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REPORTAJE GANADERO

Jandilla, un legado en buenas manos
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(Foto: Arjona)

Jandilla, un legado en buenas manos

“La ganadería es un proyecto a medio y largo plazo. Lo que estamos viendo estos últimos años es el trabajo de toda una vida. Es bonito que mi padre pueda estar disfrutándolo”, afirma Borja Domecq Noguera

Hace ya casi cuatro años que su padre le cedió el mando de la ganadería, el timón de una vacada que atravesaba, y atraviesa, un espléndido momento de forma. Los éxitos de los últimos años y lo mucho y bueno vivido en 2019 -las cuatro orejas de Aguado en Sevilla, las cuatro de Ureña en Bilbao, el Horroroso de vacas jugado en Valencia, el magnífico Ingenioso indultado en Arles, el corridón de la Feria de Pascua del mismo anfiteatro francés…- corroboran la afirmación y reconfirman a Jandilla en la élite ganadera. El legado de Borja Domecq Solís, su mina de bravura, ha quedado en buenas manos. Su sucesor, Borja Domecq Noguera, lucha ya por mantener, y, si cabe, acrecentar tan magnífica herencia.

-Vaya año bueno, ganadero. ¿Le pone nota?

-Han salido las cosas bien, que al final es lo importante. Hay años en que las cosas no ruedan, pero gracias a Dios nosotros llevamos ya unos cuantos con muy buena regularidad.

-¿Entre notable y sobresaliente?

-No lo sé… Ha sido un año bonito, con tardes históricas que recordaremos todos mucho tiempo.

-Insisto: ¿de los mejores de vuestra historia?

-No sé qué decirle. Esta es una ganadería con muchos años de trayectoria, que lidia bastante e imagino que habrá habido años iguales, mejores o peores. Habrá habido de todo.

-¿Con qué se queda? ¿Qué momentos destaca? ¿De qué cree que va a acordarse cuando pasen los años?

-De muchas cosas… Quizá el cénit fuese Sevilla. Fue una tarde histórica por la eclosión de Aguado y por cómo estuvo Morante. Y también por cómo estuvo Roca con su primero. Fue una corrida de competencia brutal y creo que histórica. Hacía mucho tiempo que un torero no se ponía en figura en una sola tarde y eso lo vivimos con Aguado. El de las cuatro orejas de Ureña en Bilbao también fue otro día para el recuerdo. Hacía mucho tiempo que no se veía algo así. Aunque quizá la corrida más completa fuese la de Resurrección en Arles con Chamaco, Perera y Castella, que estuvieron tremendos aunque sin espada. Después recuerdo el indulto de Ingenioso en Arles; el excepcional toro Horroroso de Valencia…

-Entre tanta alegría también habrá habido alguna amargura. ¿Quizá que no se le concediera el indulto a ese Horroroso de Fallas?

-La espinita del año seguramente sea la corrida de Madrid, que no embistió. Se lidió justo la semana en que se nos fue mi tío Fernando. Podríamos haberle brindado un bonito homenaje pero Dios no quiso que salieran las cosas ese día.

-No obstante, el homenaje se lo han brindado en el resto de citas.

-También es verdad.

Borja sonríe feliz, orgulloso de un 2019 tan redondo. En Las Ventas, donde esta vez no rodaron las cosas, los buenos aficionados aún recuerdan el excepcional comportamiento de aquel Hebreo jugado en el San Isidro de 2017. Es decir, que Madrid también sabe lo que es gozar con el formidable manantial de bravura que se moldea de año en año en la finca extremeña de Don Tello. La veta brava, con más o menos fortuna en cada corrida, perdura en Jandilla.

“La ganadería es un proyecto a medio y largo plazo. Lo que estamos viendo estos últimos años es el trabajo de toda una vida. Es bonito que mi padre pueda estar disfrutándolo”

-Lo de Madrid sería para que mantuvieran los pies en el suelo... Después del toro de Valencia, la corrida de Arles, el pelotazo de Sevilla… llegó San Isidro y ¡zas, frenazo!

-Es que ni a la mejor ganadería de toda la historia le han embestido nunca todos los toros. Cojas la ganadería que cojas, cada hay año todas tenemos nuestras tardes importantes, otras más normales y otras en las que las cosas no salen. Es imposible que embistan todos. Este año tocó el borrón de Madrid y esperemos que en 2020 podamos tener de nuevo otra tarde bonita. Pero si en Las Ventas salen bien las cosas este año será en otra plaza donde no haya éxito. La regularidad absoluta es inalcanzable.

LOS FRUTOS DE TODA UNA VIDA

-¿A priori había motivos este último año para tantas alegrías? ¿Tan óptimo es el momento actual de vacas y sementales en vuestra casa? ¿Es quizá de las épocas que más y mejor están ligando?

-No, lo que ocurre es que estamos viendo el fruto a tantos años de trabajo de mi padre. Los cambios que tú quieres hacer en una ganadería no se logran de un día para otro. El de una ganadería es siempre un proyecto a medio y largo plazo y lo que estamos viendo estos últimos cuatro o cinco años es el trabajo de toda una vida. Es bonito que mi padre pueda estar disfrutándolo y viviéndolo con tanta alegría.

-La regularidad es siempre lo más buscado y, a la vez, lo más difícil de lograr. La de Jandilla en los últimos tiempos es evidente. Sin embargo, algún día puede llegar el bache por el que antes o después todas pasan.

-Llegar, llegará.

-Como cada vez se sabe más y se domina mejor la genética, porque se tienen más medios y mayores conocimientos, quizá sea más sencillo prever o evitar el posible bajón cíclico de todas las ganaderías.

-Seguramente habrá temporadas en que las cosas no rueden tanto y embista una proporción menor de toros, y habrá otras, como este último año, que la proporción sea superior a la media, pero el trabajo, si está bien hecho, siempre da frutos, al menos en el medio y largo plazo.

-Confía más en el trabajo que en la suerte.

-Sí, al final, como suele decirse, a Dios rogando y con el mazo dando... La suerte influye en todo, también en el toreo, pero hay que estar poniendo siempre de tu parte para que el día en que pase esté todo hecho y salgan las cosas bien.

“Lo primero es la selección. Es la clave de cualquier ganadería. Sin selección no hay nada. Pero partiendo de una buena selección, aspectos como la alimentación, el manejo o la sanidad cobran cada vez más importancia”

-Para alcanzar la regularidad de la que hablamos, ¿quién es más importante: el toro o la vaca? ¿Quién pone más? ¿Quién define más una ganadería?

-Es una pregunta compleja… Personalmente, creo que en una ganadería larga, como la nuestra, si tienes ciento cincuenta vacas buenas estará en un momento bueno. Pero conviene siempre dar con dos, tres, cuatro toros que liguen en una gran proporción. Cuando se juntan las dos cosas es cuando puedes mantenerte en un nivel óptimo.

-O sea, que con una buena base de madres hay mucho trabajo avanzado. Pero el toro en vez de una cría al año como da la madre, da una treintena.

-Individuo a individuo la vaca pone lo mismo que el toro, eso está claro, pero en mi casa la influencia del toro tampoco es excesiva. Yo a los sementales no les echo más de treinta o treinta y dos vacas, con lo cual no voy a tener nunca más de doce o catorce machos por camada, de los que, al final, por muy bueno que sea el toro, no lidiaré más de ocho o nueve tras quitar algunos de erales, de novillos… El secreto es esa combinación: una muy buena base de madres y después tener la suerte de que te liguen dos o tres toros importantes.

-Ahora tientan los sementales directamente de toros y los queman de primeras en la plaza.

-La gran mayoría, sí. Durante una época la ganadería se nos puso demasiado grande de hechuras. A veces, cuando los tientas de erales crees que van a ser más bonitos de lo que luego, cuando llegan a toros, son realmente, así que decidimos que la mejor manera de cuidar las hechuras era viéndolos de toro. Además, el examen es mucho más exigente: nunca es lo mismo un toro que un eral con doscientos kilos.

-La rotación de sementales también es constante. La suya es una ganadería muy abierta.

-Sí, aunque eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

-Concretemos.

-Mala sobre todo tiene una: la excesiva rotación puede hacerte perder regularidad. ¿La buena? Que si de repente un día hay cosas que no funcionan, con una ganadería abierta tienes dónde rescatar las virtudes perdidas. También evitas posibles problemas de consanguinidad.

PILARES BÁSICOS

-¿Alimentación, manejo y sanidad son tan importantes como la selección?

-Lo primero es la selección. Es la clave de cualquier ganadería. Sin selección no hay nada. Pero partiendo de una buena selección, el resto de aspectos cobra una importancia cada vez mayor porque, si el toro no está sano, al final no va a desarrollar lo que tiene que desarrollar; si la alimentación no es la correcta, tampoco; y si el manejo no es el adecuado, igual. Precisamente en manejo, alimentación y sanidad es, quizá, donde más se haya evolucionado en los últimos años. Esos tres pilares permiten que el toro desarrolle para bien o para mal lo que lleve dentro sin ningún tipo de cortapisas como pueda ser su condición física o su salud.

“La bravura lleva aparejada la nobleza. La bravura al final es entrega, y cuando un toro se entrega es porque es noble. Eso no es óbice para que haya que hacer bien las cosas al animal para conseguir que se entregue”

-El toro de Jandilla gusta por su equilibrada combinación de bravura, casta y nobleza. ¿Podemos ordenar esos conceptos según su importancia?

-Hay un concepto básico: la bravura. Al final aquí hablamos de toros bravos. Si no hay bravura tampoco hay nada. Después cada uno en su ganadería desarrollará su propio concepto de bravura, pero sin un toro bravo no puedes buscar después cualidades como la clase, nobleza, entrega, humillación, fijeza… miles de detalles que permiten a cada ganadero imprimir sello a su ganadería.

-¿Pero puede existir bravura sin casta o bravura sin nobleza; o ambas son cualidades inherentes al concepto mismo de bravura?

-Yo creo que la bravura lleva aparejada la nobleza. La bravura al final es entrega, y cuando un toro se entrega es porque es noble. Eso no es óbice para que haya que hacer bien las cosas al animal para conseguir que se entregue.

-El suyo es un hierro habitual en los carteles de figuras. ¿En ellos hay más disfrute o más presión?, ¿más gozo o más responsabilidad?

-Cuando vienen las ferias importantes la presión existe, toree la corrida quien la toree. Es verdad que si la torean las figuras y hay una expectación máxima la responsabilidad siempre es mayor, pero al final todos somos ganaderos para lidiar en esos días. Eso conlleva una responsabilidad y una presión que también es inherente al hecho de ser ganadero.

-¿Se pone nervioso?

-Claro que sí. Probablemente más que mi padre. Él lo sufre más por dentro y yo quizá lo exteriorice más.

-Jandilla cuenta con el respeto del aficionado. Del más exigente, también. ¿Les preocupa mantenerlo o con tener asegurado el de los toreros les basta?

-Esto va todo unido. Y yo voy más allá. El ganadero tiene que fijarse no solo en lo que quiere el aficionado o el torero, sino en lo que quiere el gran público. Aquí, como en cualquier otro espectáculo, no se vive de los aficionados sino del gran público. El ganadero tiene que tener en mente lo que demanda el que pasa por taquilla y tratar de contentarlo para que vuelva a la plaza.

MODELO CONTINUISTA

-Desde que comenzó a gestionar la ganadería en solitario en 2016, ¿qué cambios con respecto a su padre ha implementado? ¿Por dónde debería empezar a notarse su sello?

-El mío es un modelo continuista. Lo único que ha cambiado, que no es poco, es la responsabilidad que asumo. Ahora soy yo quien toma las decisiones. Soy yo quien decide qué vaca y qué toro se quedan, quien hace los lotes de cubrición… Antes o después la mano del ganadero termina notándose. Uno tiene sus intuiciones, su propio olfato… Todo eso también es importante y solo el tiempo dirá si es acertado o no.

Ingenioso, en el recuerdo

Ingenioso, indultado por Juan Bautista en Arles el día de su despedida del toreo, murió hace pocas fechas a causa de una pelea con otros toros en el campo. “Al final los toros es lo que tienen…”, admite resignado y triste a la vez Borja Domecq. “Entre la pelea de la plaza y la de ahora en el campo su cuerpo no ha aguantado más, pero bueno, será para bien y Dios proveerá. Nos queda el padre, nos queda la madre, y buscaremos más productos de esa línea”.

Ingenioso era el primer hijo del 35-Imprimidor lidiado en una plaza de toros. “Para este año hay varios más. Esperemos que sigan la línea de su padre y de Ingenioso…”. Ojalá.

-Hablando de su padre... ¡Vaya acto de generosidad el suyo al cederle el timón en vida y con plenas facultades mentales!

-Es un acto de generosidad sin límites. Lo más bonito de todo es poder vivir a su lado años como este último, poder comentarlo con él, compartir impresiones, ver las corridas juntos, los tentaderos… Pero insisto, por mucho que me aconseje, tengo libertad plena para aceptar o no sus consejos, así que en ese sentido el único culpable de lo que vaya a pasar en el futuro con esta ganadería seré yo.

-Ganaderamente hablando, esta última temporada fue excelente a nivel global. ¿Estamos ante el toro más bravo de la historia?

-El toro no para de evolucionar y en los últimos diez o doce años es cuando más lo ha hecho. El actual se mueve más, tiene más emoción, y eso, unido a los asuntos de alimentación, manejo y sanidad de los que hablábamos antes, permite que el toro desarrolle mejor todo lo que lleve dentro. Estamos viendo embestir muchos toros en todas las ferias y esa es la mejor noticia posible.

-¿Por dónde puede seguir perfeccionándose la bravura ahora?

-Los propios toros te enseñan nuevos caminos. Ese es uno de los aspectos más bonitos de ser ganadero. Llega un día, en un tentadero o en una corrida, y ves a una vaca o a un toro hacer algo distinto que te llena y… y a partir de ahí no dejas de buscar que ese algo se transmita al mayor número de animales posible.

-Aun hoy los animales les siguen sorprendiendo.

-Sin duda. De repente hacen algo especial y ahí es donde los ganaderos tienen que tener la sensibilidad necesaria como para poder captarlo y ahondar en la persecución de esas nuevas virtudes.

-Un reto apasionante.

-Sin duda.

La docena de 2020

Jandilla lidiará este año una docena de corridas “siempre que no haya muchas bajas”, matiza cauteloso Borja Domecq. “Es una camada parecida a la de este último año. Empezamos en Valencia y lidiaremos después en Sevilla, Arles, Madrid, Pamplona, Istres, Mont de Marsan, Dax, Bilbao, Beziers, Valladolid -por San Pedro Regalado-, Nimes… Los pelos también son los clásicos de la casa: negros, colorados, castaños, jaboneros…”.