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La revolera

Gloria y tragedia
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(Foto: Javier Arroyo)

Gloria y tragedia

Esta tarde se ha escenificado en Las Ventas la grandeza y la verdad del toreo, con la tremenda cornada que le ha inferido su primer toro al valenciano Román y con el triunfo de un Curro Díaz repleto de valor arte y torería en el toro siguiente. Una autentica tarde de toros. Gloria y tragedia. Escarlata y negro. El toreo tal como es, sin aditivos ni manierismos flokloricos. Tarde de esas en las que el publico pasa del sobresalto, a punto de estallar en lagrimas, a la emoción de sentir el toreo puro en todo su esplendor.

La plaza había quedado sobrecogida con el cornalón de Román, que se habia jugado la vida en cada pase durante toda la lidia de un toro imposible, pero enseguida salió el cuarto que tuvo la suerte de encontrase con un torero en sazón como Curro Díaz que ha hecho toda la tarde alarde de torería, empaque, y sobre todo de una colocación extraordinaria y un trazo de profunda calidad en su toreo de muleta, sin olvidar sus momentos gloriosos con la capa. Y como resulta que es muy posible que en estos momentos el de Linares sea el matador más rotundo y puro del escalafón a la hora de meter la espada en los rubios, su segunda tarde de San Isidro se ha saldado con un triunfo importante. Lo de menos ha sido la oreja con sabor a dos, lo realmente reseñable es que Curro ha entrado definitivamente en Madrid. He oído decir a alguien: “Y eso que es un torero de arte…” Mire usted señor mío, es que para torear con el arte que torea Curro Díaz hace falta tener mucho valor. Y como los detalles también cuentan, hay que decir que el toro de su triunfo lo había brindado a Román dejando la montera frente a la puerta de la enfermería. Eso se llama sensibilidad…

A Moral no le han acompañado esta tarde los ángeles del toreo. Las bolitas, esas que caen del cielo de vez en cuando como incienso triunfal, han sido hoy todas para la madurez, valor, arte y suficiencia torera del Curro Grande de Linares. Un Curro del que se seguía hablando a la salida de la plaza y aún camino de casa o a la busca de un taxi Calle de Alcalá abajo.

Se veía venir. Un día u otro tenía que ser. Si lo que se hace en Las Ventas y por San Isidro vale para algo, Curro Díaz se ha abierto hoy los carteles de todas las ferias de España. Este no puede ser, este es que es y de los que pasan a la historia. Lo contrario sería una injusticia como las torres de Picasso.