www.aplausos.es

La Revolera

¡Que suene Wagner, por favor!
Ampliar
(Foto: Javier Arroyo)

¡Que suene Wagner, por favor!

A los de mi quinta, cuando se nos entregaba la Cartilla Militar, en el apartado del “valor” figuraba un escueto “se le supone”. No se podía poner otra cosa puesto que nuestro servicio a la Patria se reducía al ¡izquierda, derecha, izquierda, pasoo..!, algún escaqueo y poco más. Si hubiera una Cartilla Torera, a los tres que han despachado esta tarde en Las Ventas la corrida de Escolar, en el apartado correspondiente, a partir de hoy, tendría que figurar con letras mayúsculas un rotundo “¡VALOR PROBADO!”.

Con los “grises marengo” del señor Escolar no bastaba con estar puestos sino que además había que mostrarse absolutamente dispuestos. Como han estado Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. La corrida en términos generales ha sido una auténtica tormenta de fiereza, con los problemas que ello implica para matadores que torean solo lo que no quieren los que nacen al toreo con la flor en el antifonario. Hasta el punto de que para amenizarla lo adecuado habría sido la música “wagneriana”, en vez de los garbosos pasodobles toreros, que por cierto en los madriles también brillan por su ausencia. Robleño, el más cuajado profesionalmente de los tres, ha debido dar la vuelta al ruedo con un apéndice auricular en la mano en su segundo, pero la poca sensibilidad del usía lo ha condenado motu proprio a hacerlo sin trofeo alguno, aunque con el beneplácito de la totalidad del público que ha reconocido su valor y conocimientos toreros, por cierto, más que probados en veinte años de lucha sin cuartel contra los elementos.

Gómez del Pilar se ha empeñado con denuedo en una batalla imposible durante sus dos faenas y el más nuevo, Sánchez, ha dejado sobre la arena de Las Ventas muchos destellos de calidad y detalles de interesante torería. Los tres han disfrutado del respeto y apoyo de un público, que hoy sí, ha estado a la altura de la primera plaza del mundo. Y es que en este tipo de corridas se vuelcan los verdaderos aficionados, que ceden en sus exigencias de otras tardes en las que a las figuras de los 250.000 euros se las ponen en ocasiones como dicen que se las ponían a Fernando VII. Los tres toros más posibles de la tarde han sido el tercero, el cuarto y el sexto. Y es que hoy, en el redondel de la plaza de la madrileña Calle de Alcalá, ha habido tres “tíos” con toda la barba y lo que hay que tener.