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ALFARERO DE ORO

Se interrumpe el idilio entre Baltasar Ibán y Villaseca de la Sagra

El pobre juego de los novillos de Baltasar Ibán, que se había llevado los premios de la feria los dos últimos años, condicionó el festejo

sábado 07 de septiembre de 2019, 18:34h

Fotos: JULIÁN LÓPEZ

La tercera del Alfarero de Oro se abrió con un deslucido y algo agalgado novillo de Baltasar Ibán de ilustre nombre, Bastonito. Juan Carlos Carballo se puso por los dos pitones intentando domeñar arreones y tornillazos infructuosamente. Dejó una estocada entera algo atravesada que necesitó de varios golpes de descabello. Silencio tras aviso.

Igualmente deslucido resultó el segundo de Ibán, sin entrega, pegando hachazos y sin pasar. Con esos mimbres poco -nada en realidad- pudo hacer Antonio Grande más allá de matarlo dignamente a la primera. Silencio.

Menos malo resultó el tercero, aunque quedó lejos del calificativo de bueno. También se defendió y acometió rebrincado, pero se desplazó algo más. Podemos destacar una serie al natural a media altura con compostura aunque sin ajuste. Fue el único momento en el que El Rafi manejó las telas con cierta templanza. Pasaportó al de Ibán de media y descabello, silenciándose su labor.

La alegre forma en la que el cuarto novillo se arrancó al peto la segunda vez resultó lo más reseñable del festejo. El novillo castaño de Ibán acometió, además de al picador, una primera tanda esperanzadora. Pero quedó en esperanza no materializada. Citó al hilo, cruzándose, en el tercio, en los medios, en paralelo... Todo en vano. Entró a matar a toro parado sin acierto, saludando una ovación.

El quinto adornó -nótese la ironía- sus acometidas con un puñetazo perpetrado con la cara alta en busca del cuello de su matador, que quedó inédito e ileso ante semejante ejemplar. Antonio Grande se lo quitó se en medio con brevedad. Silencio.

Con aire cansino y soltando la cara se movió el sexto. Es decir, más de lo mismo, para no desentonar con una mala novillada de una gran ganadería frente a la que nada pudieron hacer ninguno de los novilleros. El Rafi en el sexto tampoco. No obstante acabó con él a la primera con celeridad. Silencio.

Villaseca de la Sagra (Toledo). Novillos de Baltasar Ibán, bien presentados. Muy deslucidos, descastados y sin entrega en las telas. Juan Carlos Carballo, silencio tras aviso y ovación con saludos; Antonio Grande, silencio y silencio; El Rafi, silencio y silencio. Entrada: Más de tres cuartos.