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COLOMBIA

Bogotá: explosión de toreo en el cierre

Sebastián Castella, Roca Rey y Juan de Castilla, que indulta al sexto de Juan Bernardo Caicedo, se reparten siete orejas en una formidable tarde; la divisa colombiana, además, lidió un toro, el segundo, premiado con la vuelta al ruedo

domingo 01 de marzo de 2020, 21:52h

Fotos: CASA TOREROS COLOMBIA

El toro que abrió plaza se malogró la mano derecha tras cobrar un puyazo y fue devuelto a los corrales. Con la ambición del becerrista se echó de rodillas a torear al sustituto en el tercio, dejando claro que no era un arranque, sino toda una declaración de intenciones. El quite por chicuelinas tuvo verdad en los medios. Saludaron Rafael Viotti y Wilson Chaparro “El Piña”, que esta tarde se retira de la profesión de subalterno. Castella se plantó firme para empezar a construir la faena con pases por alto y un cambiado de pavor, para luego cuajarlo con la derecha en series hondas, verticales y templadas. Por el pitón izquierdo la serie fue menos rotunda aunque el toro tuvo clase por ese pitón. La faena no mantuvo el tono del inicio, pero Castella tocó las teclas precisas y además lo fulminó de un espadazo. Dos orejas y palmas en el arrastre al animal.

Un sector del público protestó la presentación del cuarto. La versión fresca de Castella apareció en el variado quite. Y la versión cálida del francés, en el gesto de entregar los tres pares de banderillas a Wilson Chaparro y de lidiar para él el tercio y que fuera su momento. Y así lo hizo El Piña, tres pares en lo alto y excelente ejecución. En los medios de nuevo, con la autoridad de su mano derecha cambiándose al toro por la espalda, y a continuación repetirlo pero de rodillas, puso la plaza boca abajo. El pulso de Castella puso a valer un toro que de salida no transmitió, y en los medios se impuso con nota alta. Las series con la derecha surgieron muy ligadas y con desmayo. Se dañó la mano izquierda el toro y Castella lo mató de otra buena estocada que cayó un poco trasera por la verdad con que se tiró a matar. Regaló el sobrero.

Al sobrero de regalo, Sebastián Castella le fue tomando el pulso, pero tuvo la fuerza justa. La faena del francés tuvo intermitencias para no agobiar al toro, que cuando sintió los toques, protestó. El final del trasteo, con Castella ligando una serie templada con la diestra pisando los terrenos del toro no encontró la rúbrica con la espada que pusiera el broche de oro a una tarde triunfal.

REGRESO TRIUNFAL DE ROCA REY E INDULTO DE JUAN DE CASTILLA

Portentoso por chicuelinas en los medios Roca Rey ante el segundo, para dejar claro que está de vuelta y que el cartel es de figuras. Tras un buen quite por gaoneras, saludó Wilson Chaparro en banderillas. Hubo conexión inmediata del peruano con el público desde el primer cambiado por la espalda. Suavidad y temple a dos manos. Amo y señor de los tiempos y las distancias, sin lacerar la nobleza y la clase del toro. Si a instancias de su nombre llegaron aficionados de todas partes del mundo, irán felices a casa porque el faenón del retorno del peruano valió el esfuerzo de todos los aficionados. La estocada a ley, aunque no tan efectiva como la de Castella al primero, rubricó lo toreado con capote y muleta. Dos orejas incuestionables y vuelta al ruedo al toro, de nombre Zorro.

Roca Rey dejó algunos detalles sueltos con el capote frente al quinto, un toro al que le faltó fuerza en varas y se vino abajo. La faena perdió interés por la invalidez del toro, al que a pesar de que el peruano le consintió, no posibilitó el lucimiento.

Estuvo correcto con el capote Juan de Castilla frente al tercero, sabiendo que esta tarde el compromiso exigía aplomo y oficio; el toro también porque fue remiso, tardo y mansurrón. El inicio de rodillas fue muy jaleado, con poderío y aguante, pero en los medios el toro apenas duró una tanda con la derecha en la que fue el torero el que puso las condiciones. Después costó mucho llenarse de argumentos para estar a la altura del temple y la ligazón que traía la tarde, pero sus recursos fueron otros, y al hilo de las tablas y porfiando ante el manso de Caicedo, De Castilla puso todo lo que no tuvo el animal. El público entendió la dignidad con la que se plantó Juan y le pidió la oreja después de otro espadazo letal. Oreja y pitos en el arrastre.

El sexto salió codicioso de chiqueros, empleándose en el capote de Juan de Castilla, que manejó el percal con vistosidad y también temple, especialmente en un quite por chicuelinas. La faena tuvo reposo y armonía en conjunto. Ritmo tuvo el toro, que contó delante con la firmeza del colombiano, que sacó todas las virtudes que tenía el toro. Inmensa fue la última serie de naturales: honda, de toreo roto, rematada. Le dio tan buen trato y toreó tan bien, que la petición de indulto para el toro se volvió unánime. Con todo merecimiento, honores para toro, torero y ganadero.

Bogotá (Colombia), domingo 1 de marzo de 2020. Último festejo de la Feria de la Libertad. Toros de Juan Bernardo Caicedo (2º bis y 7º, como sobrero de regalo). Devuelto el primero tras lesionarse la mano derecha. De excelente juego en conjunto. Destacó especialmente el buen 2º, de nombre Zorro, nº 72, castaño, de 480 kg. y nacido en abril de 2015, que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. El sexto, Talentoso de nombre, número 63, negro, nacido en 04/15, de 482 kilos, indultado. Sebastián Castella, dos orejas, silencio y silencio en el sobrero de regalo; Roca Rey, dos orejas y silencio; y Juan de Castilla, oreja y dos orejas simbólicas. Entrada: Casi lleno en tarde soleada. Saludaron en el primero Rafael Viotti y Wilson Chaparro “El Piña”, que se retira en este festejo de la profesión de subalterno. El Piña también pareó y saludó en el segundo. Saludaron en el quinto Juan José Domínguez y Jaime Devia. En el sexto, Emerson Pineda. Y en el séptimo, Álex Benavides y Ricardo Santana. No hubo cordones de seguridad de la fuerza pública, por lo que la afición quedó desprotegida del acoso antitaurino.