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CORRIDA DE BENEFICENCIA

Oreja para Ventura ante la seriedad de Juli y la verdad de Urdiales en Madrid

La terna da una gran tarde de toros en la Beneficencia; la figura madrileña y el riojano estropean con la espada sendas faenas de oreja. El rejoneador corta una al cuarto

miércoles 12 de junio de 2019, 18:26h

Fotos: JAVIER ARROYO

Diego Ventura tuvo el detalle de no dar la típica vuelta al ruedo de los rejoneadores al romper el paseíllo. Señal de respeto a sus compañeros, esta vez a pie. El anovillado toro de Los Espartales salió frío. En toriles le esperaba con la garrocha Ventura, que logró centrar al abanto toro con la grupa. Apostó con un solo rejón de casitgo. El toro mantuvo su movilización y también continuó con su suelta condición. Con inteligencia, Ventura firmó la más clásica de sus actuaciones en Madrid. Sin demasiados gestos para la galería. A lomos de Nazarí firmó ceñidos quiebros y clavó en lo alto. Terminó con un passage con Remate antes del carrusel con las cortas. El rejón de muerte cayó trasero, tuvo que emplear el descabello. Saludos.

El equilibrio entre la seriedad y la armonía de hechuras lo tuvo el primero de Núñez del Cuvillo. Estuvo al límite de fuerza. El Juli trató de ayudarle en el saludo capotero, lo cuidaron pero el toro no aguantó. El presidente lo mantuvo pese a la debilidad evidente. Brindó a Felipe VI, como antes había hecho Diego Ventura, la faena fue pura suavidad pero ni con esas el toro aguantó. Claudicó en los momentos más inoportunos. El Juli toreó como de salón la frágil clase del toro de Cuvillo. Algún natural en redondo, otro derechazo, el presentarla más despacio de lo que acostumbra. Imposible fue decir nada. La estocada fue contundente, algo pasada. Saludos entre barreras.

El tercero, más ofensivo, portó un agresivo pitón derecho. Se estampó de salida con la tronera del burladero de matadores. No respondía a los cites y Urdiales mandó a El Víctor por delante. El toro hizo extraños con la vista pero también humilló. Lo cogió en su sitio Manolo Burgos. Apretó mucho en banderillas, volvió a acusar lo de la vista al llegar a tablas: Víctor Hugo Saugar resultó cogido contra las tablas al entrar al burladero. No hizo caso a los capotes de alrededor igual que cuando persiguió con toda su fuerza a Juan Carlos Tirado, que se escapó por un pelo. Brindó al rey de España. Buscó la distancia el riojano donde el toro no acusara, lo que tanto le preocupaba. Citó a media distancia y fue directamente sobre la derecha en redondo. Lo crujió por abajo, enganchando, pasándoselo por la faja y soltándolo. El toro respondió con codicia, queriéndola coger por abajo. Las tandas fueron largas y sentidas. Por la izquierda también respondió bien el toro aunque se lo pensaba más. Tragó Urdiales. Madrid entró en la faena. En el quinto muletazo de las series protestaba mediada la faena. Urdiales resolvió con detalles muy toreros como un molinete invertido, una trincherilla y un ayudado por bajo, rodilla en tierra. El borrón llegó con el acero al dejar una estocada que hizo guardia. Tuvo que emplear el descabello. Saludos.

El cuarto, de Los Espartales, tuvo la misma anovillada expresión que su hermano. No solo por estar reglamentariamente despuntados, sino por su bisoño aspecto. Pareció mansear el toro, Ventura supo cogerle el son y calentar el ambiente con el galope a dos pistas con Nazarí. Lo hizo en dos ocasiones recorriendo casi todo el anillo. Por fin se dio la importancia a la labor de Ventrua. Otro punto álgido fue con el espectacular Dólar y su gran par sin cabezada. Arriesgadísimo el quiebro. Con Fino hubo momentos también brillantes, especialmente al clavar con la máxima pureza en el estribo. El final fue con Remate con una corta antes de un buen rejón de muerte. Oreja.

El jabonero que hizo quinto, cinqueño, enseñaba las palas con las puntas hacia el cielo. El Juli intuyó en sus buenas hechuras la calidad. Se puso a torearlo directamente por delantales hasta los medios rematados con una desmayada media verónica. Le gustó tanto que lo exprimió en otro quite por verónicas, ahora más relajado todavía y otra media de mucho calado. El quite de Urdiales no fue, sin embargo, lucido. En la lidia lo llevó largo José María Soler. El Juli inició la faena en los terrenos del 7. Se hizo entonces el silencio. Los doblones del inicio fueron tan bellos como inoportunos por el contado poder del toro. Unas veces perdió las manos, otras los cuartos traseros. El Juli remontó una faena condenada al escaso eco de la anterior por la falta de poder del cuvillo. A base de inteligencia aplicó la dosificación que su ansia de triunfo no le había permitido aplicar desde el inicio. Logró tandas con mucho temple, pulseando la embestida, rompiéndose con ella. Por los dos pitones hubo muletazos de incuestionable empaque, acople y ritmo. La faena alcanzó las cotas para la oreja. La espada, como con aquel Licenciado de Alcurrucén, volvió a jugarle una mala pasada. Saludos.

El sexto blandeó en exceso y fue devuelto en banderillas. Apareció un sobrero de La Reina (Joselito). Ancho de sienes, con cuajo, para nada destartalado. Quiso torearlo Urdiales a la verónica pero el toro resultó descompuesto. En el tercio final resultó escastado aunque falto de ritmo. La labor del diestro tuvo los mismos mimbres que su vida torera, es decir, la paciencia. Buscó siempre el pitón contrario, combinó el látigo y la seda. Los toques más dominadores y los vuelos más suaves para extraer algunos naturales de mucho mérito. Faena de mucha verdad y de mucho gusto. El público, especialmente el no habitual, no le hizo ni caso gritando continuamente vivas sin sentido. La faena mereció mayor premio que la ovación, estuvo bien rematada con una estocada.

Madrid. Miércoles 12 de junio de 2019. Corrida de Beneficencia. Toros de Los Espartales para rejones, de anovillada presentación y mansos, aunque con más movilidad el 4°; y de Núñez del Cuvillo para la lidia a pie, bien presentados. El 2° enclasado de contado poder, el 3° con transmisión, el 4° noble y repetidor aunque con la fuerza justa. El sobrero de La Reina (Joselito) que sustituyó al devuelto sexto, encastado y exigente. El rejoneador Diego Ventura, ovación con saludos y oreja; El Juli, ovación con saludos desde el callejón y ovación con saludos; Diego Urdiales, ovación con saludos y ovación. Entrada: Lleno de no hay billetes. El rey don Felipe VI presidió la corrida acompañado del ministro de Fomento en funciones José Luis Ábalos, del presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Manuel Rollán, del matador de toros Juan José Padilla y del director gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Manuel Ángel Fernández. A la entrada del monarca, sonó el himno nacional.

PARTE DE VÍCTOR HUGO SAUGAR “PIRRI”.- “Herida por asta de toro en región glútea izquierda con una trayectoria ascendente de 35 cm, que produce lesiones en músculos glúteo mayor y glúteo medio, contusiona nervio ciático y rompe fascia lata, presentando orificio de salida en cresta ilíaca anterosuperior. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y se traslada a Clínica Fraternidad Muprespa Habana. Pronóstico: grave, que impide continuar la lidia. Fdo: Máximo García Leirado”.