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La página de Manolo Molés

Espero su respuesta, señor Bailleres

Lo de Ferrera es para tomarlo muy en serio. Te gustará más o te gustará menos, pero es una figura del toreo. Como suena y sin quitarle un ápice. Su espléndida y rotunda madurez va escribiendo libros de tauromaquia en tardes como Madrid, en Guadalajara (México), la plaza en la que se lidian los toros más serios de todo México. Muy por encima de la Monumental de la capital, que, por cierto, quitando un par de tardes al año, aquello parece un monumento al cemento y, además, salvo bienvenidas excepciones, un desfile de mansos, de toros que perdieron la casta, de animales somnolientos que pueden herirte, claro, pero que no tienen los mínimos necesarios para la emoción. Ojo: me refiero a la emoción del toreo profundo, entregado y necesario para que fluya el misterio de la Fiesta. No de la siesta. Que allí les llega por la tarde y que a España, por la diferencia horaria, se mastica ya con el sueño. Y para eso, es verdad, la mayor parte de noches mexicanas de La México son la pastilla perfecta para roncar o quedarte frito. Lo que ves en la televisión, salvo leves noches, es un espectáculo que parece organizado por antitaurinos. Y lo peor es que esas retransmisiones, salvo milagro, te quitan las ganas de ver toros. Todo no vale para la televisión. Alguien se llevará algo de ese martirio. La feria torista en ese gran país es Guadalajara, no la capital. Ahí tienen la que armó Ferrera, y una actuación de buen nivel de Roca Rey. Lo de la “dormidera” de la capital lo siento por Perera porque pagó el pato Perera, un torero en buen momento y que tuvo animales sin opciones.

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