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La Pincelada del Director

En el plano artístico, Castella fue uno de los grandes protagonistas de la semana al llevarse la Catedral de Manizales.
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En el plano artístico, Castella fue uno de los grandes protagonistas de la semana al llevarse la Catedral de Manizales. (Foto: Rodrigo Urrego B.)

Los toros como tila

Los más recalcitrantes antis van tomando posiciones en puestos de influencia. A Pablo Iglesias le dan, ¿no había otro?, protección animal, se supone que para que se vaya tranquilizando en su ansiedad. Los toros para darle contenido al cargo

Un hervidero, eso es lo que ha sido la semana, la gran olla del periodismo rebosándose. ¿De grillos?... De grillos. Titulares por todas partes. Noticias buenas. Me refiero a noticias estrictamente taurinas. Que serán más del gusto o menos, egoístas, generosas, acertadas o disparatadas, pícaras y/o bondadosas, pero son del toro, son con las que se ha convivido siempre, la salsa de algo tan singular y tan propio como el toreo, que en ocasiones indigestan pero sabes hasta dónde alcanzan. Y hubo noticias de las otras, de las imprevisibles, noticias que vienen de las alturas y tienen con el corazón en un puño a tantos y tantos españolitos, y mucho me temo que a falta de menesteres y objetivos de mayor rango y provecho, desde esas alturas los supuestos padres de la patria (¿?) apuntarán directamente a los toros. La esperanza está en la facilidad que tienen tan demostrada para decir so y arre, blanco y negro a la vez, que no es muy riguroso ni mucha esperanza pero es lo que hay.

Las declaraciones conciliadoras y respetuosas con los toros del nuevo ministro de Cultura son un respiro. Yo se las compro sin rechistar. La duda es que son de hace cuatro años, de antes incluso de cuando los de Podemos le generaban pesadillas al PSOE. Pero si las hizo, las hizo, siempre se las podremos esgrimir

No es temor baladí. Lees a los generalmente bien informados y te da la sensación de que en estos días de convulsión política los más recalcitrantes antis van tomando posiciones en puestos de influencia. A Pablo Iglesias, al que dicen que también han toreado en el reparto, le dan, no había otra, protección animal -entiéndase bien, es una ley, no un tratamiento personal-, se supone que para que se vaya tranquilizando en su ansiedad. Los toros como tila. Los toros para darle contenido al cargo. Un peligro real, el personaje y la idea. Durante la campaña, subió o rebajó el suflé anti según la conveniencia del momento, coqueteó con el PACMA y ha hablado frecuentemente de eliminar las subvenciones a los toros, punto en el que habría que preguntarle qué subvenciones. ¿La dotación del Premio Nacional de Tauromaquia que de tanto en tanto ya se ahorran declarándolo desierto con la excusa más peregrina que puedan imaginar o la que dan a la Fundación?… Migajas. Sesenta mil euros al año entre las dos partidas. Con eso no llenan ni un depósito del Falcon, ni daría para pagar la nómina de los vigilantes del chalet de Galapagar. Pero insisten en hablar de subvenciones, se supone que para mantener entretenida a su clientela. Hablan, lo suyo es hablar, bla, bla, bla, sin reparos ni contención, sin pudor, al punto de que cuando está en carne viva el drama catalán, Iglesias apunta la posibilidad de un referéndum sobre los toros. Otro. ¡Qué afición la suya!... a los referéndum. Frivolidad irresponsable, eso es lo que practican.

El ecologismo urbanita es en la mayoría de los casos un postureo incongruente, una falacia para acallar conciencias y disimular frustraciones, que se extiende y contamina como un chapapote. En cualquier caso, atémonos los machos, que vienen curvas

Y hay más nubarrones en el nuevo panorama político. Cuando, según los expertos, Pedro Sánchez ha querido neutralizar a Iglesias se ha sacado de la chistera otra vicepresidencia y ha nombrado a Teresa Ribera, -¿no había otra?...- una de las pocas que se han manifestado abiertamente contra los toros y la caza, recuerden, cuando le preguntaron si los prohibiría y contestó claro, clarísimo, alto altísimo, “Efectivamente, sí”. Asciende en el Gobierno, leo, además de para rebajar la jerarquía de Iglesias, para potenciar las políticas medioambientales y el desarrollo rural, objetivo que entra en clara contradicción con su posicionamiento antitaurino y anticinegético teniendo en cuenta la gran aportación de la cría del bravo y la caza reglada en menesteres como la fijación de la población rural, la conservación de las dehesas o la acogida y protección de las especies, por no hablar del arraigo de la tauromaquia y la caza en esos ambientes.

Los más recalcitrantes antis van tomando posiciones en puestos de influencia. A Pablo Iglesias le dan, ¿no había otro?, protección animal, se supone que para que se vaya tranquilizando en su ansiedad. Los toros para darle contenido al cargo

No cabe extrañarse, al fin y a la postre no es menor la contradicción de querer ser ecologista y defender la naturaleza a distancia desde los despachos de las grandes urbes y la ignorancia. El ecologismo urbanita es en la mayoría de los casos un postureo incongruente, una falacia para acallar conciencias y disimular frustraciones, que se extiende y contamina como un chapapote. En cualquier caso, atémonos los machos, que vienen curvas. No razonan, avanzan con sus orejeras y las albardas del cortoplacismo a cuestas. Y ahora que dicen que van a redactar una ley de bienestar animal espero que prohíban tener galgos en los apartamentos o mecer en el regazo a los caniche, que al fin y a la postre los animales también tienen su dignidad, animal pero la tienen.

Cerrando esta columna saltan las declaraciones conciliadoras y respetuosas con los toros del nuevo ministro de Cultura. Un respiro. Yo se las compro sin rechistar. La duda es que son de hace cuatro años, de antes incluso de cuando los de Podemos le generaban pesadillas al PSOE. Pero si las hizo, las hizo, siempre se las podremos esgrimir. Después de lo que hemos escuchado esta semana es como si la ola maldita se hubiese diluido mansita en la arena de los despachos. No hay que perderle la cara al problema teniendo en cuenta que estos días la estrategia es rebajar el suflé, pero, ¿por qué no soñar?...