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La Revolera

El pensamiento único
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El pensamiento único

Me he negado a mí mismo la decisión de escribir sobre las declaraciones del nuevo ministro de Cultura hasta leer a José Luis Benlloch. Estoy cansado de sentar plaza de aguafiestas y de sacarle punta a lo que dicen los políticos. Así y todo, voy a echar mi cuarto a espadas sobre el particular porque creo que compartir la opinión del director de la publicación en la que escribo no es “seguidismo”. Y si lo fuera tampoco sería un pecado tan grave opinar como el máximo responsable de la revista, respecto a un asunto tan sustancial como el que asoma la oreja tras las disimuladas intenciones de este desgobierno sobre la fiesta de los toros.

Palabra de honor que cuando leí las declaraciones del nuevo poncio de la desculturización del país, me olieron a cuerno quemado. No se pueden dar más vueltas ni transitar por mayores recovecos para no comprometerse a nada positivo en defensa del toreo como arte y como espectáculo. “Nunca he sido aficionado”, decía el hombre. Ni nadie le pide que lo sea. Los que sí lo somos nos conformamos con que se muestre respetuoso con algo que ni comparte ni entiende. ¿O es que ahora, en la España que comienza a anochecer con don Pedro Sánchez, tendremos que pensar como piensan nuestros mandatarios, y hasta compartir con ellos sus gustos personales, para no ser anatematizados?

¡Pues vaya viento de libertad que soplaría, si así fuera, que desde el Gobierno multipartidista en el que tienen cabida incluso el separatismo más radical y el comunismo más bolivariano, se nos impusiera el pensamiento único! ¿Acaso van por ahí los tiros? Pues que Dios nos pille confesados a quienes seguimos creyéndonos con derecho a perseverar en nuestras ideas, gustos y aficiones...

Cada día me siento más súbdito y menos ciudadano libre, como debería ser en ese emporio de libertades que proclaman a los cuatro vientos quienes manejan el timón de este barco a la deriva en que han convertido estos campos de soledad, mustio collado, que fue otrora el solar hispano multicultural, alegre y cultivado.