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TEMPORADA GRANDE

Puerta grande para José Mauricio, lírica y épica en La México

Sorprende el de San Luis Potosí por su gusto añejo y su enorme valor en una tarde reivindicativa

domingo 15 de diciembre de 2019, 23:55h

El Fandi abrevió con el primero, un complicado toro de Barralva de bastas hechuras. El granadino se salió con facilidad hasta los medios de salida con el toro, al que hizo después un quite por navarras. Tras un buen tercio de banderillas -subrayado con una fuerte ovación por el público- David no pudo lucir ante un ejemplar brusco, de corto recorrido y que sacó peligro. Escuchó un aviso tras marrar varias veces con el descabello y sonaron algunos pitos.

El Fandi recibió al cuarto con una larga cambiada en el tercio antes de que el animal saltara al callejón, propinándole un fuerte golpe en el pecho a un aficionado sentado en barrera y que fue trasladado a la enfermería. Variado y entregado el tercio de banderillas del granadino. Deslucido resultó el animal, muy complejo, de tosca embestida y agarrado al piso. Lo intentó Fandila sobre ambas manos buscando cualquier opción, pero resultó imposible.

Fermín Rivera tuvo la paciencia de exprimir al descastado segundo, un animal sin recorrido y muy frenado. Con la muleta retrasada y afianzando al de Barralva con suavidad logró, al final de la faena, ya más enfadado y dispuesto, robar alguna tanda de mérito, en la que alargó un poco más la media embestida. Mató de una estocada desprendida al segundo intento.

Fermín Rivera le brindó al banderillero de su cuadrilla, Felipe Kingston, que se despedía de los ruedos, la faena del quinto. Muy asentado y dispuesto desde el primer momento, Fermín Rivera ligó los muletazos tirando muy bien del veleto y punto cornipaso colorado, al que supo esperar cuando llegaba algo dormido al embroque. La colocación y el temple fueron claves. También la decisión. Por encima del toro el diestro, que mató de una buena estocada, paseando la primera oreja de la tarde. Compartió la vuelta con Felipe Kingston, que se cortó la coleta y dio una emotiva vuelta al ruedo al son de Las Golondrinas para decir adiós.

José Mauricio perfumó de arte la México con una faena deliciosa. Fue frente al tercero, un animal que tuvo calidad y bondad, un buen toro que permitió al mexicano destapar el tarro de sus esencias y torear con despaciosidad y mucho sentimiento. Toreo clásico, de figura erguida, gustándose y paladeando cada muletazo. Faena de sabor añejo y muy expresiva que, desafortunadamente malogró con los aceros. Mató de una estocada al tercer encuentro.

El sexto fue otro colorado, también cornipaso, que cogió en banderillas a Sergio González. Abrió la faena de muleta José Mauricio con unos mandones y toreros doblones. No fue fácil el de Barralva, de corta embestida, sin entrega, soltando la cara y punteando los engaños. En una de esas tarascadas le levantó los pies del suelo a José Mauricio, que estaba muy firme y centrado con el toro. Se vio esta vez su versión más valiente. En el toma y daca de la estocada sufrió una fuerte paliza, quedando inmóvil en el ruedo y siendo trasladado a la enfermería. Mientras salía de la misma, aparentemente sin lesiones graves, se le concedieron las dos orejas, que recogió entre lágrimas.

Ciudad de México (México), domingo 15 de diciembre de 2019. Temporada Grande. Toros de Barralva, muy bien presentados y de juego desigual; destacó el 3º por su nobleza. El Fandi, silencio tras aviso y silencio; Fermín Rivera, ovación con saludos y oreja, y José Mauricio, vuelta al ruedo tras dos avisos y dos orejas. Entrada: Menos de un cuarto.