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DOMINGO DE RAMOS

Octavio Chacón mantiene el crédito en Madrid

El torero gaditano muestra su disposición lidiadora mientras que Fernando Robleño malogra una buena faena con la espada

domingo 14 de abril de 2019, 18:01h

Fotos: JAVIER ARROYO

El cinqueño que abrió la corrida de Victorino fue un tío. Con su hechura entipada portó dos astifinas velas. Se volvió sobre las manos de salida, con profesionalidad lo sacó hasta los medios Robleño sobre las piernas. Apretó en el caballo. Jesús Romero saludó tras parear de forma brillante. Brindó Fernando Robleño al cielo y al público. En el inicio por bajo en los terrenos del siete ya se vio la falta de recorrido. Robleño presentó los tratos con firmeza pero el victorino no fue nada agradecido, rebañó con peligro en cada viaje. No pudo hacer más el madrileño. La estocada fue contundente en todo lo alto aunque perdió la muleta.

El cuarto no tuvo nada que ver con sus hermanos ni en hechuras ni en comportamiento. De agradable cara, estrecho de sienes. No tuvo transmisión en los primeros tercios pero desarrolló nobleza en la muleta de Robleño. Firmó tres tandas con cadencia, naturalidad y elegancia, especialmente por el pitón derecho. Aprovechó lo que tenía el toro, después salió desentendido con la cara alta al final de los muletazos en el tramo final de la faena. La estocada cayó baja, pudo perder un trofeo.

El segundo, más fino y alargado que su hermano, abría la cara de forma ofensiva. Un punto acapachado. Lo recogió con suavidad Octavio Chacón: primero logró que se encelara dejándose ganar terreno para después darse la vuelta y dejarlo en los medios. Dirigió la lidia, hubo dos medias colosales para dejarlo en suerte al caballo, tan ceñidas como suaves. Medido y bello quite de Pepe Moral. El toro se definió abanto. Fue fundamental el trato de Octavio Chacón que lo fue afianzando dentro de su falta de raza. Hubo dos tandas muy logradas en un conjunto meritorio. Con la espada no estuvo acertado y se cortó en la mano izquierda al rebotar el acero tras un pinchazo.

Cerró la interesante tarde un Victorino que midió con peligro de salida. Su altura y su volumen aportaban seriedad a su presencia. Bonito en su expresión. Chacón lo saludó con sus dotes lidiadoras con un aparatoso vendaje en la mano izquierda. La lidia de Trujillo fue medida y acertada. La clarividencia del torero se chocó con un toro sin transmisión. La faena se fundamentó en la paciencia. No rompió el de victorino de verdad.

El tercero abría mucho la cara sin perfil de pitón. Muy en Albaserrada. Incierto en las primeras arrancadas, Moral lo paró con soltura. No terminó de emplearse en varas y cortó en banderillas. Moral no se dio coba. El toro se quedaba por debajo y cuando no lo hacía pasaba con la cara por las nubes. Una prenda con peligro sordo. La estocada cayó en los bajos antes de otra fulminante.

Un victorino de los años setenta pareció el quinto. Se corrió turno porque Octavio Chacón estaba en la enfermería. Humillador desde salida, Pepe Moral lo sacó hasta los medios con acierto y remató el saludo con una soberbia media andando. Se picó trasero. El inicio de la faena de Pepe Moral fue exigente, tanto que el Victorino perdió las manos en repetidas ocasiones, pero al mismo tiempo enseñó sus grandes virtudes. Se sucedieron dos tandas sobre la derecha en la que el toro mostró toda su clase y Moral no se ajustó lo suficiente. Pareció cogerle mejor el aire al natural. La clase, a veces dormida, merecía sutil trato y largo trazo. El toque fue el ideal y por momentos la conjunción llegó pero sin llegar a redondear. Con los aceros naufragó.

Madrid. Domingo 14 de abril de 2019. Toros de Victorino Martín, de desigual presentación y variado juego. Destacó el enclasado quinto. Fernando Robleño, silencio y saludos; Octavio Chacón, saludos tras aviso y palmas; Pepe Moral, silencio y pitos. Entrada: Dos tercios de plaza. Octavio Chacón sufrió un corte en la mano izquierda al entrar a matar a su primer toro, que le provocó una sección del aparato extensor del tercer dedo.