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FERIA DE OTOÑO

Curro Díaz salva la tarde al natural en Madrid

El torero de Linares firma los mejores pasajes ante una desrazada corrida de Adolfo Martín en la que Manuel Escribano da la cara y López-Chaves se estrella sin opciones

domingo 06 de octubre de 2019, 18:19h

Fotos: JAVIER ARROYO

La tarde comenzó a medio gas con un cornipaso toro de Adolfo Martín al límite de la fuerza. Curro Díaz lo recibió con tres verónicas cargando la suerte. Brindó al público y porfió pese a la falta de recorrido.

El toro de Adolfo Martín que hizo cuarto fue zancudo, largo y montado. De buena expresión en su abierta cara. Se defendió en el caballo. Curro Díaz protagonizó un torero inicio de faena andando hacia delante. En un pase de la firma muy volcado sobre el pitón, el toro mostró su buen embroque. Una tanda sobre la derecha ciertamente insulsa y de nuevo la muleta en la izquierda para firmar naturales de gran personalidad. La faena se basó en ese pitón pero al toro le faltó un punto de humillación al final. Curro aprovechó el embroque para dejar su sello. Ninguna tanda estuvo abrochada con un pase de pecho. Todo fue al natural. Un pinchazo previo a la estocada dejó lo realizado en una fuerte ovación.

El segundo fue protestado por su falta de remate. Le tapaba su arremangada cara, tan serio. López-Chaves lo recibió a pies juntos, con disposición. En el caballo cumplió y en banderillas pareció mejorar su embestida. Brindó el salmantino al público. El toro se definió con cierta voluntad para seguir los vuelos pero le faltó empuje y raza para seguir la muleta por abajo. Perdió las manos en demasiadas ocasiones durante la lidia. La media estocada del salmantino quedó tendida.

Otro cinqueño fue el quinto. La dispar corrida de Adolfo Martín traía en este unas buenas hechuras pese a su corpulencia. Su salida fue de manso, regresando al chiquero hasta en tres ocasiones. Con determinación fue a por él López-Chaves. Logró darle los adentros entre varios arreones hasta llevarlo a los medios. El toro continuó todo su comportamiento de ese modo: mucha velocidad pero sin entrega real. El Algabeño le hizo un quite providencial a José Chacón, que se la jugó en banderillas. El salmantino porfió con madurez y poso pero el genio del adolfo resultó simplemente deslucido. Topaba, chocaba.

El tercero, cinqueño, fue ancho de sienes, hondo y muy astifino. Manuel Escribano se fue a la puerta de chiqueros. A punto estuvo de ser alcanzado en el embroque de la larga cambiada. Un milagro. Manseó el adolfo tras la disposición del sevillano con el capote. Se le picó lo justo. Escribano tomó los palos como es habitual, mientras el de Adolfo Martín no paraba de desarrollar. Cortaba, cambiaba la velocidad, apretaba mucho. Tras el tercer encuentro, sólo sumaba tres banderillas en lo alto. Gonzalo Villa, presidente del festejo, obligó a Escribano a pasar una cuarta vez sin tener en cuenta el máximo riesgo al que estaba exponiendo al matador que le solicitaba encarecidamente que cambiara el tercio. La fría insensibilidad reglamentaria a punto estuvo de costar un disgusto. El de Adolfo Martín fue una prenda. Gazapón, soltando viajes al infinito, muy duro. Escribano porfió en exceso, logrando poderle por los dos pitones pese al complicado comportamiento. Dejó una buena estocada. Pese a habérsela jugado, no escuchó ni una palma.

Cerró la tarde un feo y desagradable toro. Cabezón, abierto de cara, amplio. De nuevo se fue a recibirlo de rodillas Manuel Escribano. Escalofriante compromiso el del sevillano. Libró la larga y con arrojo embarcó las exigentes embestidas. En banderillas esperó mucho pero Escribano resolvió con gran exposición. Puso en pie a los aficionados en el último par, al quiebro y al violín. En la muleta el toro se desentendió pronto sacando la cara por alto. Escribano trató de llevarlo sometido y ligado. No sirvió ni para hacer un esfuerzo. Tarde de torero macho la de Escribano, que dejó una buena estocada de rápido efecto.

Madrid, domingo 6 de octubre de 2019. Toros de Adolfo Martín, desiguales de presentación y descastados en su conjunto. Curro Díaz, silencio y fuerte ovación con saludos; López-Chaves, silencio tras aviso y silencio; Manuel Escribano, silencio en ambos. Entrada: Tres cuartos de plaza. El público obligó a saludar a Manuel Escribano, que volvía a Madrid con la corrida de Adolfo Martín tras la cornada que sufrió en la última Feria de San Isidro.