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ENTREVISTA

Diego Urdiales: “Ya no me siento incomprendido”

Aplausos estuvo presente en un tentadero en La Cobatilla con el riojano antes de la declaración del Estado de Alarma, donde se sinceró de cara a la temporada 2020

sábado 28 de marzo de 2020, 18:42h

Fotos: ARJONA

Encontramos a Diego Urdiales de tentadero unos días antes de la declaración del Estado de Alarma. La tranquilidad del campo era la mejor vía de escape ante la incertidumbre generada en la ciudad por la pandemia del coronavirus. En La Cobatilla, la finca de la ganadería de Murube, se respiraba serenidad, más necesaria que nunca estos días, y en el campo toreros y ganaderos se aislaban y se refugiaban ante las suspensiones y los aplazamientos de las primeras ferias de la temporada que han puesto en alerta roja al sector. La economía del toro, afectada ya de gravedad por la recesión económica de hace poco más de una década, se resentirá más todavía tras un escenario alarmante y del que se desconoce su duración. En el campo, no obstante, todo parece fluir con normalidad, aunque la realidad es bien distinta. Nadie esconde su preocupación y el estamento de los ganaderos, el más débil de cuantos conforman el espectáculo, se prepara para un nuevo golpe. Sin embargo, unos y otros, ante la crisis sanitaria y la histeria colectiva, parecen convencerse de que el toreo debe seguir. Hay hambre de toros, así que no se hable más, ¡a torear!… aunque sea a puerta cerrada. No hay mejor receta.

El nivel del tentadero fue de los que deja contentos a los ganaderos, dos vacas extraordinarias y otras dos de un nivel muy bueno. Diego Urdiales y David Galván fueron los actuantes, o lo que es lo mismo, fue una gozada para los presentes. Al riojano, protagonista de esta entrevista, se le vio en plena forma.

-¿Desde qué punto parte este año?

-La anterior fue una de las temporadas de mi vida como torero por lo que pude sentir y lo que hice delante del toro en plazas importantes. Estoy con una ilusión enorme.

-¿Le da tranquilidad empezar en una situación más ventajosa que en anteriores temporadas o no le da importancia?

-No me da tranquilidad, para nada, todos sabemos la situación cuál es y mi manera de llevar la carrera de forma independiente causa muchos problemas. Así que la tranquilidad es muy relativa.

-¿Se ha planteado alguna vez lo que le cuesta la independencia, a lo que ha renunciado?

-Imagínese si lo he pensado que soy yo el que lo está sufriendo.

-¿Y vale la pena?

-Sí, porque es lo que siento. Si algo he aprendido en mis años en la profesión es que para estar bien delante del toro necesito tener un entorno acorde a mi manera de pensar y actuar. No creo que pueda ser de otra manera. Tengo un compromiso con el toreo que creo que es el que deberíamos tener todos.

-¿Nunca ha tenido dudas en cambiar de planteamiento?

-Uno tiene muchos pensamientos, pero necesito que las cosas se hagan como considero y que los que estén a mi alrededor vayan acorde con mis sentimientos. Esa es la única forma que conozco, y lo he demostrado, para ser yo mismo y para estar al cien por cien con el toro y con la profesión.

-¿Había notado una sensación de reconocimiento tan general como ahora?

-La había tenido antes por parte de muchos.

-Pero no de todos.

-Quizá no de todos, pero sí de la mayoría… A veces tienen que pasar cosas muy evidentes para que tengan el valor de contarlas. He sentido siempre, mucho antes de 2018, el reconocimiento de mis compañeros, su respeto máximo, de la gente del toro y también de mucha prensa y de los aficionados. Desde aquella puerta grande de 2015 en Bilbao, donde todo empezó a cambiar, y luego, claro, desde 2018, donde todo fue más evidente.

“Todo el mundo sabe la clase de torero que soy y si faltaba por convencer alguien, y puede que fuera el más difícil de hacerlo, era yo. Y ahora estoy convencido, afortunadamente”

-En alguna ocasión ha afirmado sentirse incomprendido. ¿Esa sensación ya está superada?

-Ya me la he quitado de dentro. Cuando tomas un camino en la forma de torear y de interpretar, lo que necesitas es sentir que el público en la plaza se emocione, que se rompa, que llore contigo… En triunfos tan fuertes como el de Madrid en la Feria de Otoño pasó lo que digo. Eso me reafirmó y me convenció plenamente en lo que siempre he buscado.

-¿La incomprensión venía porque no se explicaba bien o porque el resto no le entendía?

-Venía porque en el toreo hay muchos matices y en ese cóctel quizá faltaba algo para que surgiese la explosión. Pero también estoy convencido de que si no hubiese pasado por ahí, si no hubiese existido ese tránsito, no hubiese llegado a ocurrir lo que ha ocurrido después. Todo lo que ha pasado ha sido necesario.

-Entiendo que necesitaba esa travesía por el desierto.

-No me refiero a eso. El paso por el desierto no es necesario para nadie. Para todos es mucho más fácil torear cuarenta corridas de toros matando las buenas porque así se aprende a torear. Me refiero a la búsqueda del toreo en sí, a la forma de torear y a los sentimientos que te mueven por dentro. A todos no nos ponen las cosas igual, ni en el toreo ni en la vida, pero si te las facilitan tienes muchas más posibilidades de errar… y de acertar.

-¿Falta alguien por convencer?

-El sentimiento que tengo es que todo el mundo sabe la clase de torero que soy y si alguien faltaba por convencer, y puede que fuera el más difícil de convencer, era yo mismo. Y ahora estoy convencido, afortunadamente.

-¿No lo estaba, tenía dudas sobre usted mismo?

-Todos tenemos dudas. En la forma de torear hay un punto, un momento de fusión con el toro que es muy complicado de conseguir y muy fácil que se te vaya, y en esa búsqueda todos tenemos dudas, todos entramos, salimos, volvemos a entrar o incluso no llegas nunca.

“El sentimiento es inimitable. Si el toreo es cerebral puede ser que lo ejecutes pensando en alguien y puede parecer que es una copia, pero si se hace con el alma es distinto”

-Quien nunca ha sido sospecho de ser partidario suyo ha sido Curro Romero.

-Las palabras del maestro hicieron que muchos abrieran los ojos y que otros abrieran la boca para contarlo.

-¿Le da consejos?

-Sufre, cosa que no me gusta. Sufre por el trato y por mi situación. Me lo transmite y no me gusta que tenga ese sufrimiento. Me gustaría contarle noticias buenas y que todo fuera más normal. Los consejos que me da es que no cambie nunca.

LOS MOMENTOS DEL TOREO

El toreo, los toreros, tienen sus momentos. El de Diego Urdiales es de un disfrute total. En la plaza, a su acusada personalidad le ha añadido regularidad, un hecho poco frecuente pero más que interesante en toreros de su corte. Además, ha encontrado el reconocimiento unánime, una situación desconocida para él hasta ahora. “Conozco todo”, apunta. “Sé lo que es estar dos años completos de novillero sin ponerme el vestido de torear, sé lo que es estar otros dos años sin torear y tener que ir en verano a Madrid sin haber hecho un paseíllo, sé lo que es torear una corrida al año… y luego conozco la parte más bonita porque he sido capaz de poder expresar lo que siento y hacer a la gente llorar, que es lo más bonito. Es difícil encontrar un caso en el que después de cortar tres orejas en Madrid y tres en Bilbao, la temporada más extensa haya sido de veintidós corridas y que en muchas plazas ni siquiera haya debutado todavía. Es complicado de entender”.

“Para estar bien delante del toro necesito tener un entorno acorde a mi manera de pensar y de actuar. No creo que pueda ser de otra manera”

-¿Sabe en qué plazas no ha toreado todavía?

-En Andalucía solo he toreado en Sevilla, Málaga y Almería, en las demás no he hecho el paseíllo. Tampoco he estado en Murcia, Alicante, Badajoz, Cáceres, Ciudad Real, Guadalajara, Burgos, La Coruña, Gijón… podría enumerar muchas.

-Siendo la clase de torero que es, Andalucía sigue siendo un muro.

-¿Y quién lo entiende? Cuando se le hace daño al toreo desde dentro nos debemos preocupar mucho más que cuando se le hace desde fuera. El toreo tiene fuerza suficiente como para, haciéndose las cosas como deben hacerse, no precisar que nadie lo defienda ni tener que preocuparse por los ataques de fuera.

-¿Cómo explica la regularidad que ha tenido en 2019? Debería estar prohibida en toreros como usted.

-Ha sido el año en el que he matado corridas mejores, es normal que la regularidad sea más grande. Pero no me he salido de mi forma de interpretar el toreo.

-No está reñida ni con la calidad ni con la magia, claro.

-La regularidad es conocimiento del toreo y eso es una virtud. Y la magia es un don.

-Y se pueden tener ambas.

-Totalmente. Ahí está la historia del toreo. Ha habido grandiosas figuras que han sido regulares. La regularidad está confundida con el hecho de cortar orejas.

-¿Y?

-Que para mí un torero puede ser regular ofreciendo con frecuencia unos conocimientos del toreo muy importantes sin tener la obligación de cortar orejas todos los días. Toreros con calidad deberían dejar las orejas a un lado y otros puede que necesiten del triunfo porque son otra clase de toreros. Eso ha pasado en toda la historia del toreo. Ahora está dejándose de cuidar la calidad.

EL SENTIMIENTO ES INIMITABLE

-¿Qué es lo que más ilusión le hace ahora?

-Mantener el momento en el que estoy y ser capaz de hacérselo a un toro lo más pronto posible. Lo que me motiva es torear bien y tener la oportunidad de expresarlo. Y mejorar…

-¿Mejorar?

-Profundizar en el toreo son detalles, matices en el muletazo, en la colocación, en la forma de coger la muleta y el capote, en la forma de respirar, en la forma de andar. En todos se puede profundizar hasta llegar al momento de ejecutarlo, que es cuando te tienes que dejar llevar para expresar algo diferente. El alma tiene que brotar toreando. El alma marca la personalidad de cada uno.

-Se torea con el alma.

-El sentimiento es inimitable. Si el toreo es cerebral puede ser que lo ejecutes pensando en alguien y puede parecer que es una copia, pero cuando es con el alma es inimitable porque todos tenemos un alma diferente. Lo que transmite es el alma.

-No le gustan las imitaciones.

-Imitar no es real. No le gusta a nadie. Puedes ver a toreros y aprender de ellos, pero para ser diferente y especial hay que dejarse llevar.

-Copiar, no; pero fijarse, sí.

-Veo a todos los toreros, me emocionan de manera especial los de otras épocas y con esto no digo que ahora no haya toreros que me emocionen. Pero creo que lo más fundamental del toreo, que yo considero que es la esencia, está impregnada en muchos toreros de antaño. Veo a más toreros de antes con ese algo especial que a mí me llena. Pero yo no soy el más listo del mundo…

-Ponga nombres.

-Sería injusto porque hay muchos. Hay días que descubro a alguno que no había visto. Sería injusto.

MEDIA VERÓNICA AL VIRUS

Diego Urdiales ha sido uno de los toreros afectados por el coronavirus en este inicio de temporada. El riojano estaba anunciado en la feria de San José en su localidad natal, Arnedo, corrida que quedó suspendida por el coronavirus. “Lo lamento por la afición, por los compañeros y por el toreo en sí. Y luego, como ciudadano, claro, estoy preocupado por la salud de las personas, ojalá todos tomemos las mayores medidas posibles para que pase cuanto antes y volvamos a la normalidad”.

La Rioja es una de las regiones más damnificadas por el COVID-19. Urdiales, afincado en Arnedo, comenta al respecto: “El foco de contagio de Haro puso en alerta a la comunidad y se optó por suspender todo. Todos tenemos la esperanza de que se controle. A ver si le pegamos una media verónica al virus”.