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La página de Manolo Molés

La vida sigue
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La vida sigue

Nunca había sentido estas sensaciones. El afecto de tanta gente, la complicidad con el programa de tantos oyentes. Hasta que no llega un parón o un cambio no puedes saber lo que piensa de verdad la gente, el lector, el oyente. Yo sabía que éramos muchos pero somos muchos más. María José Ruiz, Gonzalo Bienvenida, Carmen Peinado, David Casas, José Luis Benlloch, Alfredo Relaño, Padilla, Cuberta, José Luis del Serranito, Paco García…, todos los compañeros que trabajaron durante casi cincuenta años en la televisión y en el programa Los Toros. Los corresponsales y sobre todo, los oyentes. En este momento, y sigue, hay un millar de mensajes de oyentes que sienten que les han robado algo. Es el mejor precio, el mejor regalo que puede tener un periodista. Aprendí en el diario Pueblo con Raúl del Pozo, con Pérez Reverte, con tantos grandes, que lo único verdadero es contar a quien te oye o te lee las cosas como son. Y no les puedes engañar nunca. Te podrás equivocar, claro, pero el engaño es algo mucho peor.

Cuarenta y nueve años duró el programa. Se va porque no tiene publicidad. Tiene audiencia pero no hace caja para la empresa. Los nuevos tiempos son así. Todo, parece, debe ser rentable en lo económico. Y las empresas, y esa es una batalla peligrosa que hemos perdido, no quieren anunciarse donde huela a toros. Eso hace el camino más complejo. Y no quiero culpar en nada a la SER porque nuestro “matrimonio” periodístico ha durado esos cuarenta y nueve años sin un solo día de descanso. Nunca dejé de estar contigo un domingo. Ni cuando se fue Cinta, mi madre (ella no me lo hubiera perdonado) ni cuando perdí a Nela, mi hija. Cuarenta y nueve años que a ti y a mí nos siguen pareciendo pocos. Y es casi una vida. Lo jodido de todo esto es que, como le pasa a José Luis Benlloch y a tantos de mi generación, no entendemos la vida sin la comunicación.

NO ME VOY A ABURRIR, NADA NUNCA ACABA PARA SIEMPRE

La SER no tiene la culpa, el director es mi amigo; pero los dueños de la radio son los accionistas. Un Polanco, el tronco de lo que fue esta casa, tiene un seis o siete por ciento. El resto es capital internacional, de los países más variados. Ese es el gran cambio de las radios y los diarios. Ya nada es como era. Y la gran putada es que ni unos ni otros quieren publicidad que huela a taurino. Por ahí se nos va a ir al sumidero la Fiesta. Y eso lo sabemos todos los profesionales.

Ni yo tengo ganas de irme ni tú de que me vaya. Con mi hermano Benlloch seguiré aquí cada semana. Solo si hay dinero de anuncios no taurinos la radio asumiría el programa. Pero la nueva sociedad (que en lugar de mejorar ha ido empeorando) nos acusa de ser taurinos. Ya ves cómo está la política y los ataques a la tauromaquia. No me voy a aburrir. Empiezo con cinco programas muy cuidados en la televisión de Castilla-La Mancha. Se titulan “Héroes de luces”, con personajes muy variados y atractivos. Cuando regrese de Colombia, donde hacemos (todavía aquí los toros son valorados) radio durante ni se sabe cuántas horas al día.

Cuarenta y nueve años duró el programa. Se va porque no tiene publicidad. Los nuevos tiempos son así. Todo debe ser rentable en lo económico. Y las empresas, y esa es una batalla peligrosa que hemos perdido, no quieren anunciarse donde huela a toros. Eso hace el camino más complejo. Cuarenta y nueve años sin un solo día de descanso. Nunca dejé de estar contigo un domingo. Ni cuando se fue Cinta, ni cuando perdí a Nela. Cuarenta y nueve años que nos siguen pareciendo pocos. Y es casi una vida

Seguiremos y un día muy cercano nos reuniremos todos los que pusimos en pie el programa: María José Ruiz, Carmen Peinado, David Casas, Miguel Cuberta, Padilla, Moncholi, Luis Nieto, Calamardo, José Antonio Naranjo, Alfredo Relaño, etc. y yo no sé qué pasará pero algo sucederá. Será hermoso reunir a todos los que pusimos en pie un programa de toros que durante tantos años aficionó a tantos hombres y mujeres. Con el debido respeto a la Fiesta. Y entre ellos, en la primera línea, mi afinidad personal y profesional con José Luis Benlloch, el director de esta revista (a más de otras muchas razones) en donde no os fallaré cada semana. Y nada nunca acaba para siempre. El invierno es bueno para analizar el futuro.

CALI MANTIENE LA PASIÓN PERO NO HAY QUE DORMIRSE

Aquí en Colombia, en la Feria de Cali destacaron en cuanto a reses la buena novillada, encaste Jandilla, de doña Venus Zarzur, la ganadera caleña. Ahí destacó Diego San Román, que tiene buena pinta de cara al futuro. Mansada la de Ernesto Gutiérrez, con Ponce y Ureña peleando con la baja casta de un encierro muy manso. En el festival (es lo que más gusta en Colombia), casi lleno. Castella indultó un toro de Ernesto Gutiérrez. Luis David, otro. Y oreja para Bolívar y Ureña, que se la jugó de verdad. Emilio de Justo, valiente con un toro horrible. Mala la de Achury Viejo. Dignísimo El Cid en su adiós; valiente y premio para Emilio de Justo; y Castrillón, que ahora lo lleva Campuzano, hará campaña en Europa. Y en el postre, lluvia y toros de Caicedo. Castella, palmas solo. Bolívar, que está preparado, oreja, y Roca Rey, bajo el diluvio, puso la plaza boca abajo, dos orejas y a hombros. Está claro: sigue siendo el rey. En América, sin discusión. Escribo en el último día de la Feria de Cali. Esta tierra mantiene la pasión por los toros, también ha menguado algo la moda de la censura y la pérdida de algunos aficionados, por lo que la Fiesta se mantiene pero hay que empezar a no dormirse. Voy camino de Manizales. Y me habéis liado. No voy a descansar. Vamos a ver si además de lo que vamos a hacer, me lío la manta a la cabeza y volvemos al no parar. Pero no me voy. Sabía que éramos muchos. Pero quiero algo nuevo. En APLAUSOS no fallaré.