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LA CRÓNICA DE BENLLOCH EN LAS PROVINCIAS

Victorinos y Chacón, emociones fuertes en la apertura
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(Foto: Templaíto)

Victorinos y Chacón, emociones fuertes en la apertura

El ganadero reconquistó Valencia y el debutante, que rozó la puerta grande, encarrila su temporada

Los victorinos en su reconquista de Valencia cumplieron con su papel de prestigio, que no crean que es papel al alcance de cualquiera. Objetivo cumplido pues. Lo consiguieron sin necesidad de gran aparato, con los kilos justos, no necesitaron más. Mezclando carácter con clase, con su toque de toros personalísimos, alejados del modelo imperante estos tiempos, cambiantes en la lidia para generar interés ¡que nadie se distraiga!, permitiendo el toreo pero sin dejar que les faltasen el respeto, así que de cuando en cuando mandaban un recado a las huestes de a pie, ¡oigan, confianzas las justas!, o les pedían el carnet que acreditase la profesionalidad, o les preguntaban cómo habían pasado el invierno, si distraídos o concentrados en lo suyo. Así que sin ser una tarde especialmente triunfal, el personal abandonaba la plaza satisfecho, saciado, no digo que cansados pero casi, había valido la pena, convencidos de que el toreo es cosa seria.

Sucedió así porque además los matadores dieron la cara y estuvieron a la altura. Si hubiese que resumir mentaría la soltura de Rafaelillo, que a falta de brillantez dejó constancia de su oficio; resaltaría la expresión de un Varea que se fue de la plaza con menos cosecha de la que mereció su toreo, porque sin espada no hay paraíso y la dichosa tizona es su cruz eterna que le lastra cada año; y le pondría nota alta a Chacón, debutante, con oficio consolidado y trazas de excelente torero, diría que de mucho mejor gusto de lo que se acostumbra a ver entre los habituales de estas corridas. Su primer trasteo transcurrió por el camino de la épica, en su segundo apostó a la pausa y dejó ver un excelente sentido de la torería para que no quedasen dudas de sus posibilidades.

De la corrida me gustó especialmente la clase del primero, bravo en varas, justo de fuerzas y sobrado de carácter para irse arriba. Por si había dudas de primeras, lo descubrió Chacón en un quite en el que el toro cárdeno persiguió la tela rosa humillado y con ritmo como solo hacen los de su estirpe. Por el lado izquierdo fue excelente y si no duró más seguramente fue porque no le trataron como merecía. Al segundo le pitaron de salida, hasta que se puso a generar emociones e hizo callar al personal. Humilló, fue listo y enterado, pedía mano baja y mucha decisión. Se veía que no era de los que iban a perdonar y en cuanto tuvo ocasión no perdonó. El tercero fue un buen toro, diría que el menos victorino de todos, el más previsible. Corto cortísimo y pensador el cuarto, y por tanto nada fácil. El quinto prometía más de lo que fue, se vino abajo pronto y se puso incómodo. Y el sexto, áspero de salida, acabó sometido al tratamiento balsámico de Chacón y fue toro agradecido. En conjunto, una buena corrida que mantiene el pabellón de la casa en donde siempre estuvo.

El segundo de la tarde, el enterado, abrió el frasco de las emociones fuertes y en un plis plas atrapó de mala manera a Chacón y le hirió en la bolsa testicular, zona de tan mala prensa en la actualidad como imprescindible para bregar con los toros y hasta con la vida. Aguantó en el ruedo estoico y entero hasta rematar de un estoconazo digno del cincel de Benlliure. A su segundo le aplicó el bálsamo del temple para limarle las asperezas iniciales en una faena con los tiempos justos, la cadencia necesaria y una inspiración que hace prever un torero de mucho recorrido y más gusto del que se supone a los lucen palmito de guerreros en estas corridas. Al primero le cortó la oreja y al segundo se la pudo cortar si no se le hubiese resistido la espada. Se va de Valencia con las expectativas al alza.

De Varea, maldita espada, me quedo con su toreo de capa en el que se prodigó toda la tarde. Al toro de Chacón le hizo un quite por medias verónicas que no pudo mejorar ni Chacón, que se atrevió a darle réplica sin lograrla; a su primero le endilgó una verónica por el lado izquierdo para hacer el cartel de la Magdalena; y a su segundo, al que recibió con unas voluptuosas y alborotadas verónicas, le hizo lo mejor en el quite por lances pausados y de gran expresión. Con la muleta estuvo a buen nivel, sobre todo en la primera parte del trasteo a su primero. En realidad lo toreó como si no fuese un victorino, seguramente sin guardarle los tiempos y la distancia necesaria y eso debió ser el motivo por el que el tramo final se vino a menos. Y en su segundo le pasó más de lo mismo y la faena tuvo altos y bajos, momentos de templanza larga y momentos en los que se deshilvanó todo. Luego vino la cruz de la espada y todo lo bueno que había hecho se diluyó.

CRÓNICA PUBLICADA EN LAS PROVINCIAS EL 11/3/2019