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DÍA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

Molina y Miguelito, a oreja por coleta en el cierre de temporada en Valencia

A Fernando Plaza también se le pidió un trofeo, siendo ovacionado

miércoles 09 de octubre de 2019, 18:05h

Fotos: MATEO

El bonito novillo que abrió plaza no se empleó en los capotes y blandeó de salida. Ni le metieron las cuerdas en el tercio de varas. Plaza, que brindó al público, prologó con ajustados estatuarios y en la primera serie al natural sufrió una espectacular voltereta de la que, afortunadamente, solo salió con la taleguilla rota. Ni se inmutó pese al susto el madrileño. Se defendió en la muleta el novillo y pisó con aplomo y seguridad el novillero, que mató de dos estocadas cortas defectuosas, siendo silenciado.

El castaño cuarto era todo una pintura. Su bella expresión anunciaba la calidad que llevaba dentro. Bravo en varas, exhibió en la muleta su profunda, alegre, humilladora y repetidora embestida. Las ortodoxas formas de Plaza afloraron de nuevo, aunque su labor -brindada a Vicente Ruiz “El Soro”- no llegó a prender del todo hasta las manoletinas de rodillas finales. Dejó una estocada arriba aunque atravesada y marró con el descabello. Se le pidió la oreja, pero todo quedó en una fuerte ovación con saludos tras aviso. Antes, en su turno de quites, brilló Molina por saltilleras.

Molina recibió a portagayola al segundo, que fue devuelto tras lastimarse una mano. Volvió al portón de los sustos para saludar al sobrero -del hierro titular-, que salió como un obús de los chiqueros. Sin embargo, a pesar de su disparo inicial, pronto comenzó a manifestar también signos de contada fortaleza. Brindó al público Molina, pero su faena no llegó a prender frente a un novillo que no tuvo mala condición pero que sacó un punto de genio cuando no se le hicieron las cosas con precisión. El albaceteño fue silenciado.

Molina le buscó las vueltas al noble quinto, serio y tocado arriba de pitones, que llevó la cara a media altura y le costó emplearse pero que resultó en conjunto manejable. Abrió el trasteo con varios péndulos en los medios, firmando después una labor tesonera en la que destacó manejando la mano zurda y en varios pases de pecho. Paseó una oreja tras matar de estocada trasera. La parte negativa de este capítulo llegó en el primer tercio, cuando resultó herido un monosabio en una pierna al no llegar a tomar el olivo y ser prendido contra las tablas.

Miguelito ofreció una positiva imagen ante el tercero, al que paró con buenas verónicas, dos medias y un vistoso remate en el centro del ruedo. Luego, con la muleta, trató de ir limando las protestas del novillo, que embistió sin rebosarse ni salirse de los vuelos. Le faltó empuje y llevó siempre la cara suelta. Miguelito anduvo muy por encima de las circunstancias, mostrando además de sus conocidas buenas maneras una progresión técnica notable con respecto a su última actuación en Fallas. Fue premiado con una oreja tras matar de estocada desprendida.

Con una media de rodillas remató Miguelito su saludo capotero al colorado sexto, bien picado por Javier Mesa. Brindó al público el novillero del barrio de Campanar, esperanzado con poder redondear su tarde, pero al de Iniesta le faltó recorrido y le sobró genio. No fue sencilla la prueba para el novillero de la tierra, quien, no obstante, imprimió firmeza y serenidad a su quehacer. Lástima que no rematara con los aceros.

Valencia, miércoles 9 de octubre de 2019. Festividad de la Comunidad Valenciana. Novillos de José Luis Iniesta, bien presentados y de deslucido juego salvo el estupendo cuarto y el manejable quinto. El segundo se lidió como sobrero tras devolverse el titular por lesionarse una mano. Fernando Plaza, silencio y ovación tras petición y aviso; José Fernando Molina, silencio y oreja; Miguelito, oreja y silencio. Entrada: Casi media plaza. Sergio Aguilar se desmonteró tras parear al cuarto. Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por José Luis López Gómez, aficionado y antiguo presidente de la Federación Taurina Valenciana, y posteriormente sonó el Himno Regional.

PARTE FACULTATIVO DEL MONOSABIO.- Cornada en el hueco poplíteo de la pierna izquierda, con dos trayectorias: una ascendente de unos 12 cm y otra postero-anterior que llega hasta tocar y dislacerar la musculatura del bíceps femoral y el fémur, de unos 13 cm. Pronóstico: Reservado. Ingresa en la Casa de la Salud.