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ENTREVISTA A LÓPEZ SIMÓN

Mentalidad ganadora
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(Foto: Javier Arroyo)

Mentalidad ganadora

"Madrid me llena de responsabilidad y me presiona muchísimo. Sé lo que he dado en esa plaza y sé que lo poco o mucho que pueda tener a día de hoy se lo debo a Las Ventas", destaca quien este miércoles cumple el primero de sus tres compromisos en San Isidro

lunes 20 de mayo de 2019, 10:59h
Salió a hombros en Valencia y hace poco lo ha hecho en Zaragoza. Fallas y San Jorge son las dos primeras ferias de primera que le han visto triunfar. Tras haber dejado atrás situaciones personales delicadas, su nuevo estado anímico está allanándole de nuevo el camino ante el toro. Ahora afronta optimista su triple comparecencia en el sanisidro madrileño, tres compromisos cruciales para seguir consolidando su actual escalada. Liberado de viejas presiones, más suelto y seguro ante el toro, la mentalidad ganadora de la que hace gala le hace partir con ventaja. “Ha llevado su tiempo, pero vuelvo a estar perfecto”, afirma.

Encontramos al torero en su casa de San Sebastián de los Reyes. Viene de tentar unos machos en la ganadería salmantina de Pedraza de Yeltes. “Tengo muy buena amistad con Luis -se refiere a Luis Uranga, propietario de la vacada- y todos los años voy a su casa al menos un par de veces. Sin embargo este año, como estoy viviendo en Sanlúcar -a donde se ha trasladado para estar cerca de Diego Robles, su nuevo apoderado- de momento solo he ido una vez”, apunta al inicio de la conversación el torero de Barajas. “Este año estoy tentando menos”, continúa en torno a su preparación en el campo. “Estoy dándole más importancia al toreo de salón y a otro tipo de entrenamiento que a torear muchos animales. Este invierno ha sido uno de los que menos ganado he toreado pero, quizá, ha sido uno de los que más he evolucionado de un animal a otro”. ¿Prefiere vacas o machos?, indagamos al hilo de la cuestión. “Con el macho siempre es mejor la embestida, pero tampoco hay tanta oportunidad de torearlos, así que al final casi todo se basa más en las vacas”, responde sincero el torero.

-Hablan mucho y bien de su reciente actuación en Zaragoza. ¿Satisfecho?

-Solo hasta cierto punto. Siempre hay muchos matices que valorar con calma una vez pasan los días, pero en líneas generales sí estoy contento por haber podido cuajar un toro en una plaza de primera. En la mente siempre está el no conformarse para seguir evolucionando y corrigiendo, así que la satisfacción es solo relativa.

-¿Por dónde puede llegar la evolución?

-Procuro encontrar cada vez más precisión en los toques, intentar reducir más las embestidas, que los embroques sean cada vez más puros y ser capaz de pasármelos más cerca y cada vez más por abajo. Camino en esa dirección, pero hasta que uno consiga reunir todo eso pasa mucho tiempo y, además, también tiene que salir ese toro que te lo permita, y eso no siempre sucede.

-El de Mayalde de Zaragoza colaboraría lo suyo.

-Tuvo buena clase y por momentos embistió muy despacio. Ahí lo pude sentir y entró mucho la gente en la faena. Al final el toro es junto al torero la base de este espectáculo. El uno sin el otro no somos nada.

Aunque venía de abrir la puerta grande en Valencia, López Simón llegaba a Zaragoza con la necesidad de reeditar el triunfo en otro escenario de primera. “Triunfar era importante no solo por remachar el éxito de Fallas, sino porque todavía estamos a comienzos de temporada y los triunfos siempre tienen más relevancia porque la mayoría de ferias todavía están por cerrar. Llegaba con esa ilusión y con esa motivación”, admite. Luego, le cortó las dos orejas a su primero, el citado ejemplar de Mayalde, y el camino de la presente campaña siguió despejándose. El madrileño llevaba casi dos años sin pasear dos trofeos de un mismo toro en una plaza de primera. Las últimas ocasiones llegaron con el indulto de Pasmoso en las Fallas de 2017 y con el pelotazo de cuatro orejas cosechado en Bayona ese mismo año.

“Si cuando apuestas piensas en el posible batacazo el fracaso está prácticamente asegurado. Uno debe confiar plenamente en sus posibilidades”

-Lo de cortar una y una está bien, pero hacen falta golpes de efecto de este tipo.

-Sí, sí, por supuesto; siempre tienen más rotundidad, pero cuando las circunstancias imponen toros de “una y una”, bienvenidas sean esas orejas. Lo importante es puntuar y, sobre todo, estar siempre a la altura de las circunstancias que presente cada tarde.

Pocos compañeros llevan a estas alturas de temporada dos puertas grandes en plazas de primera como López Simón. “Ese dato ahí está. Son plazas que están ahí para todos y no todo el mundo consigue salir a hombros. Gracias a Dios este año ha empezado bien y esperemos que vaya in crescendo, subraya quien, lejos de conformarse, tiene en mente seguir escalando peldaños.

MADRID ESPERA

Hace unas semanas hizo el paseíllo en La Maestranza de Sevilla, coso donde tomó la alternativa en la Feria de Abril de 2012. “Allí unos días he triunfado y cortado orejas y otros no he estado a gusto”, confiesa en torno al coso del Baratillo. “Es una plaza donde todavía siento presión. Tengo ganas de cuajar un toro a gusto y sentir que entro en esa afición”.

Ahora en Madrid afrontará otro examen significativo: tres tardes en la isidrada. ¿Qué presionará más: un triplete o jugárselo todo a una carta?

-Cuando se tiene solo una bala se sueña con tener tres; pero cuando se tienen tres existe el riesgo de que no pase nada con ninguna de ellas y el batacazo después sea mayor…

-La mentalidad tiene que ser siempre positiva y ganadora. Si cuando apuestas lo haces con esa otra mentalidad, pensando en el posible batacazo digo, el fracaso está prácticamente asegurado. Uno debe saber que tiene tres tardes, seis toros, seis oportunidades por tanto, y confiar plenamente en tus posibilidades. En mi caso, Madrid me llena de responsabilidad y me presiona muchísimo, pero si lo hace es porque sé también lo que he dado en esa plaza y sé, también, que lo poco o mucho que pueda tener a día de hoy se lo debo a Madrid. Mis cinco puertas grandes en Las Ventas han sido muy especiales, el resultado de tardes de mucha presión y exigencia, pero luego la recompensa es muy grande y se saborea y se disfruta como en ningún otro sitio.

“Cada cual está donde le corresponde. Las quejas no sirven para nada y, además, normalmente los que más se quejan suelen ser los más incompetentes”

-¿Le viene bien la exigencia del público para espolearle o necesita que la afición le deje hacer, le deje ir construyendo, creando, para poder hacer romper las faenas?

-Nunca me he parado a pensar eso… pero imagino que, mientras sea desde el respeto, siempre es bueno sentir que la gente espera mucho de ti.

En Madrid lidiará las corridas de Parladé -este mismo miércoles-, Puerto de San Lorenzo y Santiago Domecq. No puede haber quejas en ese sentido.

-Entrar en el bombo debía conllevar ciertas ventajas…

-Todas eran ganaderías buenas, pero al final el azar es quien decide. Sobre el papel son tres hierros muy apetecibles, pero ya sabemos cómo es Madrid de impredecible y al final nunca sabes lo que vas a acabar matando.

-¿Con cinco salidas a hombros en Las Ventas no debería ocupar otra posición en el toreo; o aquí cada uno está donde le corresponde en cada momento?

-Imagino que cada cual está donde le corresponde. Lo que sí sé es que las quejas no sirven para nada y, además, normalmente los que más se quejan suelen ser los más incompetentes. Aquí el toro sale para todos y cada uno ocupa el lugar que merece, esta es una carrera muy larga y lo que uno opine de justicias o injusticias no sirve absolutamente para nada. Las quejas hay que exponérselas al toro.

-¿Cómo? ¿De qué forma?

-Con la muleta puesta adelante y quedándose más quieto y pasándotelos más cerca que nadie. Es la manera más rápida de ponerte donde quieres. Si haces eso, seguro que nadie te rechista pidas lo que pidas.

ALTIBAJOS ANÍMICOS

La carrera de López Simón está siendo una especie de montaña rusa. Al margen del nivel que pueda haber ofrecido cada año ante el toro, el torero también achaca sus altibajos al entorno que le ha rodeado puntualmente: “Mi carrera ha tenido en determinados momentos una serie de compañías muy dañinas que han dejado unos destrozos que tardan tiempo en recuperarse. Hubo una temporada en concreto en la que quizá se me tenía que haber medido más en vez de dejar que la avaricia gobernase mi carrera. Se trataba exclusivamente de torear más que el que más y cuantos más mano a mano y corridas de seis toros, mejor; y todo ese ansía con que se enfocó esa temporada destrozó mi estado anímico. Lo suyo hubiese sido una temporada más lógica, de crecimiento, pero en aquel momento quien llevaba mi carrera prefería llenar sus bolsillos en vez de pensar en el futuro. Y claro, pasó lo que pasó…”.


-¿Cómo se encuentra ahora a nivel anímico?

-Muy bien, muchísimo mejor. La persona es clave para el buen desarrollo del torero y los últimos tiempos he aprendido a gestionar mucho mis emociones. Además he tenido gente sana a mi lado, gente de la que suma en vez de restar. El maestro Curro Vázquez me aportó mucho a la hora de ver la vida y las personas de una manera distinta; y a día de hoy con Diego -se refiere a su apoderado, Diego Robles- estoy muy a gusto y tranquilo en el plano personal.

-En su última entrevista en Aplausos confesaba que muchas veces no se comprendía ni a usted mismo. ¿Ya va conociéndose mejor…?

-Bueno… poquito a poco. Todavía sigo sorprendiéndome a veces con algunas cosas, pero he aprendido, con ayuda de profesionales, a gestionar las emociones y las situaciones propias del día a día y de mi profesión de una manera mucho más positiva.

-Se trata de aprender a canalizarlas. Hasta las situaciones más complicadas pueden tener su lectura positiva.

-En efecto, de todo hay que aprender a sacar la parte buena; o, al menos, aprender a no dramatizar cuando detectas que se avecina tormenta y convencerte de que solo se trata de algo pasajero y que puede superarse. Vivir todo esto al final te hace madurar, pero claro, aparte de ayuda profesional tienes que contar con un entorno que colabore y que construya, no que destruya.

“Si te entregas y haces las cosas por derecho el público no se para a pensar si eres nuevo o no para ponerse más o menos a tu favor”

-¿Siente que ha pasado la etapa de la novedad, que ya acabó esa ola a favor de la que gozó entre el público?

-Tampoco me he parado a pensarlo. No le quiero dar vueltas a eso. Si tú estás bien, te entregas y le haces las cosas por derecho al toro, creo que el público no se para a pensar si eres nuevo o no para ponerse más o menos a tu favor. Hay casos recientes que lo demuestran, como el de Emilio de Justo, por ejemplo, que ha roto tras muchos años parado sin que mucha gente sepa si llevaba muchos o pocos años de alternativa.

-De Justo resurgió gracias a Francia. De momento allí el nombre de López Simón únicamente figura anunciado en Mont de Marsan.

-Espero que vayan saliendo más tardes, aunque tampoco ahora sabría decírselas. No soy de preguntar mucho al apoderado sobre los contratos que va cerrando. La mente la tengo puesta en mi preparación y en las fechas más inminentes. No obstante, sé que cuando tú haces las cosas bien la recompensa, antes o después, acaba llegando. Me ha ocurrido siempre en mi vida y en mi trayectoria profesional: cuando menos piensas en el resultado y, simplemente, te centras en el camino que estás recorriendo, más pronto que tarde llegan los éxitos.

-Hemos hablado de Valencia, Zaragoza, Sevilla, Madrid, Mont de Marsan, viene de torear en Aguascalientes… todo plazas de primera.

-Bendito sea todo eso. Los triunfos allí son más difíciles, pero uno siempre ha luchado por entrar en ese circuito. Una vez dentro, se trata de no salir. Y para lograr eso, la evolución es primordial.

-¿Cómo está de cerca del torero que quiere llegar a ser?

-No lo sé… pero espero que todavía esté muy lejos. Eso querrá decir que queda mucho margen de mejora por delante.

-En un artista la clave está en no estancarse.

-Eso lo tengo claro. Mientras no te estanques sigue habiendo evolución y, cuando uno evoluciona, la gente quiere seguir viéndote. Es un bucle.

-No se salga de él.

-Procuraré no hacerlo...

El tapabocas de la espada

La contundencia estoqueadora es fundamental a la hora de amarrar los triunfos. López Simón manejó la tizona con acierto tanto en Valencia como en Zaragoza y ello le franqueó sendas salidas a hombros. Sobre el uso del acero, explica: “A lo largo de mi carrera he vivido distintas etapas, pero quizás en esta última esté matando mejor los toros. No me siento ningún as de espadas, pero le he cogido el sitio”. ¿Cree haberlo hecho de forma definitiva o se trata únicamente de una buena racha?, cuestionamos. “Definitivo en el toreo no hay nada, ni para bien ni para mal -responde-, pero en ese sentido -y no quiero hablar muy alto- sí me parece que estoy viéndolo relativamente claro y estoy matando los toros bien”.

Feliz con su entorno

Tras romper con Curro Vázquez, López Simón ha encarado este año una nueva etapa en su carrera de la mano de Diego Robles. El de Barajas está realmente a gusto tanto con su mentor como con su cuadrilla. “Estoy feliz con mi entorno y eso es clave para luego, delante del toro, poder ir poco a poco acercándote al nivel que quieres”, reflexiona, y continúa: “Vamos todos a una, remamos en la misma dirección, hay muy buen ambiente entre todos y al final esa energía positiva se nota en la plaza”.

Sobre Diego Robles, explica: “Es una persona muy templada, lleva en esto toda la vida, ha estado acompañando a grandiosos toreros como Ojeda, El Tato, Litri, Finito, Padilla… y me nutro de sus experiencias. La manera tan respetuosa que tiene de tratarme hace que me crezca y me motive”. ¿Impone tanta disciplina como se ha dicho siempre de él?, inquirimos. “Sí, pero la impone o la exige a quien está descarriado. Además, es lógico: si quieres funcionar y hacerte un hueco importante en el toreo tienes que entrenar, tienes que cuidarte, sacrificarte y estar dedicado al toro al cien por cien. En cambio si tienen que obligarte a entrenar… es porque no quieres realmente ponerte en ese sitio. Si de verdad quieres, la disciplina ya se la autoimpone uno mismo”.

Fotos: JAVIER ARROYO y ARJONA