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El Palco

Para mandar hace falta algo más...

Habitualmente hablamos de mandar en el toreo y solemos decir: "Este o aquel mandó o manda en el toreo", pero una cosa es que un torero mande en su propia carrera y otra muy distinta es que mande en el toreo. Todas las figuras mandan en su carrera; pueden decir, pues, este año no voy a esta o aquella plaza o no mato esta o aquella corrida o ganadería. Pero "mandar en el toreo", de forma absoluta y total, significa ser absolutamente imprescindible en todas las ferias importantes, que los empresarios te busquen, te respeten, te pidan las cosas por favor, pues saben que les puedes arruinar una feria o, al contrario, levantársela; en definitiva, que tienes la capacidad de hacer y deshacer carteles e incluso ferias. Son pocos los que lo han logrado a lo largo de la historia.

Sin remontarnos a los albores del toreo a pie, en sus tiempos, Lagartijo y Frascuelo mandaron, pero los dos al mismo tiempo, pues uno tenía más partidarios en algunas plazas y otro, en otras; Guerrita también mandó, Joselito y Belmonte lo hicieron al mismo tiempo, Manolete y El Cordobés mandaron cada uno en su tiempo, Paco Ojeda mandó algo pero muy poco tiempo, y ahora José Tomás, pero toreando solo dos o tres corridas al año como mucho. Puede que se me haya olvidado alguno, pero no de los grandes mandones.

Creemos que todos los grandes toreros han intentado mandar cuanto han podido, pero El Cordobés mandó todo lo que quiso; es el que más ha mandado en toda la historia del toreo y además lo hizo no solo en su propio beneficio sino también en el de todos sus compañeros y en el de la Fiesta en general.

Para verdaderamente mandar en el toreo se necesita algo más que ser muy buen torero, se necesitan muchas cosas más, tales como una gran inteligencia (todas las figuras han sido muy inteligentes), una gran personalidad, tener lo que hoy se llama carisma y antes don de gentes y, además de todo ello, gestionar muy bien todas esas virtudes y circunstancias según el momento, como es el caso de José Tomás. En este último caso, tal vez esa gestión es lo que más ha influido para lograr el mando que ostenta.

No conocí a Largartijo, Frascuelo, Guerrita, pero por lo que he leído de ellos debieron de ser personajes verdaderamente impresionantes, con una personalidad arrolladora. Tampoco conocí a Joselito, Belmonte, Manolete, pero sí a quienes les conocieron, y me hablaron de ellos, e igualmente fueron personajes grandiosos, geniales. Personalmente he conocido a El Cordobés, Paco Ojeda y José Tomás, aunque muy poco. Todos ellos tienen una personalidad desbordante, sobre todo Manuel Benítez, un ser excepcional en todos los aspectos, dotado de una inteligencia natural y una fuerza vital absolutamente arrolladoras; ¡un genio!

Por tanto, todos los toreros que han mandado en el toreo han sido muy buenos toreros, buenísimos, y además han tenido las virtudes antes citadas. Otros, incluso mejores toreros, pero sin dichas virtudes, mandaron en su carrera pero no en el toreo, y hasta puede que no llegaran a ser grandes figuras.

En conclusión, para mandar en el toreo hace falta algo más que ser muy buen torero, hace falta, como ya hemos referido, gran personalidad, carisma e inteligencia bien administradas.