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FERIA DE FALLAS

La pólvora de Victorino vuelve a Fallas
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(Foto: Isma Sánchez)

La pólvora de Victorino vuelve a Fallas

El hierro de la A coronada regresa este domingo al ciclo fallero tras trece años de ausencia. Repasamos junto al ganadero los hitos más importantes de su ganadería en Valencia

viernes 08 de marzo de 2019, 10:58h

Hacía trece años -doce más uno, para los supersticiosos- que el hierro de Victorino no figuraba en el elenco fallero. Alguno menos, siete exactamente, han pasado desde su última incursión en Valencia. Su ausencia durante tantas temporadas ha generado ahora, al anunciarse su retorno, lógica expectación entre los aficionados. No en vano, los toros de Victorino han brindado con su bravura espectáculos memorables en esta plaza.

El inicio de la feliz relación se remonta al año 1963, cuando el 15 de agosto debutó con seis novillos -anunciados estratégicamente bajo el nombre del Marqués de Albaserrada, con mayor gancho comercial entonces- que fueron lidiados por el venezolano Lucio Requena, Juanito Jimeno y José Luis Teruel “El Pepe”, hermano de Ángel Teruel. Curiosamente, aquel año de su presentación fue el único en toda la historia de la ganadería en que hizo doblete en Valencia, jugando el 12 de octubre seis toros -esta vez, a nombre de Escudero Calvo Hermanos- para Gregorio Sánchez, el portugués José Julio y Paco Pastor, que tomaba la alternativa siguiendo la estela de otros diestros de la tierra, caso de Jaime Marco “El Choni” (1944) o Antonio Vera (1959) que también se doctoraron en Valencia con reses de esta misma casa ganadera.

El 12 de abril del año siguiente los carteles anunciaron otra novillada de Escudero Calvo, estoqueada por Juanito Jimeno, Sánchez Fuentes y el debutante José Fuentes, que a la postre resultó ser el triunfador de la tarde. Sin embargo, aquellas reses no pertenecían aún a Victorino. Así lo explica el propio ganadero: “Los Escudero Calvo eran tres hermanos. Mi padre compró el primer lote en el año 60 y empezó a lidiar en el 61, a nombre de Escudero Calvo. En el 62 compró el segundo lote y, sin embargo, no fue hasta diciembre del 65 cuando adquirió el tercer lote, que era la parte de Antonio. Hasta entonces, tanto Antonio como mi padre lidiaban a nombre de Escudero Calvo Hermanos -muchas veces resaltando en los carteles el nombre del anterior propietario de la ganadería, el Marqués de Albaserrada-, de tal forma que esa novillada del año 64 en Valencia sería de Escudero Calvo, sí, pero en realidad no era nuestra, sino de Antonio”.

Además de la novillada y la corrida del año del debut, Victorino no volvió a Valencia hasta la Feria de Julio de 1978, ahora sí con su nombre impreso en los carteles. “En aquel verano se nos quemó la finca de Los Enebrales, en Galapagar, y la corrida de Valencia estaba en la cerca del Pozo, que fue una de las partes que se quemó. Yo estuve apagando ese fuego”, recuerda Victorino. Para entonces su padre ya poseía un gran cartel, pero fue en la Fira de 1985 cuando logró colgar por vez primera en Valencia el “No hay billetes” en la taquilla. Hacía trece años que nadie obraba tal gesta y llegó a comentarse que Victorino había cobrado más dinero que los tres espadas juntos: “Qué exagerada es la gente…”, afirma Victorino a la vez que ríe pícaramente.

LA GESTA DE VÍCTOR MENDES

El primer gran éxito de la vacada -al margen del referido en la taquilla- aconteció en las Fallas del 87, cuando Víctor Mendes paseó cuatro orejas tras una heroica actuación. El portugués salió de la enfermería para matar al tercero tras ser dramáticamente cogido durante la faena de muleta. Parecía llevar una grave cornada en la espalda pero, afortunadamente, solo había sufrido contusiones y varetazos. Saltó de nuevo al ruedo en medio de una formidable ovación y tras una estocada hasta la gamuza Montoliu le llevó las dos orejas a su matador, que había ingresado de nuevo en el hule. Salió más tarde para matar al sexto y se desató de nuevo la locura. “Su primero, cárdeno y cornipaso, que fue muy encastado, fue el que le cogió; y el otro, entrepeladito y más delantero, sacó una gran calidad. Mi padre en el sorteo había advertido a los banderilleros de que no habían hecho bien los lotes, les aseguró que el lote de la corrida se lo estaba llevando Mendes, pero no le hicieron ni caso y luego se comprobó que había acertado de pleno. Mendes toreó al sexto sin chaquetilla”.

El propio espada luso toreó la corrida de dos años después, malogrando con la espada una gran faena al sexto, en la que puso la plaza “al rojo vivo” según la crónica de Aplausos. Alternó ese día con Ruiz Miguel, que se despedía de Valencia y brindó el toro de su adiós a nuestro director, José Luis Benlloch, y Luis Francisco Esplá, que, ataviado con un terno azabache y medias blancas, mató en la suerte de recibir a su primero y paseó la única oreja de la tarde.

EL TORO CIRUJANO

En julio del 92 triunfó Dámaso González y cayó herido muy grave Rafael de la Viña. “El toro era un poco tardo, él le pegó un zapatillazo y el toro le arrolló, pegándole una cornada en el vientre. Parecía que no tenía nada y sin embargo le había parado la cornada la pelvis; si no, le atraviesa. Decía el Dr. Aragón del toro que parecía saber de anatomía: “El pitón ha pasado por las venas y arterias ilíacas, por la uretra, la vejiga… y no ha tocado nada. Ha bordeado milagrosamente todo, como si fuese un cirujano”.

Tras la actuación en solitario de Ponce en octubre del 95 –“fue un día especial, pero la corrida no fue todo lo exitosa que tenía que haber sido”, recuerda el ganadero-, las ferias de Julio del 98, 99 y 2000 aún se recuerdan por estos lares: “En el 98 le tocó un gran toro a Esplá en primer lugar, el 72-Verdulero, cárdeno claro y engatilladito, y Ponce también estuvo bien, pero el que estuvo sensacional fue Barrera. Se la jugó con un manso agresivo, le pidieron las dos orejas y no sé por qué no se las dieron. Aquel día hubo un llenazo, de hecho, mi padre y yo, que no nos gustaba ir nunca al callejón, tuvimos que ver desde allí la corrida porque no había entradas buenas de tendido. Saliendo, nos encontramos con Pablo Lozano y uno de sus hijos, que apoderaban entonces a Barrera, y les dijimos: “Esto de cada cien veces sale una bien. Ha estado hecho un tío, pero… ¡uff!”. El toro le tocaba con la pala del pitón, pero él, como estuvo tan valiente, se impuso por cojones, no por técnica”. Al año siguiente Juan Mora y Ponce pasearon sendas orejas y Pepín Liria –“hecho un león, como era él”, subraya- obtuvo un trofeo de cada toro de su lote.

LA OTRA CORRIDA DEL SIGLO

En Julio de 2000 llegó el gran suceso, el auténtico impacto de Victorino en Valencia. Imposible olvidarlo. “La presidenta de aquel festejo, Amparo Renau, se llevó una bronca monumental por no conceder la segunda oreja a José Luis Moreno, pero hay que decir que fue ella quien echó la corrida para adelante”, sostiene el ganadero, que no escatima en detalles: “La corrida estuvo en El Saler y perdió muchísimo peso: no comió, apenas bebió y perdería 40 ó 50 kilos. O más… Cuando la pesaron, un toro dio 461, otro 462, y el que más pesó fue el primero, con 515. El día del primer reconocimiento nosotros lidiábamos en Mont de Marsan y nos llamó el segundo mayoral, que era entonces Modesto, y nos dijo: “Nos quitan la corrida entera, solo aprueban el toro de los 515 kilos”. Le dijimos que no pasaba nada, que no había más corridas en el campo y que la llevara de nuevo para casa; pero media hora después nos dijo que la presidenta apuntaba que si llevábamos un toro más estaba dispuesta a aprobar la corrida bajo su responsabilidad. “Por un toro no va a ser problema”, dijimos, y embarcamos el 50, que llegó a la plaza y, curiosamente, no se aprobó, aprobándose en cambio los seis primeros, los que ya estaban allí”.

Victorino tiene grabado a fuego el discurrir de aquella jornada: “La corrida la daba Quiero Televisión y en la plaza había cierta sugestión negativa porque se había corrido la voz de los problemas en los reconocimientos. Cuando saltó el tercero, con sus 461 kilos, le pitaron de salida. En realidad le pitaron incluso antes, desde que se enseñó su peso en la tablilla; pero luego se movió como un tigre, Moreno le cuajó un faenón, tenía cortadas las dos orejas cuando lo pinchó, y, al entrar a matar por segunda vez, le abrió el muslo sin siquiera derribarle. Vestía un terno blanco y oro y tras el pitonazo aquel vestido se puso de repente todo rojo. La cornada afectó a la femoral. Le metieron para dentro, la gente pidió las dos orejas, la presidenta solo dio una y creo que en parte por aquella bronca acabó dejando la presidencia. En el cuarto, que fue también un toro importante, Efrén Acosta sufrió una caída brutal. Le cayó el caballo encima al ser derribado y el toro se llevó a los dos contra las tablas, encelado totalmente. Efrén se levantó medio mareado, no querían que se subiera de nuevo, pero lo hizo, pusieron al toro de lejos y le pegó un puyazo monumental. La plaza era un hervidero. Después Higares en el quinto, que junto al sexto era uno de los dos cinqueños de la corrida, sufrió la fractura de dos dedos pero, aun así, le cortó una oreja”. La guinda la pondría el sexto, el 210-Verderón, con 462 kilos: “Para entonces la plaza ya se había transformado con la emoción de la corrida y daba igual el peso; de hecho, a este le pegaron una gran ovación de salida”. Su padre dio una vuelta al ruedo a la muerte del sexto junto a Zotoluco y el mayoral. “Habiendo tenido tardes buenas, aquella fue la más importante en Valencia. Todos los que estaban en la plaza todavía la recuerdan. Y los que la vieron por la tele, también”.

UN SOBERBIO DE VUELTA

Curiosamente, en aquella corrida del año 2000 ningún toro fue distinguido con la vuelta al ruedo. Hubo que esperar a las Fallas de 2005 para que asomara en Valencia un pañuelo azul en honor a un victorino. “Se llamaba Soberbio y Encabo estuvo sensacional con él. Lo pinchó, pero si no hubiera sido el triunfador de la feria sin lugar a dudas. Cortó una oreja de muchísimo peso”.

Desde entonces, en las tres últimas victorinadas han saltado toros sueltos importantes –“a El Cid le echamos uno muy bueno que era hijo del Muroalto que indultó Padilla en San Sebastián”, subraya-, pero el sueño actualmente es que la corrida de estas Fallas se asemeje -igualarla sería un milagro- al memorable espectáculo del año 2000. Difícil es, pero no imposible.

Seis cinqueños, seis

Rafaelillo, Octavio Chacón y Varea, en sustitución del lesionado Fortes, lidiarán la corrida de este año. “Va a ser cinqueña entera si Dios quiere. Es seria, gustará de presentación”, afirma convencido Victorino. Están previstos el 11-Cuco, el 13-Portentoso, el 57-Manchonero, el 78-Mingano, el 113-Planillero y el 140-Murmullo, si bien el 122-Paquetito también figura entre los reseñados. Todos son cárdenos en distintos tonos. “Yo no apuesto, no soy mi padre… pero bueno, me gusta mucho el 78”, aventura mientras ríe socarronamente.


Las 16 tardes de Victorino en Valencia

-12/10/1963. 6 toros, lidiados a nombre de Escudero Calvo Hermanos. Gregorio Sánchez, José Julio y Paco Pastor, que tomó la alternativa.

-25/7/1978. 6 toros, ya a nombre de Victorino Martín. Ricardo de Fabra, Ruiz Miguel (O) y Manili.

-25/7/1985. 5 toros y 1 sobrero de Bernardino Jiménez (3º). Luis Francisco Esplá, Víctor Mendes (O) y El Soro.

-15/3/1986. 6 toros. Ruiz Miguel (O), Dámaso González (VR) y Ortega Cano.

-14/3/1987. 6 toros. Dámaso González, Manzanares y Víctor Mendes (OO-OO). Mendes sufrió contusiones y varetazos tras una fuerte voltereta.

-12/3/1989. 6 toros. Ruiz Miguel (VR-VR), Luis Francisco Esplá (O) y Víctor Mendes (VR). Ruiz Miguel se despedía de Valencia.

-21/7/1992. 5 toros y 1 sobrero de Sepúlveda (6º). Dámaso González (O-O), Roberto Domínguez y Rafael de la Viña. Dámaso mató tres toros tras resultar herido muy grave De la Viña en el abdomen. Una de las dos orejas que cortó Dámaso fue del sobrero de Sepúlveda.

-8/10/1995. 6 toros. Enrique Ponce, único espada (O-O).

-25/7/1998. 6 toros. Luis Francisco Esplá, Enrique Ponce y Vicente Barrera (O).

-24/7/1999. 6 toros. Juan Mora (O), Enrique Ponce (O) y Pepín Liria (O-O).

-21/7/2000. 6 toros. Zotoluco (O-O-O), Óscar Higares (O) y José Luis Moreno (O). Moreno, herido grave en el muslo derecho. Higares, lesionado en una mano. El picador Efrén Acosta, contusionado. Al término del festejo, Victorino y el mayoral dieron la vuelta al ruedo junto a Zotoluco.

-24/7/2001. 6 toros. Curro Vázquez, Enrique Ponce y El Califa (VR).

-20/3/2005. 6 toros. Vuelta al ruedo al 2º, de nombre Soberbio, nº 11, cárdeno bragado meano, de 500 kilos. Luis Francisco Esplá, Luis Miguel Encabo (O-VR) y Antonio Ferrera.

-12/3/2006. 6 toros. Luis Miguel Encabo (O), Antonio Ferrera (O) y Luis Bolívar.

-7/5/2011. 3 toros (desafío con Miura). Ángel de la Rosa (O), Juan José Padilla y El Cid (O).

-12/5/2012. 6 toros. Juan Bautista, El Cid (VR) y Alberto Aguilar.

(O)=Oreja

(VR)=Vuelta al ruedo

Fotos: ISMA SÁNCHEZ y VICTORINOMARTIN.COM