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Hace diez minutos

Hace diez minutos

Cuando el Gobierno concedía Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes a las gentes de la Tauromaquia mientras estábamos dentro del Ministerio de Interior, escribí una y mil veces que no se recogieran, o se protestara en el acto de imposición por recibir una medalla de “Cultura oficial” no siendo “Cultura oficial”. Una contradicción tan evidente que llevó a un socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, a ceder los tratos y pasar el toreo desde Interior a Cultura. ¿Para qué? Paraguayo.

Para nada. Porque, a renglón seguido, el mismo Rubalcaba se abstuvo (el PSOE) cuando se ejecutó la ILP por la que el pueblo español, en exquisito ejercicio democrático, instaba con sus firmas a declararla Patrimonio Cultural de los españoles. Otra contradicción. ¿Por qué?. Porque si el PP toma una iniciativa color blanco, la postura de la otra trinchera ha de ser negro, aunque crean que es blanco.

Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, bastión del PSOE en plena deriva de este grupo, anda alertando desde hace tiempo que a la política la está matando esa tendencia al cainismo, al frentismo y, yo añado, a la guerra civilismo. Porque la política de los políticos de hoy, consiste en cavar cada día más zanjas y trincheras, fomentar a las tribus y ejércitos. Y ahora, con Gobierno en precario, el uso zafio de lo que llaman “acuerdos o pactos”. A qué precio.

Que el toreo es cultura no es invento del toreo. Es el lugar donde nos puso hace diez minutos el propio PSOE.

Pues mire, una miserable abstención de BILDU en la votación de la prórroga del estado de alarma, tiene el precio de mercado de derogar, con la que cae y caerá dentro de las listas del paro, la actual Ley Laboral. Mientras pedimos dinero a Europa, le decimos que se lo ponemos aun más fácil para que no nos den nada. Por ejemplo, el precio en el mercado del apoyo de Podemos es, entre otras cosas, la de dejar caer al toreo. Mejor dicho, la de ayudar a que el toreo desaparezca.

Hay muchas formas de mercadear, de trocear y de malvender un país. Pero me pregunto si dentro del propio PSOE no quedarán aún gentes que se den cuenta de que, por el simple hecho de que todo suma, el toreo forma una parte de ese todo para sumar en la que nos viene encima. Es como si alguien, Podemos, deseara una extensión de la pobreza como barbecho de su idea de país pesebrista.

Que el toreo es cultura no es invento del toreo. Es el lugar donde nos puso hace diez minutos el propio PSOE.