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CAMADA 2020

Conde de Mayalde, una ganadería con estilo propio
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(Foto: Aranda)

Conde de Mayalde, una ganadería con estilo propio

El cruce contreras-domecq ha dotado a la divisa toledana de una personalidad definida en la que prevalece la clase y la emoción

Fotos: ARANDA

La de Conde de Mayalde es una ganadería con personalidad propia y eso, hoy en día, es una virtud para alabar. No solo en fenotipo por su amalgama contreras-domecq, que también, sino por una manera de embestir que se sustenta en una premisa esencial para esta divisa toledana: la emoción. Lo pudieron comprobar el año pasado en plazas de primer orden como Zaragoza o Las Ventas, donde lidió una novillada muy completa, pero también cosos de menor trascendencia como Bargas o Toledo, circuito en el que este hierro es sinónimo de garantía. A pesar de todo, Rafael Finat, ganadero muy exigente y con un sentido de la autocrítica que le permite crecer y evolucionar en la crianza del toro bravo, no acaba de estar contento “porque siempre se aspira a más, ya que salieron algunos toros a los que les faltó fondo, pero en general fue una buena temporada”, explica con prudencia.

En uno de los cercados de El Castañar, lindante a la plaza de tientas, se encuentran los toros de la camada de saca, que desde principios de año ya llamaban la atención por su cuajo y remate. Hay tres cinqueños sobrantes del año anterior. “Siempre nos queda algo porque nunca nos cuadran las corridas”, puntualiza. Para este 2020, el ganadero tenía prevista “una corrida, quizá dos” y varios toros de plaza de primera que ya tenían destino antes de que el coronavirus trastocara todos los planes. También tenía preparadas tres corridas picadas y algunos erales. Todo ha quedado en suspenso.

Lo que continúa intocable es la pasión de Rafael Finat por el campo y su lucha por conseguir su ideal de toro. A mi modo de ver es fundamental que haya un punto de fiereza para que exista la emoción. Eso es primordial, pero hay otra cualidad anterior y esencial, que es la calidad, necesaria para que los toreros puedan realizar una buena faena. El torero tiene que construir una obra de arte ante un animal, que debe tener emoción, claro, pero también nobleza en su embestida. A todo ello yo añadiría algo esencial, que es el fondo y la duración. Hoy en día se demandan faenas muy largas y hay que seleccionar un toro que tenga mucho fondo, es algo muy difícil”, asegura el ganadero.

Para conseguir ese ideal, Finat trabaja con dos encastes: contreras y domecq. “El alquimista fue mi abuelo, que cruzó domecq con contreras. Mi padre y yo, lo que hemos hecho es comprar vacas de procedencia domecq en ganaderías como El Ventorrillo, cuando era de Paco Medina, o Victoriano del Río; y también hemos tenido sementales de Santiago Domecq, por ejemplo. El cruce ha dado buenos resultados, a mí me gusta”, confiesa el ganadero. Una mezcla que ha dotado a sus toros de una personalidad acusada: “Nuestro toro se suele identificar enseguida. El defecto es que da algunos toros abiertos de cara, que te obliga a lidiarlos de erales. Pero en general, la ganadería está muy definida en cuanto a hechuras, es un toro bajo, con lomo recto, tienen pescuezo y descuelgan…”.