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Una de las lecturas no escritas de San Isidro consiste en el valor de cada triunfo. No ha habido faena o actuación destacada (y ha habido muchas) que no sucedieran en ese espacio casi físico que es el riesgo palpable de la cornada. Incluso las faenas de Ferrera a los toros de calidad de Zalduendo se hicieron en ese espacio donde el hombre sobrevive gracias al torero que lleva dentro. No hablemos de lo que han tenido que exponer Román o Aguado y muchos más. El triunfo ha sido más creíble porque se realizaba mucho más allá de la frontera que marca un mínimo instinto de conservación.

Por esta razón y por todas las excelencias ya cantadas de la feria, que ha dado paso a un discurso nuevo en los carteles, es necesario levantar la alfombra para destapar lo que ocultamos y abrir ventanas: que corra el aire. Señores de la Comunidad de Madrid, propietarios de la plaza: tomen nota del valor del toreo, traducido en el riesgo generoso que han admitido los toreros y digan al público y a la Tauromaquia que se van a tomar, por primera vez, en serio, el asunto del viento. Es lamentable y vergonzoso que el mejor espectáculo del mundo en la primera plaza del mundo comience con un señor tirando al ruedo papeles para localizar al viento.

Pónganse a trabajar. Cada vez que hablen de su apoyo a la Fiesta, no mencionen el nombre de Dios en vano: digan que se han puesto a trabajar en el asunto decimonónico del viento. Que sí, que no se juega al fútbol con un balón de hebilla ni se monta en moto con un casco de latón ni se ponen lámparas de queroseno ni velas en los escenarios de los teatros. Den validez a su recinto, den valor al valor de los toreros y de los ganaderos, esos que les meten cada año en la caja millones de euros.

Que un torero en Madrid cobre para los gastos en San Isidro, mientras la Comunidad de Madrid ingresa alrededor de tres kilos es inmoral. Indecente. No se trata de una llamada a ningún resorte populista. El dinero del toreo ha se ser suficiente como para evitar aspectos de miseria

Y, en este sentido, dejen de exprimir a la tauromaquia de forma inmoral. Cada día de toros en feria (luego estarán vacíos) más de treinta personas ocupan puestos de lujo en los callejones de la plaza destinados a la Comunidad. Eso se llamaba entrar por la jeró o por la cara. Hombre, paguen alguna vez para entrar a los toros. Una vez. Y dejen burladeros como los de “servicio plaza” o los de los picadores para la gente que debe de estar. Sean respetuosos y decentes, que no cuesta mucho: hagan que sus amigos y amigas vayan a la taquilla, que no pasa nada, hombre.

Y tengan la decencia y el acierto de dejar esos lugares, por ejemplo, a más fotógrafos, que los tienen hacinados y consignados en el mismo lugar para la misma foto y la misma imagen. Una docena de puestos para quienes elaboran y comunican la Fiesta y docenas de asientos, muy buenos, por cierto, para amigos, amiguetes y pago de prebendas. Por lo que a mí respecta, prometo no dejar de hablar de estos asuntos. Entre otras cosas, porque he visto este año mucho hombre en el hospital con las carnes abiertas.

Hombres que cobran los “mínimos sindicales” en el gran evento de San Isidro, en el “Mundial del toreo”, en la primera plaza del mundo. Una pregunta: ¿de verdad no siente vergüenza nadie de la Comunidad al mirar a la cara a un hombre que, derechos de televisión incluidos, le dan para pagar el estreno de un traje que habrá de recomponer tras la cornada? ¿No les da vergüenza que les quede para unas cañas, mientras se embolsa un dineral de millones cada año? ¿De verdad no les da vergüenza recaudar a costa de la miseria de los toreros? Lo digo porque como ya he dicho tantas veces lo que debía de decir de los honorarios fuera de lugar de algunos toreros en los últimos años, ahora estoy obligado a decir el otro extremo.

Y están obligados todos. Porque este silencio es lamentable. Que un torero en Madrid cobre para los gastos en San Isidro, mientras la Comunidad de Madrid ingresa alrededor de tres kilos es inmoral. Indecente. No se trata de una llamada a ningún resorte populista. El dinero del toreo ha se ser suficiente como para evitar aspectos de miseria. Se entiende que un inmueble pague arrendamiento, pero hacer negocio con un Patrimonio Cultural de los españoles es negar que el toreo sea patrimonio y cultura. Tomemos nota. Y en el próximo pliego que no exista esa voracidad económica contra la Tauromaquia.