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REPORTAJE CAMPERO

Canas Vigouroux, bravura en blanco y negro
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(Foto: Joao Silva)

Canas Vigouroux, bravura en blanco y negro

“Tengo 150 vacas entre los dos encastes: hay 110 de Pinto Barreiros y 40 jaboneras de Gama, de la rama Veragua. Ambos encastes los llevo por separado”, subraya Pedro Canas Vigouroux

El Portugal taurino y ganadero siempre es un destino apasionante que descubre nuevas sensaciones en cada viaje. Una delicia. Más aún en la amplia zona de Vila Franca de Xira, la antigua provincia de Ribatejo, verdadero cogollo taurino del país irmäo, donde pastan muchas de las ganaderías más postineras y cuna de una parte de los mejores toreros lusitanos. Por eso, al recorrer las viejas rúas de Vila Franca de Xira se respira la atmósfera taurina y hasta se aprecia en sus bares y tabernas de las que cuelgan fotos de toros, toreros, caballos, forçados y campinhos, al ser la capital de una amplia comarca campera y de tanto sabor taurómaco. Y también donde se reúnen los profesionales en medio de un ambiente envidiable que guarda culto a la tauromaquia, donde la preciosa plaza de Vila Franca es un reflejo de todo ello. Una plaza que es un verdadero templo taurino luso y está separada del Tajo (Tejo en portugués) solamente por la vía férrea, donde los convoyes pasan cada poco rato a toda velocidad en sentido a Lisboa o a Entroncamento (desde donde parten los ferrocarriles para distintos puntos del país). Ese río Tajo/Tejo de cuyas aguas beben tantos toros es símbolo del mapa ibérico de las ganaderías, al igual que ocurre en tierras de Salamanca con el Yeltes y el Huebra; el Guadalquivir por Andalucía o el Guadiana por Badajoz.

“Mis toros tienen gran fondo de nobleza, humillan y son los que soñamos los aficionados para disfrutar. Embisten con emoción, con el rabo arriba y el morro por la arena”

Muy cerca de Vila Franca de Xira se encuentra la ganadería de Pedro Canas Vigouroux, encuadrada en la Unión de Criadores de Toros de Lidia y que en los últimos años se ha aupado al estrado del respeto entre profesionales y aficionados, siendo su nombre muy jaleado entre los aficionados de la vecina república. Se trata de una divisa que la componen dos encastes y cuyos machos pastan en la finca Herdade do Emaús, situada a escasos cuatro kilómetros de Vila Franca de Xira y con una extensión de 150 hectáreas, todas ellas de marisma, al lado mismo del Tajo, de donde más de kilómetro y medio riega la finca en una de sus orillas. Aunque este principio de otoño ha sido tan cicatero en lluvias en Portugal, sin embargo el agua no es el problema de esta finca, donde sus finas hierbas hacen que los toros luzcan lustrosos con el pelo brillante, en medio de las estampas tan hermosas de estos encastes que la conforman, el de Pinto Barreiros y el de Gama, este último con esos jaboneros tan característicos y que son una auténtica postal.

Allí, en ese lugar, Pedro Canas Vigouroux, que es ingeniero agrónomo de profesión, hace ya veintisiete años que logró ver cumplido su sueño de regresar sobre los pasos de la senda familiar y convertirse en ganadero de bravo. Esa inquietud la mantuvo en vida, mientras la alimentaba con su tremenda afición al toro, “siempre mi vida ha girado alrededor del toro y su entorno, lo que me hizo desde muy joven tratar de conocerlo en profundidad, adentrarme en los encastes, hurgar en la historia y siempre con la idea de ser ganadero, aunque he de decirle que surgió de manera inesperada y gracias a un detalle de un extraordinario amigo, que era sabedor de mis inquietudes, el doctor Antonio Cabral de Ascençao, a la vez que magnífico ganadero, que fue quien me puso en el camino al cederme 25 vacas de su ganadería, de encaste Pinto Barreiros, procedencia de Gamero Cívico y que es la sangre más prolífica en la cabaña brava portuguesa. Ahí partió todo y ya la ilusión aumentaba cada día que pasaba”, indica Pedro Canas Vigouroux, quien desde el primer momento decidió denominar a la ganadería con sus apellidos.

“Tengo 150 vacas entre los dos encastes: hay 110 de Pinto Barreiros y 40 jaboneras de Gama, de la rama Veragua. Ambos encastes los llevo por separado”

Pinto Barreiros -con su larga historia a cuestas y tantas páginas de honor en el legado de la Fiesta, que encabeza la protagonizada en Las Ventas con la histórica faena de Manuel Rodríguez “Manolete” al toro Ratón, faena soñada del Monstruo y a decir de todos la mejor de su carrera- es un icono para los criadores de toros lusitanos y de esas fuentes bebió Pedro Canas Vigouroux, “estos toros los crío pensando en la lidia a pie -indica el criador-, aunque lidiando casi todo en Portugal debes ser consciente de que mucho va a ser destinado al rejoneo y ahí además nos hemos ganado mucho cartel, a pesar de que muchas veces también entraña dificultad por la exigencia de los grandes rejoneadores de exigir ganaderías de sangre Murube. Pero he de decirte que mis toros tienen mucho fondo de nobleza, humillan y son los que siempre soñamos los aficionados para disfrutar, porque además embisten con mucha emoción, con el rabo arriba y el morro por la arena, que es lo que de verdad gusta a los aficionados”.

Las vacas y los sementales de la ganadería pastan en otra finca. Está cercana a Carregado -otro importante tronco del toreo portugués, por territorios de Alenquer, en terreno más de monte y más seco que Herdade do Emaús, con la habitual estampa de los fondos de alcornoque, tan habituales en esa región portuguesa. La finca se llama Pombal y tiene una extensión de 400 hectáreas, “allí pastan las hembras, que son un total de 150 entre los dos encastes. Por un lado hay 110 de Pinto Barreiros y por otro, 40 de Gama, la rama Veragua que lucen esos bonitos pelos jaboneros. Ambos encastes los llevo por separado con una selección muy estricta”, apunta el ganadero portugués, quien habla perfectamente la lengua de Cervantes y viaja con frecuencia a la vecina España para ver corridas de toros e incluso diferentes ciclos feriales, al igual que hacen tantos paisanos suyos.

“En Portugal no existe suerte de varas; no obstante en mi ganadería cuando se llevan a cabo las labores de tentadero es fundamental la exigencia en el caballo: van cuantas veces sea necesario”

En la finca Pombal tiene la plaza de tientas y es donde suele tentar en los primeros meses del año, “en Portugal no existe suerte de varas, lo que es una torpeza, porque se debería tener por la vistosidad y emoción que la rodea, pero el tiempo va pasando y cada vez será más complicado; no obstante en mi ganadería cuando se llevan a cabo las labores de tentadero es fundamental la exigencia en el caballo y van cuantas veces sea necesario; de hecho mi ganadería es muy reducida y la que se queda de madre es por haber superado todas las pruebas, al igual que después en la muleta. A nuestros tentaderos vino mucho Víctor Mendes, un buen amigo que ha estado aquí desde que comenzamos esta aventura y también la mayoría de los toreros de Portugal, algunos españoles, por ejemplo Fernando Robleño, que ha sido habitual”.

Durante la pasada temporada, el nombre de Canas Vigouroux ha estado colgado de numerosos carteles, algunas veces para lidiar corrida en solitario, otras de tres toros, también en alguna ocasión acudieron con un único ejemplar -caso de alguna concurso- y en general tratando de mantener el buen nombre que se han empezado a ganar estas ganaderías, “este año los 43 toros de la camada los hemos lidiado íntegramente en Portugal y tengo especial recuerdo por las corridas de Santarem, Évora; y Caldas da Rainha en tarde significativa donde lidiamos seis jaboneros”.

“Estamos trabajando mucho con los dos encastes, seleccionando con gran criterio y seriedad con la ilusión de lidiar en España y Francia en corrida a pie; aunque sabemos la dificultad que entraña”

Sin embargo, el ganadero Pedro Canas Vigouroux tiene una cosa muy clara, “estamos trabajando mucho con los dos encastes, seleccionando con gran criterio y seriedad con la ilusión de lidiar en España y Francia en corrida a pie; sabemos la dificultad que entraña abrirnos paso en esos mercados, con el añadido de lo mucho que se han reducido los festejos en los últimos años, pero no perdemos la ilusión y estamos preparados para cuando nos llamen. En España ya hemos lidiado en Consuegra y en Zamora, también en Ronda otra de rejones”, puntualiza Pedro Canas Vigouroux.

Ahora, las vistas de esta divisa ya están puestas en el nuevo año, en ese 2020 donde piensa en seguir subiendo peldaños en la escalera del respeto y del prestigio para volver a los mejores carteles portugueses. Y quien sabe si ya se le abrirán las puertas de España para volver a contar con otra ganadería que traiga el brillo desde el otro lado de la frontera, como en otras épocas ocurrió con la prestigiosa de Pinto Barreiros, Murteira Grave o tantas otras que pastan en este maravilloso país donde la fiesta de los toros se vive con categoría de acontecimiento.

Texto: Paco Cañamero // Fotos: Joao Silva