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FERIA DE SAN ISIDRO

Actitud de la terna ante vacíos jandillas en Madrid

Seria confirmación de Téllez, apuntes de Castella e impoluto planteamiento de De Justo ante un encierro de nulas opciones por su falta de casta

jueves 23 de mayo de 2019, 19:13h

Fotos: JAVIER ARROYO

Lo más destacado del primer acto fue el hecho de que Ángel Téllez confirmó su alternativa. Lo hizo pleno de actitud, con muchísima disposición y valor. El toro de Jandilla, que lució divisa negra en homenaje a Fernando Domecq, no dio opciones de triunfo. Arrolló en los primeros tercios y se paró descaradamente en la muleta de Téllez. Buscó la colocación y expuso más de lo que el toro agradeció. Se vino por dentro y pegó taponazos de falta de casta. Mató de una gran estocada tras pinchazo. Silencio.

El segundo de Jandilla, un punto despegado del suelo, tuvo mejor expresión. Con humillación aunque sin entrega se movió de salida en el capote de Sebastián Castella. Sin emplearse en varas, se arrancó con ahínco en banderillas donde destacó la exposición de José Chacón. El inicio genuflexo le sentó bien al jandilla. Castella le abrió los caminos para después hilvanar tres buenas tandas sobre la derecha. Lo que duró el toro. En esas tandas hubo buen son y humillación. Ya en parado, le recriminaron a Castella la colocación. La falta de fuelle llevó a la deriva la faena. Estocada corta de fea colocación. Silencio.

El tercero fue el de mejor hechura de los lidiados hasta ese momento. Armónico y fino. Emilio de Justo lo recibió genuflexo por verónicas, sin terminar de desplazarse el toro. Se arrancó con alegría al picador y después no fue fácil en banderillas, donde destacó Morenito de Arles. Brindó al maestro Ángel Teruel, homenajeado hace unos días en esta plaza para conmemorar los 50 años de su confirmación. En la muleta, cada vez que el toro sintió el poder de De Justo protestó con mal estilo. Esa falta de entrega marcó su condición. Resolvió con máxima voluntad. Se atascó con los aceros. Silencio.

La hechura del cuarto, tan en el tipo de la casa, hizo presagiar mejor juego. Sin ser un toro malo, no resultó franco. El genio asomó también en la movilidad del arranque de faena. Después obedeció sabiendo lo que se dejaba detrás, en ocasiones con su toque bronco. De público. Castella arrancó con un ceñidísimo cambiado por la espalda aunque el arranque estuvo boicoteado por un inoportuno desarme. El resto de la faena se movió en la línea de la voluntad. La media estocada trasera acabó con el jandilla. Silencio tras aviso.

El quinto abría la cara con las puntas hacia delante. No fue lucido para el capote, tampoco en los tercios posteriores. Su comportamiento en la muleta fue más bien desagradecido. El planteamiento de Emilio de Justo no pudo ser más a favor del toro, con calamocheo y brusquedad contestó el jandilla. Lo mejor fue la gran estocada recetada. Silencio.

El colorado que hizo sexto vino a contradecir con su capa el sino de la corrida por dentro y por fuera. Su viveza de salida se empleó en el caballo como ninguno de sus hermanos. Ángel Téllez se jugó la vida en un quite por saltilleras que impresionó por su quietud. Arrancó la faena de rodillas, el toro estuvo a punto de llevárselo por delante. Ya de pie se puso de verdad, con todas las de la ley, pero el toro fue perdiendo fuelle. Madrid reconoció con su respeto las buenas formas y encomiable actitud de Téllez. La cabal estocada quedó algo desprendida. Palmas tras aviso.

Madrid, jueves 23 de mayo de 2019. Feria de San Isidro. Toros de Jandilla y uno (5º) con el hierro de Vegahermosa. Bien presentados y de deslucido juego en general. Sebastián Castella, silencio tras aviso en los dos; Emilio de Justo, silencio en ambos; y Ángel Téllez, que confirmaba alternativa, silencio y palmas tras aviso. Entrada: Casi lleno. Los toros lucieron divisa negra en señal de duelo por la muerte de Fernando Domecq Solís.