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NIMES

Morante y la silla, una década de una faena inolvidable
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(Foto: Berho)

Morante y la silla, una década de una faena inolvidable

El sevillano cuajó una obra cumbre en la Feria de Pentecostés de 2010

domingo 31 de mayo de 2020, 17:47h

Era la Feria de Pentecostés de Nimes de 2010. Simón Casas había preparado una matinal de domingo de arte. Javier Conde, que gozaba de un especial predicamento en la afición nimeña, y Morante de la Puebla. Y en esta ocasión las musas llegaron a la cita. Para la memoria de los aficionados quedará como la faena de Morante y la silla.

"El coliseo de Nimes se ha extasiado de toreo con una faena inolvidable de Morante de la Puebla al sexto", escribíamos en su momento en Aplausos. "El sevillano ha bordado el toreo de capa, tanto en soberbias verónicas como colocando el toro al caballo con bellísimas chicuelinas al paso. Comenzó el trasteo con la pañosa sentado en una silla para torear un ejemplar de Juan Pedro Domecq enclasado. Los muletazos surgieron a cámara lenta, casi eternos. Faena de mucha calidad. En los remates hubo sabor y muchísima torería. Morante sacó a relucir su tauromaquia en ayudados por alto, molinetes, kikirikí... un faenón que enamoró al Coliseo de Nimes, que llegó al éxtasis con espadazo por arriba y le concedieron los máximos trofeos. Especialmente bella también fue la manera de ver morir el astado, sentado en una silla con la muleta plegada en el brazo. Imagen añeja y torera. La salida a hombros fue impresionante y se lo llevaron a hombros hasta el hotel".

La imágenes que rescatamos diez años después dan fiel testimonio de la obra del torero sevillano.