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Venezuela

La alcaldesa de Maracaibo protege la Fiesta de los Toros

La alcaldesa de Maracaibo protege la Fiesta de los Toros

Evelyn Trejo de Rosales dicta un decreto que declara los festejos taurinos como Patrimonio Histórico y Cultural del pueblo marabino

miércoles 02 de noviembre de 2011, 20:35h

Consciente de las importantes ventajas económicas, turísticas y culturales que redundan para su pueblo con la celebración de la llamada Feria de la Chinita de Maracaibo, estado Zulia de Venezuela, su Alcaldesa, Evelyn Trejo de Rosales acaba de dictar un decreto que declara los festejos taurinos que se celebran en la capital zuliana como Patrimonio Histórico y Cultural del pueblo marabino, a escasos días de la celebración de la 46ª edición de la Feria de la Chinita.

En Maracaibo existe una moderna y amplia Plaza de Toros y a su Feria han asistido y asisten las más importantes figuras del toreo desde su inauguración. Paco Camino, Palomo Linares, “Paquirri”, César y Curro Girón, Manolo Martínez, Morenito de Maracay, El Fandi, José Mª Manzanares, Enrique Ponce, y muchos más de todo el orbe taurino, han dejado en su arena faenas para el recuerdo. También Maracaibo ha sido cuna de toreros como Pedro González, apodado "El Venezolano" y mas recientemente El Marabino, junto a otros muchos más que se juegan la vida en tardes de alegría y esparcimiento de una gran afición, cada vez mas apasionada y entusiasta.

Destacable es también el trofeo que se disputan los toreros, el llamado "Rosario de Oro de la Virgen de Chiquinquirá" que junto con los del "Señor de los Milagros" de Lima, el "Jesús del Gran Poder" de Quito, y los de Bogotá, Cali, San Cristóbal y Mérida, es uno de los trofeos mas valiosos y codiciados por los toreros del mundo entero, cuya obtención glorifica a quien lo obtiene, como Triunfador de una de las Ferias mas importantes de América.

La valiente decisión de la Alcaldesa de Maracaibo Evelyn Trejo de Rosales se suma al movimiento de declaraciones que en el mismo sentido se vienen produciendo en Venezuela, como recientemente ocurrió en San Cristóbal, Mérida y el pasado año en la andina población de Tovar, y que responden a la necesidad de proteger un patrimonio cultural común, macerado durante
muchos años de tradición taurina en todo el territorio nacional.