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CORRIDAS GENERALES

Manzanares da el do de pecho y Juli defiende su pabellón en Bilbao

El alicantino corta una oreja a cada uno de sus toros de Victoriano del Río -el segundo de ellos, de nombre Ruiseñor, premiado con la vuelta al ruedo- y el madrileño obtiene un trofeo y pierde otro con el acero

miércoles 21 de agosto de 2019, 18:00h

Fotos: ARJONA

José María Manzanares cuajó una gran tarde en Bilbao en dos faenas en las que demostró dos facetas muy distintas de su toreo. Una labor de seda en su primero, otra de poder y capacidad ante su segundo. El tercero de la tarde fue un buen toro de Toros de Cortés, de gran clase. Manzanares supo aprovechar las virtudes del animal. Lo toreó con empaque y elegancia con la mano derecha. Al natural su toreo fue caricia, con ausencia total de toques, sin crispación. Enganchando, llevando la embestida y vaciando. Le dio tiempos y distancia. Algunos pases de pecho fueron marca de la casa. Tras coger el estoque, antes de cuadrar al toro, dejó varios muletazos que fueron pura delicia. La estocada, a la suerte de recibir, fue espectacular. Oreja de ley. El toro fue aplaudido en el arrastre.

Si la faena de Manzanares al tercero fue de caricia, la del sexto fue un toma y daca en el que el alicantino terminó imponiéndose. El de Victoriano del Río, un espectacular cárdeno, capirote, botinero y alunarado, tuvo casta y codicia. Lo toreó bien a la verónica. Con la muleta la faena tardó en romper entre que el toro unas veces perdió las manos, que en otras tropezó con los cuartos traseros con el torero tirándolo al suelo, y que Manzanares cogió la mano izquierda y el toro demostró su peligro por ese pitón… finalmente el alicantino encontró el terreno y la larga distancia en la que el toro terminó entregado a su muleta en una faena vibrante y de gran transmisión. Levantó al público de sus asientos. Lo mató de una estocada hasta la bola. Oreja para Manzanares y vuelta al ruedo para Ruiseñor, el encastado victoriano.

OREJA A LA APLASTANTE SEGURIDAD DE EL JULI

Una oreja cortó El Juli al quinto de la tarde, un toro informal, que tan pronto salía desentendido como embestía con poder en los trastos. Todo ello hasta que se topó con la aplastante seguridad de El Juli, que lo terminó encelando y sometiendo. Una exhibición de inteligencia, recursos y capacidad. En la última tanda apretó el acelerador en muletazos arrebatados que dejaron la faena en lo alto. Mató de estocada trasera y tendida.

Su primero salía distraído de los engaños en los primeros tercios de la lidia. Cuando se quedó solo con el matador, El Juli sacó a relucir su técnica prodigiosa para hacerlo romper en la muleta. El de Victoriano embestía con importancia. Toreó con poder y mano baja por el pitón derecho, con relajo y abandono al natural. Con temple en ambos casos. En las primeras tandas, un cambio de mano y un natural de remate, yéndose de la cara del toro, tuvieron enjundia. Tanto le pudo El Juli que el toro terminó buscando el refugio de las tablas. Allí calentó el ambiente por luquecinas aprovechando las querencias. Mató de una estocada tras pinchazo, que necesitó del verduguillo, y saludó una ovación.

Ferrera tuvo el peor lote. Pocas opciones tuvo con el primero de la tarde, un toro noble pero que tuvo poco recorrido y no terminó nunca de humillar. Ferrera trató de limar esos defectos, primero en un comienzo de faena por bajo y después tirando del toro, toreando siempre a favor del animal. Ni por esas. A pesar de ello, dejó buenos muletazos sueltos. Mató al segundo intento con habilidad a un toro que no le puso fácil la ejecución de la suerte suprema.

En el cuarto, Ferrera se las vio con un toro exigente. El de Victoriano del Río embistió fuerte y con transmisión en la muleta del extremeño, que vio cómo a las dificultades del toro se le sumaba la del viento. Ferrera la plantó cara en una labor poderosa. El toro se fue poniendo cada vez más complicado. El final de faena, toreando con la derecha sin ayuda, tuvo personalidad y ajuste. Tan ceñido toreó que una banderilla se desprendió del toro y se clavó en el chaleco del torero. Con la espada puso en aprietos a Ferrera, tapándole la salida e incluso dándole un pitonazo en el pecho.

Bilbao, miércoles 21 de agosto de 2019. Corridas Generales. Toros de Victoriano del Río y de Toros de Cortés (3º y 5º), bien presentados. Corrida de variado e interesante comportamiento. Noble sin entrega el primero. Encastado el segundo. Con gran clase el tercero. Complicado el cuarto. A más el quinto. Encastado el 6º -de nombre Ruiseñor, número 42, cárdeno capirote botinero alunarado, nacido en agosto de 2014 y de 541 kilos-, aunque con peligro por el pitón izquierdo, fue premiado con la vuelta al ruedo. Antonio Ferrera, silencio y silencio tras aviso; El Juli, ovación y oreja; y Manzanares, oreja y oreja. Entrada: Dos tercios de plaza. Javier Valdeoro y Fernando Sánchez se desmonteraron tras parear al cuarto.