www.aplausos.es

El Palco

“Hoy hay muy buenos picadores”

En el programa Tendido Cero del 30 de junio de 2019 se habló ampliamente de la suerte de varas y se dijo en repetidas ocasiones la siguiente frase: “Hoy hay muy buenos picadores”. No dudo de que así sea, sin embargo, a los que hicieron tal afirmación y a los buenos picadores les formulamos la siguiente pregunta: ¿Por qué no pican en su sitio, es decir, en el tercio posterior del morrillo, o, si prefieren, entre la 4ª y la 7ª vértebra cervical? Lo he dicho y escrito multitud de veces: “Hoy día se pica muy mal porque los puyazos se ponen, en el 95 % de los casos, traseros y/o caídos, lo cual lesiona en mayor o menor grado la articulación de las escapulas (paletillas) con la columna vertebral, es decir, el aparato locomotor del toro y altera su forma de embestir. Es decir, estropean al toro, lo que impide, después, poder hacerle una faena lucida. Y eso no es que lo diga yo, lo dicen experimentados veterinarios, cuyos estudios científicos demuestran que así es.

Un puyazo en el hoyo de las agujas (o donde muere el morrillo, como algunos acostumbran a decir) es un puyazo trasero, pues coincide con la 3ª y la 4ª vértebra dorsal; y si se pica más atrás, aún peor. No digamos cuando ponen el puyazo en la paletilla o escapula. Y lo malo no es que el puyazo caiga en un lugar incorrecto, es que cuando rectifican, lo hacen para peor.

No sabría decir qué porcentaje de toros se inutilizan para hacer una gran faena debido a que se le han puesto puyazos fuera de su sitio, pero seguro que es alto. ¿Cuántos toros pierden las manos tras salir del caballo? Pueden ustedes asegurar que en la inmensa mayoría de esos casos se ha afectado el aparato locomotor del toro, con lo cual ya embestirá diferente a como lo haría si no hubiese sufrido esa lesión.

Yo solo soy un aficionado, pero este tema lo llevo estudiando seriamente bastante años; he hablado con veterinarios muy expertos, algunos catedráticos de Veterinaria, y todos me dicen lo mismo: “Se pica fuera de su sitio y ello altera la forma de embestir del toro muchísimas veces, porque lesiona su aparato locomotor”. Pero nadie toma, seriamente, cartas en el asunto para hacer la suerte de varas correctamente.

Esos picadores tan buenos que dicen que hay, y no lo dudo, deberían ser los primeros en realizar la suerte bien, poniendo los puyazos en el tercio posterior del morrillo.

Siento vergüenza ajena cuando veo aplaudir un puyazo puesto en la cruz o en la paletilla, simplemente porque le ha echado la vara, lo ha cogido antes de llegar al peto y no ha sido derribado. Esta vergüenza es mayor aún cuando ello ocurre en las Ventas, la primera plaza del mundo. Y no digamos cuando el comentarista de turno exclama: ¡Lo ha cogido perfecto!, y la puya está 15 ó 20 centímetros por detrás del hoyo de las agujas. Inadmisible que se induzca al aficionado a tremendo error.

No entiendo que los ganaderos no hayan pedido ya que cuando un toro ha sido picado trasero y/o caído, y después pierde las manos, se le haga la autopsia para ver si estaba lesionada seriamente la articulación de escapulas-columna vertebral. Lo estará en el 99 % de los casos. Y menos entiendo que los matadores no ordenen a sus picadores que pongan los puyazos en su sitio, y si no lo cogen bien a la primera, que rectifiquen inmediatamente. Pero que rectifiquen para bien, porque la pasada feria de San Isidro he visto poner un puyazo en su sitio (tercio posterior del morrillo), el único de toda la feria, e inmediatamente rectificó para ponerlo en la cruz; es decir, rectificó para ponerlo mal.

Tengo la impresión de que o se hace bien la suerte de varas o muy pronto ya no se hará ni mal ni bien porque desaparecerá. Y habrán sido los propios profesionales los que la habrán liquidado.