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La Revolera

A cojón visto, macho es...
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(Foto: Javier Arroyo)

A cojón visto, macho es...

domingo 16 de junio de 2019, 22:57h

Lo escribí el primer día que lo vi: Pablo Aguado está en posesión de la gracia y torería de Pepín Martín Vázquez y la innata naturalidad de Antonio Bienvenida, y eso da como resultado una promesa de torero grande. Ahora lo han descubierto los del cazo y lo han hecho suyo. “A cojón visto, macho es”, dice el dicho. Pero ya se sabe, lo que no se ve o se oye por la televisión no existe. Gracias por la cita, majetes.

La tarde transcurría, ni bien ni mal, una de tantas. Pero salió el tercero de esta última tarde del ciclo del San Isidro de 2019 y el público de Las Ventas, que lo estaba esperando, estalló con el toreo que, tanto con el capote como con la muleta, fluye de las muñecas de Aguado como el agua clara brota de una fuente de la alta montaña. Y Madrid se volvió loco. Los oles tenían un sonido distinto, porque distinto es el torero que los arrancaba, pero al tirarse a matar el sevillano resultó cogido y, aunque aguantó hasta que el toro dobló, tuvo que pasar a la enfermería por su propio pie para ser intervenido de una seria herida con dos trayectorias en la parte alta del muslo derecho. Y ahí se quebró la tarde, y el público venteño, que con Aguado toreando parecía el de Sevilla, volvió a la irascibilidad que le ha caracterizado durante todo el ciclo.

López Simón se esforzó por recuperar a un público que lo ha sacado cinco veces por la puerta grande, pero no acabó de redondear la faena que buscaba. El Fandi, como primer espada del cartel, se hizo cargo del sexto y último de la tarde pese a que el granadino no es torero de las preferencias de la afición madrileña. “¿No quieres caldo? Pues tres tazas llenas”. El de Granada puso en pie a la parroquia, con cuatro fenomenales pares de banderillas, a un magnífico toro de Santiago Domecq con el que deberán disputarse la primacía los otros varios bureles más bravos de la Feria que hoy ha acabado.

El toro había recibido tres fenomenales varas de Bernal -que se llevó la ovación más prolongada de la tarde-, y con el metraje de los tercios de banderillas de El Fandi, este se quedó sin toro para la faena de muleta. Los comentarios a la salida giraban en torno a cómo se podría haber disfrutado viendo torear a Aguado con semejante ejemplar de Santiago Domecq. ¡Maldita la pena negra!