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REPORTAJE

La Quinta: con sello propio
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(Foto: Arjona)

La Quinta: con sello propio

“Con nuestras corridas ves algo diferente; nuestros toros tienen personalidad, carácter, pero cuando les puedes se entregan y permiten grandes faenas. ¿Defectos? De esos hay muchos y debemos tratar de corregirlos. Para eso estamos aquí…”, asegura el ganadero

martes 12 de febrero de 2019, 13:00h

Son la máxima representación de los santacoloma a día de hoy en las ferias. El buque insignia de todo un encaste. El toque de distinción necesario en muchos abonos para disimular el monopolio domecq. Los cárdenos de la familia Martínez Conradi -prohibido decir grises- han deparado un año más emociones fuertes en varias plazas de España y Francia. Numerosos premios y galardones jalonan su expediente de 2018. Repasamos el “buenaño” de los “buendía”. De los buendía de La Quinta, claro.

Viajamos a Fuen la Higuera, a la vera de Palma del Río, provincia de Córdoba, donde los pupilos de La Quinta herrados con la doble C de Carlos Conradi -antepasado ganadero de la familia- terminan de rematarse en el campo. La nueva temporada pronto echará a andar y es tiempo de ganar arrobas y musculatura para lucir una presentación impecable. El invierno por estos lares transcurre sin grandes sobresaltos: “El otoño ha venido bueno, ha llovido bastante aunque ahora hemos entrado en un periodo algo seco y de mucho frío”, arranca la charla Álvaro Martínez-Conradi, quien junto a su hermano Pepe y Álvaro, el padre de ambos, rejoneador, hombre de campo y un completo enamorado del toro y del caballo, trabajan de forma conjunta por devolver lustre a un encaste hasta no hace tanto señero entre las figuras en muchas ferias.

-¿Qué es peor, la sequía o el frío?

-Lo peor es la sequía: cuando no llueve al final se complica todo. El agua es vida. Molesta a los animales, sí, pero es necesaria para que después haya buenos pastos en primavera.

Hay quien defiende la teoría de que el clima imprime carácter a los animales. “Puede ser -asiente Álvaro-, pero influye en un porcentaje menor que la mano del hombre”.


-Influye menos que la selección, por ejemplo.

-O que el manejo, o que la alimentación… Si el clima marcara tanto, ganaderías que pastan en fincas con condiciones extremas en invierno saldrían después en la plaza excesivamente encastadas y fieras y hay casos que demuestran que no es así. El clima puede influir, pero lo hace hasta cierto punto. Lo que de verdad importa es la selección, la alimentación y el manejo. Esos son los tres pilares fundamentales de cualquier proyecto ganadero.

Los Conradi preparan sus corridas con tiempo. “En abril de 2018 empezamos a poner a punto la camada de 2019”, admite. “Los echamos al pienso y desde hace algunos años también los ejercitamos. Viene bien para que estén tranquilos, porque cuando los mueves se pelean menos; y después, evidentemente, para que ganen musculatura. Cuando un toro está musculado desarrolla más en la plaza. Cuanto más preparado esté, más potencia y más fondo tendrá. Si el toro lleva dentro una buena condición y se encuentra en óptimas condiciones el espectáculo debe ser bueno. ¿Cuál es la parte negativa de tanta preparación? Que si no tiene esa buena condición no va a dar espectáculo y, además, va a tener poder, con todo lo que ello implica...”.

IMPORTANTE CAMADA

El juego de la última camada denota el buen momento que atraviesa la ganadería. Cabrones con poder de los que preocuparían a cualquiera ha habido pocos, por no decir ninguno. Las satisfacciones han superado con creces a las decepciones.

-¿De cero a diez, qué nota le pondría?

-Siendo exigentes, un siete y medio.

-No es mala, pues.

-Hay corridas merecedoras de un nueve y otras que se quedarían en un cinco, pero sacando una media nos quedamos en el siete y medio.

Una de las del cinco, de las del aprobado justo, es la de Madrid, donde la expectación se tornó en decepción: “Cumplimos con la primera obligación de todo ganadero: presentar una corrida de un trapío indudable, pero luego…”. Pero luego no embistieron. Y además hubo quien criticó, precisamente, la presentación del conjunto por exagerada. “El que quiera traerla con menos kilos y caras que pruebe a ver cuántos lidia”, respondieron entonces los ganaderos a aquellas voces que aseguraban que la corrida, por exagerada, estaba sacada de tipo. “Si estaban o no pasados de trapío habría que verlo con los equipos veterinarios. A toro pasado es muy fácil opinar. Las interioridades de los reconocimientos en los corrales no trascienden. Solo sabemos que llevando una corrida de menos tamaño no hubiésemos podido lidiar”.

“La falta de humillación la hemos ido puliendo, entre otras cosas porque así lo exige el toreo actual. El toreo de hoy requiere un toro que embista y humille de una manera casi perfecta”

-¿Hubiesen preferido que tuviera un tipo más acorde a su encaste?

-Que la corrida no funcionara no lo achaco a que estuviera fuera de tipo. La corrida no funcionó porque todos los días no se puede triunfar. Sobre todo en Madrid, con lo difícil que es. No creo que fuera una cuestión de tipo porque en el resto de la camada había toros similares a los de Madrid, como los de Albacete, Bayona o Mont de Marsan, y dieron un juego excelente. El día de Madrid no estaba para nosotros y ya está. Este año volveremos y trataremos de sacarnos esa espina.

Tras el chasco de San Isidro, la temporada de La Quinta comenzó a remontar con un gran toro lidiado en la corrida concurso de Vic-Fezensac, el 21-Olivito, para el que llegó a pedirse la vuelta al ruedo. “Ese sí que estaba fuera de tipo, no los de Madrid. Rondaría los 600 kilos, era incluso basto, y aun así dio bravo en el caballo, peleó con una fijeza y una entrega tremendas, y después rompió a bueno en la muleta, con una clase y una calidad importantes. Lo toreó perfectamente López Chaves, hizo una lidia acorde a las características del toro y del encaste, y la pena fue que lo pinchara, porque hubiese obtenido un triunfo grande”, rememora.

-Si Olivito era basto y estaba fuera de tipo, ¿qué hacía en una corrida concurso?

-Nosotros cuidamos mucho nuestra participación en corridas concurso, igual que cuando llevamos algún toro suelto para alguna actuación especial de algún torero, eso que nadie lo dude, pero en este caso sabíamos que Vic requiere un toro de un trapío espectacular, a los organizadores les gustó desde el primer momento que lo vieron en el campo y como, aun siendo basto, tenía una reata muy buena, tanto por parte de padre como de madre, tampoco dudamos mucho.

-¿Manda más la genética que la morfología?

-No hay una regla exacta. Hay quien se fía mucho de las hechuras, y es verdad que el toro armónico tiene más facilidad para embestir, pero muchas veces el más feo de la camada dice “venga, ahora voy a llevar la contraria a todo el mundo”, y se pone a embestir por derecho y deja a todo el mundo descolocado. Eso pasa en muchas ganaderías.

Olivito hizo una gran pelea bajo el peto de Óscar Bernal. “Se arrancó tres o cuatro veces desde más allá del centro del ruedo. Ver esa mole chocándose con el caballo fue algo impactante. Se me ponen los vellos de punta. Además el picador estuvo sensacional, le cogió en lo alto todas las veces”.

“Las figuras son libres de elegir delante de qué quieren ponerse. Y nosotros lo respetamos. Vernos juntos en los carteles no es algo que nos obsesione. Ni siquiera lo buscamos”

En La Quinta valoran la buena nota media de sus toros en el primer tercio. Nada es casualidad: “Tenemos buena regularidad y la buscamos, la exigimos en los tentaderos, porque después se nos exige en la plaza. Pero es que, además, nos gusta personalmente. Nos encanta ir a una corrida, que te pongan el toro de largo y que aquello se venga desde lejos. Es un espectáculo que deberíamos fomentar”.

Sin salir de Francia, la siguiente gran cita llegó en Mont de Marsan, donde Emilio de Justo dio un nuevo aldabonazo con corte de tres orejas. “Esa corrida es la más encastada y fiera que hemos lidiado en los últimos años. Tuvo un nivel de exigencia tremendo, pero, a la vez, tuvo un punto de entrega que permite triunfar a toreros que cruzan la línea, como pasó ese día con De Justo e incluso con Bautista, que a su segundo, tremendamente exigente, le cortó una oreja de muchísimo mérito. Poderle como le pudo y matarlo como lo mató, en el centro del ruedo, me llegó mucho como aficionado”.

La corrida tuvo muchas de las virtudes del encaste santacoloma/buendía. Y, como es natural, alguno sacó también defectos típicos de su estirpe. Para Álvaro, la virtud más evidente de su ganadería es que “con nuestras corridas ves algo diferente; nuestros toros tienen sello propio, personalidad, carácter, pero cuando les puedes se entregan y permiten grandes faenas. ¿Defectos? De esos hay muchos y debemos tratar de corregirlos. Para eso estamos aquí…”, apunta sonriente.

-¿La falta de humillación sigue en el debe?

-Nosotros la hemos ido puliendo, entre otras cosas porque así lo exige el toreo actual. El toreo de hoy requiere un toro que embista y humille de una manera casi perfecta. También se decía que el de santacoloma era un toro que miraba mucho al torero, pero creo que eso también se ha corregido muchísimo. El toro de hoy es mucho más corregible, me refiero a que cuando hay toreros que entienden la ganadería y saben buscar el fondo a los animales, lo encuentran.

-¿Qué no perdonáis actualmente?

-El toro que transmite poco, el que pasa por allí como dormido, sin decir nada; ese es el que menos me gusta. Ese comportamiento implica falta de entrega y un toro sin entrega no sirve para hacer el toreo contemporáneo. Huimos de ese tipo de embestida aunque, desgraciadamente, aún salta de vez en cuando.

-Costará un mundo lograr cada corrección; pulir o erradicar cada defecto.

-Es que cuando las ganaderías tienen marcadas unas características propias de su genética cuesta mucho rehuirlas. En el encaste Parladé, por ejemplo, sobre todo en algunas ramas, hay una tendencia grande a mansear e irse a tablas, pero a lo mejor ese encaste o esas ramas seguramente sean así. Ir contra eso es ir contra la propia esencia o naturaleza del encaste. Sería como pedir al de Parladé que no abriera la boca, que es otra característica de nuestro encaste.

-¿Sinónimo de bravura?

-Para nosotros sí, sin ninguna duda. Demuestra que el toro está en la batalla y que no cede.

La campaña siguió en Santander y Azpeitia. Allí saltaron corridas de menos relumbrón aunque con fondo de casta y toros sueltos de alta nota. “En la de Azpeitia hubo dos toros que sirvieron, pero no fue de las mejores; en cambio en Santander sí hubo un lote, el de Javier Cortés, muy bueno”. El madrileño lidió por delante a un Comerciante de mucha clase y después a un Velero bravo y exigente, con muchas de las cualidades buscadas: “En el caballo empujó de bravo y derribó, y en la muleta tuvo una seriedad, una entrega, una fijeza… Fue uno de los toros de la temporada nuestra. Le han dado el premio al mejor de la feria y también nos han dado el trofeo a la mejor corrida”, valora orgulloso el ganadero, quien, en cambio, admite que solo quedó satisfecho a medias con el toro que poco después jugarían en la actuación en solitario de Juan Bautista en Dax: “Tuvo un inicio fantástico y en las tres o cuatro primeras tandas se presagiaba un triunfo gordísimo, pero desgraciadamente al toro le faltó redondear después. No aguantó hasta el final y nos quedamos con la miel en los labios”.

-¿Prefieren el toro de calidad, el suave, el dulce; o el encastado y exigente? De ambos hay en su ganadería...

-Como ganaderos y como aficionados nos gusta que haya de todo. Buscamos diferentes tipos de embestida. Al final eso crea un espectáculo más interesante. Escuchar a la salida de la plaza a la gente en los corrillos diciendo “a mí me ha gustado la clase del segundo”, “pues yo me quedo con la fiereza del quinto”, “el realmente bravo ha sido el tercero”… A mí todo eso me divierte. Igual me pasa en los tentaderos: preguntas y nadie coincide con la misma becerra. Lo triste es que todo resulte monótono, tanto para lo bueno como para lo malo.

"La de Albacete es una plaza donde tenemos ya una trayectoria consolidada. La corrida de este año fue completa en presentación y en juego. Tuvimos la suerte de que los toreros también estuvieron muy bien"

Poco después llegó la cita de Bayona, donde hubo premio en forma de vuelta al ruedo para el 86-Bellotero, desorejado por Daniel Luque. “Fue el mejor toro de una corrida que, en conjunto, tuvo interés. Cómo toreó Luque de capote no vamos a olvidarlo ninguno de los que lo vimos. Cuando un torero torea así, con los vuelos, y un toro mete la cara a esa velocidad, se pone el mundo entero boca abajo. Ese día Bautista si llega a matar mejor le corta una oreja a cada toro; y el primero de Román también tuvo cosas muy buenas”, recuerda.

Antes del explosivo cierre en Albacete, de Fuen la Higuera salieron los únicos utreros de la temporada: “La de Villaseca no nos gustó, fue uno de esos días en que se junta todo para mal, pero la de Riaza sí tuvo cualidades muy buenas y a uno de los novillos, al 81-Avefría, que lo cuajó Francisco de Manuel, también le dieron la vuelta al ruedo”, recuerda Álvaro, que se emociona al repasar el encierro lidiado en la feria de la capital albaceteña, donde se llevaron los premios al mejor encierro y al mejor toro de la feria por el 54-Jilguerito. “La de Albacete es una plaza donde tenemos ya una trayectoria consolidada. La corrida de este año fue completa en presentación y en juego. Tuvimos la suerte de que los toreros también estuvieron muy bien, porque Pinar entendió perfectamente a Jilguerito, al que le cortó las dos orejas, pero después hizo un gran esfuerzo con el quinto, un toro exigente y difícil, y le arrancó una oreja de verdad, de torero muy capaz. El lote de Garrido fue más intermedio y después hubo otro toro que me encantó, del nivel del premiado, que fue el cuarto, segundo de Andrés Palacios. Si no pincha le hubiese cortado también las orejas”.

-Avefría y Jilguerito son de la familia de las aves, tan segura en vuestra casa.

-Es una familia abundante precisamente por eso, porque es buena. Pero si repasamos con detenimiento, en Mont de Marsan saltó un Peluquero estupendo, en Bayona se lidió el Bellotero, en Vic el Olivito… y todos esos son de familias distintas a la de las aves.

-O sea, que hay muchas reatas buenas…

-Eso es… ¡jaja!

FIGURAS Y ENCASTES

La afición sigue clamando por que se entrecrucen las figuras con nombres como el de La Quinta. En su día, los Camino, Robles, Ortega Cano, Joselito, Ponce, Manzanares padre y hasta no hace tanto El Juli escribieron páginas para la historia con santacolomas: “Son épocas, momentos, y los toreros son libres de elegir delante de qué quieren ponerse. Y nosotros lo respetamos”, subraya raudo el ganadero.

-¿No les apetece verse de nuevo con los grandes?

-No es algo que nos obsesione. Ni siquiera lo buscamos. Si viene algo así, encantados. Y si no, también. Sería importante de cara al aficionado y al currículum de cada torero, que se enriquecerían abriendo el abanico. Me preocupa más, en cambio, que quienes maten nuestras corridas, sean o no figuras, tengan un buen conocimiento de la ganadería y del encaste.

-Quizá si los empresarios en vez de apoderar toreros “apoderaran” al público conseguirían con más frecuencia juntar a las figuras con encastes como el suyo…

"Es lógico que cuando la ganadería no está en buen momento, y a la nuestra le ha pasado, te den de lado. La crisis ha hecho mucho daño, pero eso tampoco quita que si las figuras abrieran un poquito sus gustos y mataran más hierros de este tipo la supervivencia sería algo más fácil"

-A día de hoy hay pocos empresarios con esa capacidad. No hablo de imponer, sino de seducir. Si yo fuera figura tampoco me gustaría que me impusieran nada, pero sí estaría bien tratar de seducir; al final esto hay que saber venderlo, hay que lograr convencer porque es algo positivo para todos. Y después si, por el motivo que sea, las cosas no salen, tampoco pasa nada, mañana hay otra oportunidad, aquí no se va nadie al hoyo porque un día las cosas no salgan.

El problema -comentamos con el ganadero- es que cuando alguna figura da el paso y se decide a matar una corrida de este tipo lo hace una única tarde, y como la apuesta tiene que salir bien sí o sí, la presión añadida tanto para la figura como para el ganadero es brutal. “Si se normalizara la situación y en vez de matar una de La Quinta mataran tres o cuatro, seguro que en alguna había triunfo”, argumenta Martínez-Conradi, que ahonda: “Cuando un torero mata la camada entera de Juan Pedro hay días buenos y días malos; y cuando salen malos no deja de anunciarse con esa ganadería, ¿verdad? Sin embargo, eso mismo con otros encastes parece que cueste más”.

-Hablando de encastes, quiénes tienen más culpa de su desaparición: ¿Los que mandan, por no pedirlos?, ¿los ganaderos, por no dar con la fórmula para hacerlos embestir? ¿la crisis económica, que ha abocado al matadero a tantas ganaderías en los últimos tiempos…?

-Cada caso es diferente, pero, evidentemente, la crisis económica y la reducción de festejos ha hecho que muchas ganaderías reduzcan su camada o, directamente, desaparezcan. No hay más que ver el escalafón de las que lidiaban en 2007 y compararlo con el actual. Las figuras entonces hacían las mismas pocas gestas que pueden hacer ahora, así que no creo que la culpa sea tanto de ellas como de la crisis. También es lógico que cuando la ganadería no está en buen momento, y a la nuestra le ha pasado, te den de lado. Nosotros en los noventa entramos en un bache, y, una vez dentro, según las circunstancias que te rodeen, puedes acabar desapareciendo. La crisis ha hecho mucho daño, pero eso tampoco quita que si las figuras abrieran un poquito sus gustos y mataran más hierros de este tipo la supervivencia sería algo más fácil.

Vuelta a Madrid... y seis novilladas picadas

La Quinta regresará este año a Las Ventas. “El planteamiento de la temporada es similar al de los últimos años. Lidiaremos seis corridas: tres de primera y tres de segunda. A Francia irán dos corridas completas y un toro para la concurso de Vic-Fezensac; y en España lidiaremos las otras cuatro, entre ellas la más fuerte de todas, la de Madrid, porque las tres restantes irán a plazas de segunda”, avanza el ganadero. En cuanto a hechuras, caras y pelajes, la camada está en la línea de las últimas temporadas, “si acaso es más armónica, menos aparatosa que otras veces”, precisa, y matiza todo seguido: “La de Madrid de este año será menos voluminosa y las tres corridas de plaza de segunda son muy bonitas, del tipo del santacoloma que tiene todo el mundo en la cabeza”.

En cuanto a carácter, la camada también cumple fielmente las características propias de su sangre: “Andamos estos días educándolos un poquito”, bromea Álvaro en torno a la guerra que suelen dar en el campo los ejemplares santacolomeños. De entre todos, destaca por especialmente belicoso un 53-Mulero que desde siempre -“desde eral”, matiza Álvaro- se arranca a los caballos y a todo aquel que entre en su cercado; “él marca su territorio y no quiere que nadie ande alrededor”.

Además, la ganadería lidiará este 2019 un total de seis novilladas picadas: “La camada del guarismo seis es larga y muy buena, de modo que contamos con seis corridas de toros para 2020 y seis novilladas para este año”. Que haya suerte.

Recuperar el pañuelo azul

Aunque fueron varios los animales de La Quinta premiados el pasado año, lo cierto es que cuesta un mundo ver asomar el pañuelo azul en un palco presidencial. A veces, incluso, cuesta más sacarlo que el naranja. “Del toro no suele acordarse nadie”, admite resignado el ganadero. “La gente, sobre todo en España, se ha olvidado de pedir la vuelta al ruedo al toro, porque como casi nunca se da… Es como si no existiera el premio”. Es difícil de entender lo mucho que cuesta a los presidentes rendir honores a un toro bravo: “No creo que sea una cuestión de incomodar o no al torero. Esto no debería tratarse de una guerra con vencedores y vencidos: el hecho de que un torero haya cortado las dos orejas y el toro se vaya para el desolladero sin premio no quiere decir que haya ganado el torero. Igual que si el torero ha pinchado o no ha terminado de coger el aire al toro y al animal se le premia y al torero no, no debería de pasar nada; el torero seguramente tendrá otra tarde en la que se lucirá más y ya está. No premiar a un toro bravo es privarle de un honor merecido”.

Fotos: ARJONA