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Desde El Arenal

Respeto

El patio está más que revuelto. Las corridas del encaste Albaserrada han sido emocionantes con muchos matices. Si la de Escolar tuvo delante a toreros aguerridos que no volvieron la cara, la de Victorino se encontró con toreros dominadores que anduvieron sobrados, aunque con distinto calado, pero la de Adolfo ya fue un torrente pasional que me obliga a poner sobre el tapete algunas consideraciones.

Román ya no es solo un torero en el límite del precipicio, siempre en el filo de la navaja, una sonrisa en apariencia inocente ante los pitones. No, Román anduvo con la de Adolfo con serenidad e inteligencia, además de volver a mostrar su probado valor. Escribano, como todos los toreros, están expuestos al juicio popular, por supuesto, pero bueno sería que los inquisidores se acordaran de que este matador ha derramado su sangre de forma honesta, que su vida ha estado en cuarentena, que es un torero que lo entrega todo cada tarde. Y que estaba anunciado en la de Adolfo porque se lo ha ganado en el ruedo. Luego, a unos les gustará más que a otros, eso siempre es así, pero lo que no se puede admitir es que delante del toro se le recrimine cuando, además, poco había que exigirle cuando estaba ofreciendo sus muslos al burel. Y pasó lo que tenía que pasar, que el toro le reventó la pierna. Otra medalla en su hoja de servicio. Otro Adolfo que está cerca de romper su trayectoria. La lección es clara: el juicio al torero siempre debe llegar al final, nunca cuando está delante del toro. Escribano volverá a Madrid y, ojalá me equivoque, no le sacarán a saludar al tercio. No está en el corazón de los recalcitrantes. Ah, y no es bonito aplaudir a un toro que ha corneado a un torero. Por respeto al herido.

La tercera consideración es que Roca Rey derrotó a todos los que fueron con la pretensión de contemplar su fracaso. La faena al sexto fue su firma definitiva de lo que aporta al toreo. Uno del tendido lo mandó a su tierra. Roca Rey tiene la doble nacionalidad, es decir que España también es su tierra. Si sirve de algo, desde esta tribuna le pido que se quede con nosotros, porque con su aire fresco ha renovado el mundo de los toros. Todas estas consideraciones me las ha sugerido una sola corrida de toros. Todo se resume en una palabra: respeto.