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FERIA DE SAN FERMÍN

Castella, única oreja en Pamplona

Los fallos con los aceros dejaron a Urdiales y a Roca Rey sin premio; el peruano acabó el festejo resintiéndose de su lesión en el hombro

miércoles 10 de julio de 2019, 18:24h

Fotos: JAVIER ARROYO

Diego Urdiales fue ovacionado tras pasaportar al primero, un toro de Jandilla al que le costó humillar en los primeros compases pero que en el último tercio desarrolló su encastado fondo. La faena del riojano, paciente, estuvo presidida por el buen gusto y la naturalidad, y tuvo sus mejores pasajes en dos series templadas sobre la mano derecha. Le obligó Urdiales y respondió el jandilla. El fallo con los aceros esfumaron la posibilidad del premio.

El que hizo segundo apuntó virtudes de salida que, sin embargo, no desplegó en la muleta. Sebastián Castella no tuvo opciones frente a un toro áspero, que embistió siempre a la defensiva y terminó, además, haciéndolo con mal estilo.

Bajo, bien hecho, con cuello, el tercero fue un gran toro. El de Jandilla tuvo virtudes como la alegría, la prontitud, la largura, la humillación, la fijeza, la clase… la bravura, en definitiva. Embistió descolgado y con el morro por delante desde los primeros tercios. Un punto mejor siempre por el pitón derecho. Roca Rey lo recibió con un manojo de lances a pies juntos coronados con una gran media. Combinó en el quite las chicuelinas y las tafalleras, coronando su primera intervención con una larga cordobesa, una brionesa y un recorte de remate. Percatado de las notables condiciones de su oponente, el peruano no se lo pensó e hincó las dos rodillas en tierra para prologar con derechazos de esa guisa su labor muletera. Después se sucedieron las series sobre ambas manos, con largos muletazos y guiños propios a la galería, derrochando fimeza, seguridad, descaro… Labor de gran conexión con los tendidos, con los de sol y con los de sombra. Tras el toreo fundamental, concluyó con manoletinas ejecutadas de frente y abriendo el compás, pero un pinchazo y una docena de golpes de descabello le dejaron sin premio.

Con el serio cuarto, un “tío” con dos espabiladeras de aúpa, Urdiales apenas logró dejar esbozos de su toreo. El toro, mansote, tuvo nobleza pero justa entrega. Andarín y sin terminar de salirse de los vuelos -sobre todo por el lado derecho- no permtió a Urdiales lograr el lucimiento. El riojano puso voluntad dentro de un conjunto que nunca logró despegar.

Con cambiados por la espalda en el centro del platillo arrancó Castella su faena de muleta al manejable quinto. El toro se movió y repitió las embestidas sin gran clase, y el francés planteó un trasteo serio, en el que acabó pisando terrenos comprometidos. El de Jandilla fue templándose conforme fue avanzando el trasteo y Castella aprovechó para meterse entre pitones, conectando con el público por su evidente valor. Una buena estocada le aseguró el premio de la oreja.

Máxima quietud en los péndulos de Roca Rey para abrir faena al sexto. Andrés se puso de inmediato a torear con la zurda, pero el de Vegahermosa, de embestidas defensivas, no le dio facilidades. Tampoco se las dio por el otro pitón, mostrando más genio que bravura. No se rindió el torero, que bajó la mano y sorteó los bruscos cabezazos. No se demoró a la hora de coger la espada; sin embargo, sí lo hizo a la hora de dar muerte al animal, sin duda resentido de la lesión de hombro que viene arrastrando las últimas semanas.

Pamplona. Miércoles 10 de julio de 2019. Feria de San Fermín. Toros de Jandilla y Vegahermosa (1º y 6º). Bien presentados, desiguales de hechuras y de juego. Destacó especialmente el 3º. También lo hizo el 1º. Manejable el 5º. Más deslucidos y complicados los restantes. Diego Urdiales, ovación con saludos tras aviso y silencio; Sebastián Castella, silencio y oreja con petición de la segunda; Roca Rey, silencio tras dos avisos y silencio. Entrada: Lleno.