que mi carrera está muy sólida y estructurada como para estar marcada por la de mi hijo. Sí creo que tendré que ir adaptándome a una circunstancia nueva que ha entrado a mi vida, como es la irrupción de Guillermo. Este año, por ejemplo, ha sido un gustazo torear con él muchas corridas, presentarlo de mi mano en muchas plazas, pero ahora mi objetivo es que sea todo lo contrario, que las carreras vayan separadas y que cada uno siga su camino. Sí es verdad que habrá tardes en las que coincidiremos por ser un motivo especial, pero la idea es seguir por distintos senderos para abrir más los carteles y no dar la sensación de que los Hermoso de Mendoza lo acaparan todo en un mercado con tan pocas oportunidades, ya que hoy en día el circuito de los pueblos está apagado y si en las ferias solo hay tres sitios, no quiero que seamos nosotros los que acaparemos dos de ellos. Por respeto a la profesión y a los compañeros, creo que debemos abrirnos en los carteles.

-¿Se va a notar la próxima temporada que va a torear bastante menos?

-La idea es la de torear menos para seguir apoyando la carrera de mi hijo, seguirla de cerca y no coincidir en los carteles, que cuando toree él, yo lo pueda seguir desde atrás, verle desde otro prisma diferente al que cuando estás toreando. Eso me va a ayudar también a que cuando toree yo, esté más pendiente de lo que yo vaya a hacer que no tener esa mezcla de sentimientos que afloran cuando toreamos los dos juntos.

-Todos los años le preguntamos por el principio de temporada española. Parece más complicado estar en Castellón y Valencia por la temporada mexicana, pero la Feria de Abril de Sevilla es más tardía este año. Se reúnen más circunstancias que otros años para su vuelta a la Maestranza. ¿No ha barajado esa posibilidad?

-El planteamiento está ahí y también la ilusión de volver a hacer el paseíllo en Castellón, Valencia y cómo no, Sevilla, todo ese principio de temporada que llevo años sin poder hacer. Ahora mismo, y según las fechas, sí hay una pequeña posibilidad de que volvamos a alguna de ellas, aunque todavía es pronto, quizá durante la primera quincena de enero lo decidamos.

EL PÚBLICO DE HOY

-¿Sigue arrastrando el peso de la responsabilidad en muchas ferias, la presión del público, o por el contrario ya no recae tanto en usted?

-Noto una exigencia como cualquier figura del toreo. Una exigencia que se manifiesta de diferentes maneras, una vez en forma de exigencia para que des el máximo y otras en cuanto a la emoción, porque causas menos sorpresa ya que indudablemente la gente te tiene más visto, eres más previsible y sabe lo que vas a hacer en cada momento. Eso te hace exigirte más y que busques en ese rinconcito del toreo algo que se adapte a tus tiempos y que siga conectando y transmitiendo emociones al público.

-¿Cómo ve el público actual del toreo a caballo, es el más generoso y amable que nunca?

-Al público lo vamos educando los toreros. Está claro que tiene una sensibilidad y una exigencia, pero con nuestras modas y manera de interpretar el toreo, lo guiamos hacia una corriente u otra. Ahora mismo el rejoneo se está decantando por una rama más populista y eso hace que el público siga esa vertiente, se sienta identificada con ella. Cierto es que atravesamos uno de los mejores momentos del rejoneo, se torea muy bien y con mucha calidad, pero también es verdad que se está imponiendo un espectáculo que cala de una manera más fácil en el público, una apuesta por una corrida “más divertida” diría yo, y esa parte me preocupa bastante porque la fiesta de los toros es una manera de divertirse pero con liturgia y respeto, sin olvidarse de que estás sacrificando un animal en un espectáculo donde se juega con la vida y la muerte de la persona y del caballo en nuestro caso, entonces todo eso no se puede banalizar, la gente debe sentir emociones que estén lejos de la risa o el espectáculo barato.

-Eso va en contra de la propia evolución del toreo a caballo.

-Y hasta de su supervivencia. Por lo que más nos critican es el motivo por el que sobrevive, por ese ritual, por esa dureza de enfrentarse a un toro, eso es lo que hace grande a esta Fiesta y por tanto debe convertirse en el cenit de nuestra profesión. Los adornos que creamos alrededor pueden ser una guinda al pastel, pero nunca la guinda puede ser más grande que el pastel.

“Ha sido un gustazo torear con Guillermo, pero a partir de ahora quiero que las carreras vayan separadas, que cada uno siga su camino. Por respeto a la profesión y a los compañeros, creo que debemos abrirnos en los carteles”

-El ejemplo se ve constantemente en Madrid. La diferencia del público de rejones con el que asiste al resto de corridas es abismal.

-No se puede comparar. Ves cómo el público le exige al máximo a un torero, lo difícil que es triunfar en Las Ventas y, sin embargo, en estos momentos no podemos decir lo mismo con el público de rejones, que es agradecido, muy divino para nosotros, agradable, que ves que te aplauden y se entusiasman con todo, pero para ser referencia del toreo mundial como es y que los éxitos tengan el peso que deben tener, el público de Madrid no es como el que yo conocí hace 20 años, cuando los mismos abonados de a pie iban a la corrida de rejones y exigían mucho más, por eso cuando triunfabas te ibas satisfecho al saber que habías pasado esa reválida.

-Pongámonos exigentes entonces, Pablo. ¿Le hace falta más carbón al toro de rejones de hoy en día?

-En las ganaderías de a pie sale ese toro con movilidad, profundidad y emoción, pero sí es verdad que el toro de rejones, tras seleccionar mucho la clase y la nobleza, se ha quedado en un punto donde falta ese final de embestida, ese punto de más de motor, que tenga mayor chispa y alegría en su embestida. Ese puntito de más sí se lo daría al toro de rejones.

EN BUSCA DE LA ESTRELLA

-Siempre ha confesado que uno de los motivos de mantener intacta su ilusión es el caballo y la búsqueda de ese animal perfecto, esa gran figura que siempre uno sueña tener y que marque grandes diferencias.

-Hay momentos en los que buscas ese gran caballo para que a ti te haga figura, pero hay otros momentos, como me ocurre ahora mismo, que lo que buscas es redondear esa estrella, crearla, que todos tus cruces en la yeguada que haces jugando con la genética te den resultado y salga ese caballo con todo lo que necesitas para darle forma de estrella, desde el primer momento en que lo buscas con los cruces de sus padres hasta que lo presentas en la plaza. Ser partícipe de todo ese proceso que dura tantos años. Quieres conseguir esa gran estrella que pueda poner de su parte esa expresividad, eso que tú nunca vas a poder aportar por mucha técnica o preparación que tengas.

-Es la parte innata de los caballos.

-Uno se convierte en profesor de escuela taurina y puedes aportar una parte de técnica, pero hay otra que la tiene que poner el torero, en este caso el caballo. Uno no puede crear a un genio, porque con esa sensibilidad y expresión se nace.

-¿Hay alguno de los potros de este año que reúne esas condiciones para ser esa figura que tanto anhela?

-Tengo un lote de potros que me tiene ilusionadísimo, aunque suena a tópico porque cada año por estas fechas todos los rejoneadores decimos y sentimos lo mismo, aunque la realidad es distinta, hay que esperar a que se consolide y eso no es fácil. Hay dos que me tienen muy ilusionado, uno es hijo y otro nieto de Caviar, los dos me gustan mucho y pueden rozar eso que busco; hay un hijo de Van Gogh, algo más incompleto y con más carencias que los dos que vienen de Caviar, pero sí con un momento artístico en la reunión que me encanta, me recuerda mucho a Gallo, caballo con el que sentía como una caricia el momento de la reunión, con una manera muy personal de acompañar la embestida; y el más jovencito de todos, que tiene tres años y debutará ahora en México, es el primer hijo de Pirata que voy a presentar en una plaza y espero que me haga salir de esta agonía que vengo sufriendo estos últimos años en el último tercio.

“Quiero torear menos para seguir apoyando la carrera de mi hijo, seguirla de cerca y no coincidir en los carteles. Pero no se me pasa por la cabeza decir adiós. Seguir toreando me hace sentirme muy vivo”

-En ese sentido, Pirata, que es un gran caballo de último tercio, es ya un fijo en la cuadra de su hijo Guillermo.

-Después del parón que tuvo por la lesión, decidí que podía ser el mejor profesor para mi hijo, el que le iba a enseñar a ejecutar esa suerte, esa manera de entrar a matar que difícilmente se puede hacer siempre pero que es la que yo siento. Es un caballo que da los pechos y que acompaña la embestida en el momento más difícil de la lidia, cuando ya el toro tiene sentido, se agarra al piso y su embestida es más irregular. Tener un caballo así es todo un privilegio y Pirata está siendo su mejor maestro.

-Caviar, al que todos recordamos por aquella gran tarde de Pamplona en la que incluso dio la vuelta al ruedo con usted, parece que está siendo un gran semental.

-Es hijo de Chicuelo y nieto de Cagancho. Ha sido de los caballos con más transmisión y expresividad, pero también el más difícil de mantener en ese punto ideal que uno quiere, que es uno de los grandes problemas de algunos caballos que son estrellas una tarde, pero no logran mantener la regularidad que necesitas, escapan a tu control. Pero ahora mismo, voy a ver si gracias a la genética he podido solventar ese hándicap y tanto su hijo como su nieto me dan algo más de regularidad en la cara del toro.

-Es usted incombustible. Da la sensación de que queda Pablo para rato.

-Nunca me gustaron mucho las despedidas. No se me pasa por la cabeza decir adiós. Seguir toreando me hace sentirme muy vivo.

La alquimia con hannoveriano

Pablo Hermoso de Mendoza siempre ha sido un alquimista en cuanto a la selección de los caballos de su yeguada se refiere. Ahí están esos cruces con yeguas hannoverianas que han dado productos tan excelentes como Berlín, una de sus estrellas actuales. “La alquimia siempre dio muy buen resultado en el rejoneo. Cuando yo llegué funcionaba mucho el tres sangres, el hispanoárabe e incluso el pura sangre inglés o angloárabe. Luego, el maestro Ángel Peralta cruzó con cuarto de milla y que vemos ahora en Lea Vicens que son auténticas figuras. Yo hice la locura de mezclar con el hannoveriano y al principio hubo unos potros que apuntaron, costó darles forma pero con los años ahí se ven los resultados: Berlín o Ilusión, que es ese caballo nuevo del que te hablaba hijo de Caviar. Tienen un físico de mayor tamaño y su periodo de preparación es un poco más largo, pero la dimensión en la plaza es magnífica. Caballos buenos para el rejoneo y para otras disciplinas, donde algunos ejemplares de su hierro están acaparando premios. “Al final es un caballo de deporte y eso lo convierte en muy versátil, para doma, salto… una mezcla entre un caballo centroeuropeo y uno lusitano, un término medio que puede servir para muchas cosas”

Fotos: ARJONA y JAVIER ARROYO