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La Revolera

Churumbelerías (II)

Me voy a hacer cardenales dándome golpes de pecho por lo que escribí ayer sobre la bondad del quinto de la tarde. Me dejé sorprender por el error del usía al darle una sorprendente vuelta al ruedo a un toro que no la merecía y claro, como ya dije que no vi la corrida, pensé: “Vuelta al ruedo, pues toro bravo bravísimo habemus”. Y como alguien me dijo por teléfono que el animalito fue la releche, cometí la pardillada de creerme lo que me dijeron partes interesadas. Me tengo que acostumbrar a no fiarme ni de mi señor padre en cuestiones taurinas y a aplicarme aquello que dice: “De lo que veo, la mitad creo”. Pero que quede claro que el presidente de turno metió el remo sacando el pañuelo azul, como lo metió el día anterior no sacando el de la segunda oreja para Emilio de Justo.

Aclarando; ¿error presidencial?, sí, y de bulto. Pero eso en la plaza de Valencia hace muchos años que no es noticia porque se ha convertido en costumbre. ¿Toro bravísimo? Pues va a ser que no, medianejo y va que chuta. Ya sé que no tiene importancia, pero llevando ya sobre los hombros la edad provecta que llevo, no me puedo arriesgar a que alguien se permita el lujo de creer que empiezo a chochear. Si acaso alguna churumbelería y voy que chuto…