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El Palco

Faenas tediosas

Estoy viendo toros desde 1950, y hasta 1980 aproximadamente, pero sobre todo hasta 1970, era excepcional que el torero recibiera un aviso durante la faena. Digamos, por ejemplo, que Manolete recibió, a lo largo de toda su vida, un aviso solo en dos toros. Que se diera un aviso al torero era considerado algo muy negativo en las crónicas taurinas.

Pero después, poco a poco, las faenas fueron alargándose, cada vez se televisaban más corridas y los comentaristas empezaron a decir, cuando sonaba un aviso, ¡no pasa nada, eso solo significa que han pasado 10 minutos!, con lo que nos fuimos acostumbrando, los aficionados y los profesionales, a los avisos, y ya se ven como algo normal, tanto que es excepcional la faena en que no suene uno o más avisos -y eso porque los presidentes suelen ser benévolos y tocan el primero a los 11 o más minutos en múltiples ocasiones-, a veces incluso antes de que el torero haya entrado a matar.

Naturalmente, ello ocurre porque las faenas son excesivamente largas, tediosas, lo cual a su vez se debe a dos causas: a) Los toros tienen menos movilidad que antaño, tienen menos casta, con lo que el torero tiene que estar insistiendo una y otra vez en el cite para conseguir el muletazo; y b) Los toreros insisten en sacar faena en toros que se sabe, de antemano, que ello es imposible, son toros muy parados, carentes de casta y, a veces, también de raza, que van a menos, pero el matador quiere justificarse e insiste en sacar agua de un pozo seco, aun sabiendo que no la sacará. Tan es así que muchas veces los públicos le piden que lo mate y no siga aburriendo más. Esto en otras épocas no se veía jamás.

Me parece bien que el torero trate de lograr lucimiento por todos los medios, pero hay casos en que se ve clarísimamente que ello es imposible y como dijera Guerrita, "lo que no puede ser no puede ser y además es imposible". ¿Qué sentido tiene seguir insistiendo, perdiendo tiempo, aburriendo y pasando al toro de faena, lo que añade dificultad a la hora de matar?

Los profesionales deberían darse cuenta de ello y tomar medidas al respecto, corregir este error redundaría en beneficio de todos, pero sobre todo de la Fiesta.

Si bien lo primero a corregir, en este aspecto, es lograr el toro más encastado y luego que el torero emplee el sentido común para darse cuenta de cuándo la faena está hecha y hay que matar al toro. Y si él no se da cuenta, que su gente se lo diga desde el callejón.