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La revolera

Catadura de figura
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(Foto: André Viard)

Catadura de figura

Para ser torero hay que tener casta, esto por sabido se calla. Todos los que se visten de luces están hechos de una pasta especial que no se puede comprar en El Corte Inglés. O viene de nativitate o no se tiene. Pero en el caso de Enrique Ponce, además se da la circunstancia de que es consciente de que no se puede permanecer treinta años en la cumbre del toreo sin tener auténtica catadura de figura. Y esa catadura sale a flote en las ocasiones realmente difíciles en las que alguien debe dar el primer paso al frente y cargar sobre sus hombros con el peso de la purpura. Eso se llama sentido de responsabilidad. Es lo que ha hecho Ponce; cuadrar los hombros y hacerle frente a la situación más grave y difícil para su continuidad, que ha atravesado el toreo a lo largo de la historia, desde que el primer hombre primitivo se atrevió a hacerle frente al “uro” nacido en principio en la Selva Negra de Germania (Alemania) y que se fue trasladando por Europa hasta llegar a la Península Ibérica, en la que algunos de sus pobladores fueron capaces de convertir el enfrentamiento en arte.

Enrique no ignora que el toreo vive un momento realmente peligroso para su permanencia como Fiesta Nacional en España, porque fuerzas poderosas tratan de acabar con ella con pretextos falsos y estúpidamente políticos. Y el hombre que durante treinta años ha sabido ostentar con honor y dignidad sobre sus hombros los entorchados de capitán general del toreo, no está dispuesto a ver como un maldito virus, y los tejemanejes de unos políticos de vía estrecha y amplias ambiciones de poder absoluto, acaban con una tradición cultural de siglos tan profundamente enraizada en el alma del pueblo español. Porque Enrique Ponce entiende que el toreo es un patrimonio cultural de todos los españoles, de izquierdas de derechas y de todos los extremos habidos y por haber, es por lo que ha dado un paso al frente, que debería ser respaldado por todos los demás toreros del escalafón siguiendo su ejemplo.

Todo ello, claro que sí, teniendo en cuenta todas las circunstancias de la pandemia, así como las indicaciones de los expertos que trabajan para frenarla desde los diferentes puestos de responsabilidad de la Administración.