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ENTREVISTA

Cayetano: 'Tengo hambre de toreo'
(Foto: Arjona)

Cayetano: "Tengo hambre de toreo"

Sorprende su ambición, su anhelo por sentir de cerca al toro y al público. Por si alguien lo puso en duda alguna vez, ahí están sus palabras. Y sus hechos. Admite que ha sido su mejor año. Una temporada ambiciosa, triunfal y en la que ha disfrutado de pleno. Está repleto de ilusión y con metas que superar. Asegura que el orgullo de padre le motiva a seguir adelante, todavía con más raza si cabe. ¿Un nuevo Cayetano?

sábado 09 de noviembre de 2019, 06:00h

Fotos: Arjona

Son días de descanso para Cayetano. Le ha puesto pausa a una temporada in crescendo, con un final intenso y triunfal, el mejor broche para el que, según él, ha sido el mejor año de su carrera. Así que merecida tiene la tregua. Aprovecha para disfrutar de la familia, sobre todo de su hijo, aunque la popularidad y los focos del papel couché le impidan hacerlo con la comodidad que desearía, como un papá más que pasea a su niño por las calles de Madrid. El alto precio de la popularidad.

El respiro dura poco, no quiere bajar el pie del acelerador, más bien no quiere bajarse del dulce momento que atraviesa y que le ha acompañado durante este año, así que esta semana retoma de nuevo la preparación. Se le ve desbordante de ilusión, con ganas de volver a sentir el clamor del público. Son días de viajar al campo y afinar la puesta a punto para cumplir con su compromiso en Lima, donde está anunciado el 24 de noviembre. No suele hacer temporadas americanas, solo fechas muy puntuales como la Feria del Señor de los Milagros y quizá México, aunque todavía siguen en conversaciones y no hay nada cerrado en el país azteca. Así que de momento solo hay un objetivo marcado: Perú. Tentaderos, toros a puerta cerrada en sus ganaderías predilectas, un poco de toreo de salón y visita al gimnasio, pues la preparación física siempre ha sido una parte esencial para Cayetano.

-Al estado físico le doy la importancia que requiere. Es crucial porque al fin y al cabo los toreros estamos sometidos a un desgaste, no solo por el momento de torear, también se acusan los viajes, una alimentación irregular, no se duerme ni se descansa bien… y si no tienes una buena base, se nota. Pero hay algo más importante que el estado físico.

-¿Qué?

-El mental. Estar mentalizado para los compromisos más importantes.

-¿Y eso cómo se consigue?

-Día a día. No hay un solo día que no piense en el toro, siempre lo tienes en la mente. Es un desgaste al que estamos sometidos, pero es algo lógico y normal porque es una profesión de una gran responsabilidad que conlleva un riesgo enorme. Pensar en el toro y estar metido en la profesión hace que todo sea menos difícil.

-Le veo muy centrado y responsabilizado. Le diría más, noto cierta ambición.

-Tengo hambre de toreo. Paré un par de años y la vuelta ha sido difícil por varios motivos. Esa dificultad, esos retos que me he marcado son los que me han motivado, y me encuentro todavía con la capacidad física y mental para afrontar esas metas, y con la ambición de luchar y conseguir lo que me he propuesto. Voy a por todo lo que algunos han dicho que no puedo conseguir. Y lo estoy viviendo de una manera muy especial, cerca del fin de mi carrera.

-No quiero creer que le quede poco.

-Voy a hacer 43 años y es ley de vida. ¡En algún momento tendré que decir adiós! Aunque no sé cuándo, pues desde mi reaparición me propuse plantear mi futuro de año en año y así lo estoy haciendo.

-De momento…

-De momento voy a seguir Jorge. No sé hasta cuándo pero tengo la ilusión y las ganas de seguir adelante.

-¿Qué le motiva?

-El orgullo quizás. Además, mi hijo me motiva mucho, me gustaría que el día de mañana se pudiera sentir orgulloso de lo que hizo su padre.

-¿Le motiva? Puede suceder lo contrario, que la paternidad despierte su instinto más conservador o precavido.

-En alguna ocasión dije que mi hijo no me había cambiado mi actitud delante de la cara del toro, aunque sí es verdad que me hice una promesa: la de no ir nunca a la puerta de chiqueros. Solo la rompí el año pasado en Madrid. No lo he vuelto a hacer y aunque parezca mentira por el momento de alto riesgo e incertidumbre que se vive a veces tengo ganas. Pero lo que sí ha cambiado es mi entrenamiento, ahora sufro más entrenando para correr menos riesgo en la plaza.

-La determinación, esa raza “Rivera” que siempre le ha caracterizado de darlo todo en la plaza, no ha menguado en ningún momento.

-Esa es una de las cosas que el público valora y que cualquiera aprecia, más allá del nivel de afición y conocimiento que cada uno pueda tener. La actitud la percibe todo el mundo, sea aficionado o no. Esa determinación con la que he afrontado cada tarde ha sido una condición esencial para poder conectar con la gente. Hay que hacer un gran esfuerzo y sacrificio para lograrlo, es arriesgado dar ese paso adelante cada tarde, pero ese es el único camino para seguir creciendo.

-Muchas tardes se le ha visto salir espoleado por sus compañeros. Se ha puesto de rodillas y … -interrumpe-.

-Mi tauromaquia incluye también el toreo de rodillas. Muchas veces los aficionados catalogan a los toreros entre los valientes o los artistas, y yo considero que el campo es mucho más amplio, se puede torear de muchas maneras siempre y cuando uno le imprima su personalidad y sentimiento. Dentro de mi concepto yo disfruto con el toreo de rodillas y hay tardes en las que el público agradece y valora el mero gesto de hacerlo. Es una forma de mostrar tu compromiso, una declaración de intenciones. La actitud es algo obligado y que siempre deberíamos transmitir para que no nos puedan reprochar nada.

-Siente la competencia entre los compañeros.

-Claro, pero yo compito con todos, no solo con los que toreo ese día, sino con todos los compañeros que torean en las ferias a las que voy. Ese es mi objetivo, que es lo que te hace crecer porque no te pones barreras ni limitaciones, no te conformas con ser triunfador únicamente de la tarde.

TEMPORADA COMPLETA

La de Cayetano ha sido una temporada atípica en su carrera, pues esta vez, ni las lesiones ni los percances han impedido que se desarrollase en su totalidad, comenzando en Valencia y finiquitándola en Jaén.

-Cuando me hablan de que esta ha sido mi mejor temporada, puede que así sea porque por un lado he podido disfrutar de muchas tardes de triunfos, ha habido regularidad con la espada que me ha permitido cortar orejas y, además, no se han interpuesto los percances que, cuando llegan, te hacen perder el ritmo de la temporada y es como volver a empezar. Ha sido la temporada más completa de mi carrera.

Ronda, una espinita

La espinita de este 2019 ha sido Ronda, donde finalmente no hizo el paseíllo. El diestro madrileño aclara que “el empresario, aunque es mi hermano, ha visto oportuno no contar conmigo este año. No sé qué pensamiento tendrá para la próxima temporada, es una decisión suya ya que yo estoy al margen de la gestión de la plaza. Me hubiese encantado ir porque es la plaza, la corrida de toros, más especial de mi temporada, entonces sí que ha sido una espinita muy grande que cuesta quitarse, sobre todo me hacía mucha ilusión poder dar la vuelta al ruedo con mi hijo, como hicieron conmigo de pequeño”.

En España no ha toreado jamás una goyesca que no sea la de Ronda. Sí lo ha hecho en Francia y en Colombia. “Siempre he querido darle ese sitio especial por lo que significa para mí. Me han propuesto torear muchas pero siempre lo he declinado por respeto a Ronda”, aunque comenta entre risas, “si sigo sin ir a Ronda, pues igual me ánimo a torear alguna goyesca en otra plaza”.

-Y siempre a más, que es lo difícil. El último tramo no le ha pesado, incluso en Zaragoza se anunció dos tardes.

-Me preparé a conciencia y no me he relajado hasta que no he llegado a mi última corrida, en Jaén, y eso te ayuda a la hora de ir a la plaza. Este año lo he disfrutado mucho y no me ha pesado vestirme de luces, dentro de la responsabilidad que conlleva. Estoy muy contento y satisfecho.

-Han sido más de 40 tardes, con un agosto y septiembre en los que los festejos se sucedían y, sin embargo, bajo esa intensidad ha surgido el mejor Cayetano.

-Lo bueno de torear tan seguido es que técnicamente llegas muy preparado, pero, por contra, en mi caso particular, puedo llegar a perder cierta frescura en mi toreo. Yo no me considero muy técnico, más bien impulsado por el sentimiento y el estado anímico en el que me encuentre, y esa es una condición que tiene que surgir de dentro, por lo que conseguir que nazca todos los días y a las cinco de la tarde, no resulta nada fácil. Tiene que haber un equilibrio, no perder esa parte técnica y dejar alimentar el sentimiento y la emoción para que no se esfume esa frescura.

-No desgastar la inspiración.

-Sí porque si toreas muy seguido todo se vuelve más monótono y se puede perder la chispa. Y, sobre todo, insisto, hay que preparar la mente.

-Pamplona ha sido un punto y aparte, ha marcado un antes y un después en la temporada.

-Totalmente. En aquel momento era la última plaza de primera en la que estaba anunciado y, consciente de la importancia del compromiso, me preparé a conciencia. Fue una de esas tardes en las que uno va con todo y afortunadamente me encontré con dos toros que me permitieron expresarme y conectar con el público, y lo aproveché. Decía mi padre que uno tiene que estar preparado para cuando la suerte llegue. Hice los deberes, estaba preparado, me llegó mi momento y lo aproveché.

-Pamplona le dio un empujón, salió revalorizado, y luego lo corroboró todo en Santander.

-Los triunfos se alimentan de más triunfos, y uno llega con más moral a sus compromisos. Por otro lado, el triunfo de Pamplona me dio la oportunidad de coger las vacantes que dejaba Andrés -Roca Rey- por su lesión y pude remontar la temporada concluyendo de esa manera tan triunfal en el que posiblemente haya sido mi mejor año como matador de toros.

-No darle la espalda a esas sustituciones, muchas de ellas en plazas de responsabilidad, dice mucho de su actitud, del momento que está atravesando.

-Coincidía con las ganaderías que también estoy acostumbrado a torear y en ese sentido nos encajaba. Creo que han sido unas diez sustituciones. Mi apoderado Curro Vázquez ha tenido mucho que ver porque para tomar estas decisiones hay que conocer al torero y saber en qué momento se encuentra. Si el momento es bueno, hay que aprovecharlo. Yo venía diciendo desde principio de año que me estaba encontrando muy bien física y mentalmente, tenía buenas sensaciones delante del toro, algo que después se ha podido comprobar a lo largo de la temporada.

-Qué bonito lo de Pamplona… Se rememora ese idilio con un Ordóñez.

-Me he acordado mucho de mi abuelo, me transportó a esos momentos que vivía junto a él en los que me hablaba tanto de aquella afición con mucha ilusión y felicidad. Me hubiera gustado compartir ese éxito con él, tenerle a mi lado porque para él Pamplona era la plaza más especial además de Ronda. Esas circunstancias hacen que determinadas plazas tengan esos compromisos personales más allá de la importancia de la propia plaza en sí, es algo que te inspira, te compromete y te motiva.

-Como por ejemplo Bilbao o Málaga.

-La Malagueta me motiva mucho. El año pasado no fui porque no llegamos a un acuerdo y este año en principio tampoco iba y al final entré por la vía de la sustitución y eso me motivó aún más. Y Bilbao a nivel personal tiene un vínculo especial porque a mi abuelo también le encantaba. Este año me he encontrado muy bien allí, con confianza y mucha seguridad. Salí satisfecho aun no habiendo podido triunfar por la condición de los toros. Son tardes que requieren mucha concentración, mentalización y entrega. Aunque todas son importantes, es en los escenarios grandes donde me siento más torero si cabe.

-Se nota y eso muestra su compromiso. Además de Pamplona, ha toreado en Valencia, Sevilla, San Sebastián, Málaga, Bilbao y dos tardes en Zaragoza.

-Me encuentro con la capacidad para afrontar esos retos y, salvo Madrid, cuya idea del bombo no comparto y por eso no quise estar presente, no me ha importado estar en todas esas plazas siempre y cuando respeten lo que considero que es esencial.

Un crespón negro

La muerte del ganadero Fernando Domecq ha marcado mucho a Cayetano. El torero ha querido honrar al ganadero con un brazalete negro que ha llevado durante todas las corridas. “Fernando ha sido una persona muy allegada a la familia y siempre tuvo una gran relación conmigo, desde que empecé siempre ha estado conmigo. Este año se lo he querido dedicar a él como ganadero y como persona”. A modo de anécdota, comenta un punto extrañado: “Curiosamente, en Jaén, cuando me cogieron a hombros, se me cayó el brazalete. Era la última de la temporada y lo que no me ocurrió en ninguna otra tarde, pasó en Jaén. De repente me di cuenta de que se me cayó, lo cogí y lo llevé en la mano mientras atravesaba la puerta grande. ¡Mira que ni creo ni dejo de creer en estas cosas! Pero qué curioso, que en la última tarde se me caiga…”, añade sorprendido.

-¿Cuáles son esas exigencias?

-Principalmente la ganadería, luego el cartel y finalmente la parte económica. Por ese orden, que es el que siempre hemos mantenido. Hay quien dará prioridad a otras cosas pero para mí el triunfo comienza en el campo, que es lo que me ha enseñado Curro y lo comparto. Siempre he dicho que si no hay toro no hay torero, por muy bien que uno esté. El toro debe permitir conectar con el público.

-Hablando de ganaderías, sigue lidiando sus favoritas como Juan Pedro Domecq o Núñez del Cuvillo… además de Garcigrande, con la que ha tenido triunfos relevantes esta temporada.

-Es una ganadería con muchas teclas que tocar, pero cuando sale el toro con esa profundidad tan característica y desarrollando esas condiciones tan importantes que lleva dentro se pueden lograr las grandes faenas. Es un tipo de toro al que hay que ir haciendo poco a poco, y aunque parece que al principio pueda flojear, después se viene arriba y embiste con transmisión y recorrido. Es una ganadería con la que este año he tenido la suerte de triunfar con ella.

-Le han embestido toros y también los ha matado, esa ha sido la clave del éxito este año. Esa técnica que ha hecho propia a la hora de entrar a matar le está dando buenos resultados.

-Ya me lo decía el maestro Espartaco, cada maestrillo con su librillo. La suerte suprema es muy personal, cada uno tiene que encontrar la forma y la distancia con la que se sienta más cómodo y seguro. Mientras sea eficaz, no voy a cambiar nada, ni lo más mínimo. Es una forma instintiva, me sale de esa manera, no es que yo lo entrene así.

-Mientras haya pureza…

-Para mí es un acto de fe en toda regla. Me vuelco detrás de la espada encima del morrillo y a partir de ahí… Tienes que confiar en que el toro obedezca cuando le echas la muleta abajo y prácticamente no hay tiempo para reaccionar por la velocidad a la que vas y la distancia a la que estás.

-No me quiero olvidar de su compañero inseparable, su apoderado Curro Vázquez.

-Es un pilar fundamental y tengo una complicidad especial con él. Tengo total confianza en él. Empecé con él y acabaré a su lado.

Obsesión por el corte de muletas y capotes

La preparación de Cayetano siempre está más enfocada a poner en práctica su toreo en el campo que a torear de salón. Aunque admite que lo segundo es fundamental y que le ha ayudado a pulir las suertes y el trazo de las mismas. Desvela que para ello es muy importante encontrar los avíos perfectos, los que mejor se acoplan a tu toreo en peso, tamaño y forma. Asegura que casi se convirtió en una obsesión. “Me gusta hacer cambios en los cortes de las muletas y capotes, ahora creo que he encontrado el corte ideal con el que me encuentro cómodo y contento, en ese sentido estoy tranquilo porque considero que afecta al pase en sí. Para mí es muy importante el corte de los avíos para afinar. Me he vuelto loco buscando los que mejor se han adaptado y creo que lo he conseguido, hasta que vuelva a cambiar”, añade entre risas.