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LA REVOLERA

Contra viento y marea
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(Foto: Arjona)

Contra viento y marea

El Juli y Cayetano tenían esta tarde las cosas en La Maestranza como dicen que se las ponían a Fernando VII, no sé si refiriéndose a las perdices o a las piculinas, aunque dado el perfil de Rey Felón seguramente sería a estas últimas. Pero también, echando mano de otra frase histórica bien podría haber exclamado el de Velilla de San Antonio al final de la corrida, como Felipe II, cuando entre la tormenta y la escuadra inglesa destruyeron su Armada Invencible: “Yo no mandé mis barcos a luchar contra los elementos”.

La corrida de Domingo Hernández, más dulce que el algodón hidrófilo, no hubiera significado ningún obstáculo insalvable para el esperado triunfo del madrileño sin que Eolo hubiera hecho acto de presencia durante la lidia de sus dos toros. Pero lo cierto es que su enorme capacidad torera necesita enemigos de mayor entidad, para impactar en un público como el sevillano al que tiene más que conquistado, con todo merecimiento. A su primero lo ha lidiado y toreado a la perfección con el mínimo esfuerzo, pese a que era muy difícil el manejo de los trebejos toricidas, que ondeaban con tanta fuerza como las banderas de la plaza. Las buenas faenas de Julián no han alcanzado mayor reconocimiento a causa del temporal...

Sin embargo, al nieto de Don Antonio el de Ronda, bisnieto de El Niño de La Palma, sobrino nieto de Luis Miguel e hijo de Paquirri, para pegarse dos arrimones a palo seco la ventolera se la trajo al pairo, de tal modo que incluso consiguió en su segundo burel bellos muletazos, fruto de su colocación de cercanías y un innato sentido estético, heredado a partes iguales del padre y del abuelo. No debió irse esta tarde del ruedo de la orilla del Guadalquivir sin al menos una oreja, fruto de su buen hacer, aunque con algunas intermitencias, en su segundo adversario.

Decir que esta tarde el caballero Ventura ha estado colosal, tanto en el manejo de las monturas como en el acierto con los hierros de adorno, aunque no tanto con los de muerte, fuera gollería. ¡Ah! Que no se me olvide. En algún momento de esta tarde me ha parecido observar que los músicos de la Banda, nunca mejor dicho, estaban dispuestos a ganarse el sueldo. Pero quizás haya sido un espejismo de quien esto firma…