El sol comienza a calentar la espalda, y cuando eso ocurre el aire huele a tomillo y romero del campo, antes andaluz y salmantino y ahora extremeño, en el que nacen y pacen la mayor parte de los toros bravos que inician su éxodo por las carreteras españolas desde Tarifa a los Pirineos y desde la raya de Portugal a la orilla del Mediterráneo. Algunas veces me paro a pensar si quienes desgobiernan este país se habrán molestado en estudiar la contribución que significa para las arcas del Estado el despertar de la primavera taurina. Seguro que no. Si lo hubieran hecho no atacarían a la Fiesta de manera tan inmisericorde.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Nuestra firmeza será su fracaso
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…