www.aplausos.es

La Pincelada del Director

El Juli, en Illumbe. Incombustible en plena temporada.
Ampliar
El Juli, en Illumbe. Incombustible en plena temporada. (Foto: André Viard)

Es agosto, arde el toreo

En realidad el toreo está como estuvo siempre, con menos injusticias que quejas, que las hay, con mucho margen de mejora, que lo hay, con dos bandos irreductibles, los del no es no y los del todo vale...

Urdiales borda el natural en San Sebastián, diría que ha llegado el tiempo, su tiempo, a disfrutarlo toca; gran tarde de Manzanares sin espada en Málaga, eso sí es noticia, la mejor espada se toma un respiro, nunca es el momento y menos si se ha toreado como toreó Manzanares; Juli cogió su fusil, lo puso en modo ráfaga, ratatatá, ratatatá, San Sebastián, Ciudad Real, Gijón… y dinamitó las puertas grandes, ese carácter ya hace tiempo que dejó de ser noticia; con su ausencia de Ronda clavada en la cabeza, y sobre todo en el corazón, Cayetano sobrevive apretando un huevo contra otro, agarrado a su torería innata, lo otro, lo que se aprende, es otra cuestión, ¡lo que nos hemos/se ha perdido!, tiene narices la cosa, por falta de aplicación, ¿o será falta de afición?...; Román resiste a los malos recuerdos, el tiempo va a ser oro para su futuro; Aguado, a tenor de las crónicas, se reactiva en Gijón, otro que necesita tiempo, vale la pena dárselo, no abundan los de su condición, que por naturaleza nunca fueron toreros de regularidad y constancia, ni seguramente les convenga, los misterios como atractivo del toreo dejarían de serlo; la misma tarde de Gijón llegó ese Morante que está en los cielos, exactamente más allá del bien y del mal, despertó e hizo de Morante para locura del personal y para dejar claro quién es quién en el reino de los elegidos, él, a mi entender, el artista de más valor y técnica de los últimos cincuenta años, solo vulnerable por su apatía, tan es así que, si quiere, si tiene el cuerpo a punto, no admite comparación posible, es el toreo, a veces ni aunque no tenga el cuerpo; Ferrera mantiene el nivel que adquirió en Madrid, la creatividad, la pausa, el recogimiento, la diferencia… y claro, deslumbra, su tránsito artístico es un caso para el estudio; no olviden a Emilio de Justo, ya una realidad, muy sólido, muy de verdad, de los que no eluden los caminos duros, si en el toreo hubiese cinefórum acapararía las carteleras; no dejen atrás a Daniel Luque, que resurge de sus cenizas, difícil encontrar un torero con tantas condiciones tan poco aprovechadas hasta ahora; tampoco hay que olvidar el estirón que ha dado Juan Leal, Francia creciendo, Mauricio, su alter ego, anuncia que trae a esta iglesia a cristianar mucho más que a un valiente… A propósito, ahora que se habla menos de la segunda unidad, de la renovación y todo eso, de los jóvenes que vienen para quedarse, comienzan a consolidarse varios que no entraban en principio en el grupo de destacados, el mismo Juan Leal o Juan Ortega, que tiene el secreto del buen toreo a falta de dar con la fórmula que le permita una mayor continuidad, quizás un golpe fuerte en plaza de relevancia, Madrid o Sevilla por feria…, lo mismo que Tomás Campos, a quien un golpe de infortunio, no hay nada peor que una fractura ósea, le obligará a esperar, pero es otro de los que un buen día, porque será un buen día para él y para todo el toreo, se encontrará con un toro bravo en una plaza importante, dame un toro bravo y levantaré una leyenda…, pues eso, rápida recuperación. Habrá más nombres que hayan merecido un titular que se me hayan pasado, pero no me perdonaría dejar sin unas negritas a Paco Ureña, posiblemente el torero más puro, más desnudo de alharacas, más desgarrado y por ello más emotivo del momento, un trago de Ureña se te agarra a la garganta y al corazón, que es su arma principal.

Urdiales llegó a su momento; a Manzanares le traicionó la espada; Juli sacó el fusil; Cayetano se acordó de Ronda; Román necesita tiempo; Aguado, también; Morante pone las cosas en su sitio; De Justo merece una sesión cinefórum; Leal crece; Ortega, a punto…

Esas son solo algunas de las ideas que transmiten los titulares periodísticos del fin de semana en cuestión de toros. El resto ya se sabe, la paranoia del procés que no cesa; la plaga de una violencia de género que crece y crece sin que nadie acierte a atajarla; los migrantes, qué pena, qué impotencia, pillados entre la realidad socioeconómica de este mundo, la tozudez de Salvini y el chalaneo del resto; los calores y la meteorología en general es otro tema recurrente estos días, cuanto más lo repiten -hay que llenar espacios- más calor tenemos todos… Por todo ello es evidente que arde el ruedo ibérico en este ferragosto de juego incierto. Dicen que es el cambio climático. Será así. Que nos debemos preocupar. Y lo hacemos, preocupados estamos tiempos ha. En realidad no ganamos para preocupaciones. En lo taurino no escapamos a ese estado. Todo depende de la tribuna que escuches/leas/pinches. En un ejercicio de realismo hay que convenir que hay de todo como en botica, como sucedió siempre. Ni todo bueno ni todo malo, ni hay que tirar para el acueducto como recomendaba el gran Bojilla las tardes chungas ni mirarnos el ombligo y echarnos a la bartola. El toreo está como la vida misma, por eso forma parte de la vida de este país y por muchos años, en realidad está como estuvo siempre, con menos injusticias que quejas, que las hay, con mucho margen de mejora, que lo hay, la mejora debe estar en el objetivo de todos, con dos bandos irreductibles, los del no es no y los del todo vale. Pues ni una cosa ni otra, aunque el blanco y el negro son apasionantes y nos acaban ganando, sobre todo porque el toreo es pasión y aguanta, diría que le viene bien, la prueba de los extremos. Aunque la verdad suele estar en los grises, me apunto, como aficionado, a las opiniones calientes.

En realidad el toreo está como estuvo siempre, con menos injusticias que quejas, que las hay, con mucho margen de mejora, que lo hay, con dos bandos irreductibles, los del no es no y los del todo vale...

Vuelvo a abrir aplausos.es, doscientas, trescientas, cuatrocientas mil páginas vistas todos los días y creciendo. Lo compruebo y me emociono. Por aplausos.es mismamente, por los compañeros, por lo que significa de incorporación de los aficionados a los medios más actuales y por las cosas que cuenta. Si la semana pasada fue la semana de Ponce -en el tema Ponce cada día que pasa hay menos contestación y más adhesiones-, la última semana ha sido la de Juli, insaciable e incombustible, gente de otra pasta, con las respuestas más contundentes siempre a punto a velocidad de ráfaga, lo dicho: San Sebastián, Ciudad Real, Gijón… y lo que viene.

Y ahora Bilbao como gran referente. Examen de grado en pleno agosto. El que pase ese puerto puede empezar a sonreír y a respirar. En el inicio los Hermoso de Mendoza impusieron su ley, la lluvia deslució el ambiente de la segunda y los victorinos dieron guerra, eso que ahora se llama interés para los aficionados. Frente a ellos la terna sacó nota: Curro Díaz toreó con firmeza y arte, incluso más de lo que permitía la corrida; El Cid hizo honor a la fama de su mano izquierda y a su relación con Bilbao; y Emilio de Justo, otra vez importante, hizo el toreo con una verdad y una entrega de premio. Tres valientes.