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Desde El Arenal

Año Chicuelo
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Año Chicuelo

Sevilla es así, qué le vamos a hacer. Indolente en su apasionada dualidad. No tiene término medio. O una cosa u otra. Triana o la Macarena. Y se olvida de otras maravillas. En toros, Gallito o Belmonte. Y se olvidó de Chicuelo. En estos tiempos convulsos para todos, de forma que el insomnio es ya parte de nuestra vida, aquí en Sevilla se ha vuelto a rendir otro homenaje a Chicuelo. De nuevo ha sido con timidez y recato, porque como se ha comentado, se ha perdido una gran oportunidad para mostrar al mundo de los toros la dimensión del torero de La Alameda (por cierto, nacido en Triana). Chicuelo queda en tierra de nadie cuando se habla de Sevilla, porque teniendo el mérito de haber unificado el arte belmontino con la sabiduría gallista, la ciudad taurina se embelesó y siguió en sus cuitas sobre si eran galgos o podencos.

Este último evento organizado, de cuya buena voluntad nadie puede dudar, ha mostrado carencias que no se pueden entender con facilidad. No se comprende que para hablar de Chicuelo se cite a tres toreros jóvenes, de los cuales solo uno tiene un estilo que puede asociarse a lo que representó Manuel Jiménez. Y se ha omitido la presencia de algunos compañeros de la información que han trabajado de forma denodada durante el año para honrar al torero. La convocatoria ha sido un éxito, a pesar de estas comparecencias y de estas ausencias. Por lo cual solo me queda felicitar a la organización, aunque estaría bien solicitar que a la hora de elegir participantes se actúe sin prejuicios.

Si estos actos son el estertor del año Chicuelo, vuelvo a insistir en que es verdad que se ha perdido el año para mostrar al mundo su trascendencia en la historia del toreo. Chicuelo tuvo la mala suerte de nacer en Sevilla. Si su cuna hubiera tenido lugar fuera de ella su dimensión sería inmensamente mayor. Pero aquí navegamos siempre entre dos aguas, el verde y el rojo, y pare usted de contar. Al año le ha faltado un verdadero compromiso institucional para unos actos de altura, bien publicitados, que pusieran al torero en el sitio que muchos pensamos que tiene en la historia. Veremos si con el centenario de la muerte de Gallito mejoran las cosas.